Entrevista a Mauricio Meschoulam/Profesor de la Universidad Iberoamericana
Ofelia Alemán García
Dicen los estudiosos que después de la religión, de lo que más se habla en el mundo es de futbol, y éste es también un juego entre rivales poderosos. Hoy, Estados Unidos y Rusia se disputan la copa del mundo afuera de la cancha.
Si la sede del Mundial fuera en Estados Unidos, garantizaría la venta de 5 millones de boletos; en Inglaterra se venderían 3.6 millones; en Rusia, solamente venderán 2.7, y en Qatar esperan vender casi 3 millones de boletos. Si la sede le fue otorgada a Rusia, entonces los intereses van más allá de lo económico. Finalmente, el choque político entre bloques es evidente, como en los tiempos de la Guerra Fría y de la perestroika.
Después del comercio de armas y droga, el futbol es uno de los negocios más grandes del mundo; aparentemente estaba controlado por la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA).
¿A qué obedece el destape oportuno de todos estos escándalos de corrupción? “Un tema como el de la FIFA es un tema complejo porque hay muchos factores entretejidos. Hay factores políticos, económicos, geopolíticos combinados entre sí”, explica Mauricio Meschoulam para Siempre!, especialista en geopolítica internacional y profesor de la Universidad Iberoamericana desde 1993.
Guerra Fría sin futbol
¿Por qué de pronto todos están indignados con la corrupción si de alguna manera habían sido partícipes de ella durante más de una década?
Primero que nada hay que entender que la FIFA es un organismo internacional conformado por Estados que se mueven en la agenda del futbol, de los intereses y de la imagen mezclados con intereses económicos de actores no estatales como los patrocinadores. La combinación de todo esto posiciona los Estados en bandos separados y no exclusivamente por el futbol. El futbol es un subtema dentro de un gran sistema, hay que mirar todo el sistema.
¿Cuál sería el interés de Rusia en albergar la Copa del Mundo 2018?
Vladimir Putin critica exclusivamente a Estados Unidos porque no solamente tiene a la FIFA en la cabeza. Hay otra serie de temas que enfrentan a Rusia con Estados Unidos y que forman parte de todo este complejo tema.
¿Estamos presenciando una nueva Guerra Fría?
Sí pero sin el futbol, éste se suma al tema de la anterior Guerra Fría. Recordemos el bloqueo de Estados Unidos a los Juegos Olímpicos en Moscú en 1980, y el boicot de la Unión Soviética a los Juegos Olímpicos en Los Ángeles en 1984. Este tipo de temas de la Guerra Fría también se trasladan a la arena deportiva. Hoy vemos una guerra deportiva “pre FIFA”. Me temo que todo este tema de corrupción va a terminar ligándose a la selección de la sedes Rusia y Qatar, dos objetivos muy claros de Estados Unidos específicamente. La procuradora Loretta Lynch va a tratar de llevarlo a la conexión con la corrupción con la selección de las sedes.
¿Quién es el objetivo: la copa mundial? No, el objetivo es Rusia, la copa mundial es tan sólo el instrumento. No estoy negando que existan casos de corrupción, y si existen deben transparentarse.
¿Qué le molesta a Estados Unidos de Rusia?
Tenemos dos grandes poderes enfrentándose; los dos se golpean constantemente. Estados Unidos le devuelve uno de los golpes a través de FIFA. Todo empieza cuando Putin percibe, más allá de sus opiniones personales, que Estados Unidos rompió los equilibrios establecidos en la posguerra fría.
Terminada la Guerra Fría, se acordó no extender el número de países de la OTAN —la alianza militar conformada por Estados Unidos y Europa occidental— pero Estados Unidos incluyó algunas de las anteriores repúblicas soviéticas. Luego colocó escudos antimisiles en la esfera de Rusia supuestamente para protegerse de Iraq. Se generó una esfera de animadversión que llega a su clímax, sin duda, con el conflicto de Ucrania el año pasado. La toma de Crimea por parte de Rusia, las sanciones económicas de la Casa Blanca y la Unión Europea en contra de Rusia, quien también está involucrada dentro de la rebelión separatista en Ucrania.
A Estados Unidos también le conviene, geopolíticamente, que los precios del petróleo se mantengan bajos para golpear la economía rusa, que por cierto está pasándola muy mal. Si se llegara a tal grado de que le quitasen la copa a Rusia, además de ser un golpe económico muy fuerte, se enfrentará al desprestigio internacional por haber formado parte de escándalos de corrupción.
El evento genera prestigio
La Copa del Mundo 2018 es el escenario perfecto para Rusia de demostrar qué.
Son plataformas importantes. El poder no solamente es militar o económico, hay temas del poder suave, del poder no material, todo lo que implica el prestigio de un evento internacional. Rusia lo llevó a efecto en los Juegos Olímpicos de Sochi. Brasil en su momento con la concatenación del evento mundial con los Juegos Olímpicos. Son eventos que generan mucho prestigio, una cantidad importantísima de recursos, inversiones, de turismo, hay reactivación económica. Son plataformas para demostrar quién eres en el planeta. Sería un golpe importante por los pequeños símbolos, por ejemplo, cuando todos los aros olímpicos prenden excepto uno en la ceremonia de los juegos de Sochi. Son millones de espectadores presenciando quién eres, el tipo de ceremonia que hiciste y cómo se proyecta ante todo el planeta. Estos temas cuentan, y en el poder, cuentan mucho.
¿La FIFA se podrá mantener unida, se sale Europa o se democratizará?
Aquí vemos una combinación de intereses. La FIFA produce más que el PIB de muchos países juntos, por lo tanto hay política externa —geopolítica— y hay política interna, como si fuera un país. El pastel ha quedado libre y todo el mundo quiere un pedazo de ese pastel. Ya empiezan los pleitos internos para tratar de mantener la dirección de la FIFA, que controla enorme cantidad de recursos y de intereses. Esto va más allá de los recursos.
@ophelyas
Mauricio Meschoulam también es columnista del periódico El Universal y sus opiniones son vertidas en un blog personal http://mauriciomeschoulam.tumblr.com
