¿Quién va a ser patrón de los maestros?

Yazmín Alessandrini    

El martes pasado durante su comparecencia en el Senado de la República, el secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet Chemor, fue muy enfático en pedirle al Congreso de la Unión que defina quién va a ser el patrón de los maestros y las sanciones para aquellas entidades (como Oaxaca y Michoacán) que no cumplen con la ley, toda vez que gracias a un acuerdo firmado en 1992 y que aún sigue vigente, la SEP no cuenta con la facultad de retener los salarios o castigar, con suspensiones o despidos, a aquellos docentes que en lugar de estar en las aulas impartiendo clases prefieren boicotear la educación de los niños, las niñas y los adolescentes de este país.

Esta potestad —¡sí, adivinaron, apreciables lector@s!— recae en, ¿quién creen?, cada una de las secretarías estatales de educación pública, dejando al gobierno federal, y por ende a la SEP, sólo como una especie de patrón sustituto, por lo que en este caso en específico la famosa descentralización de la que se habla a todos los niveles gubernamentales desde la década de los ochenta resultó ser contraproducente y en detrimento de la educación en México.

Y no se trata de mirar las cosas a través de una óptica parcial o incompleta, sino de aterrizar en su justa dimensión cuáles han sido los alcances de la reforma educativa hasta el día de hoy y el porqué de los impedimentos y las reticencias de aquéllos que se oponen a ella. Por ello, los que pretenden buscarle tres pies al gato acusando de tibio al secretario Chuayffet, por la intervención de la Secretaría de Gobernación, el llamado eje Osorio-Miranda en el conflicto con la Sección 22 de la CNTE, comandada por el gánster disfrazado de dirigente gremial Rubén Núñez Ginez, no hacen más que poner en evidencia su corta memoria política e histórica, sobre todo los convenientemente amnésicos panistas, toda vez que en el pasado inmediato don Carlos Abascal (qepd) cuando fungía como titular en Segob lidió y negoció, allá por 2006, con la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) y —¡sí, adivinaron!— la Sección 22. Hablar por hablar y atacar por atacar se ha convertido en una especie de filosofía por parte de aquéllos que de facto quieren descarrilar el actual proyecto de gobierno.

Sin embargo, si alguien sabe de intentos por ser amedrentado e intimidado es el secretario Chuayffet y ante cualquier esbozo de ataque que dibujaron los legisladores de la oposición siempre tuvo una respuesta atingente, pero sobre todo congruente. Es un funcionario que conoce muy bien cuál es su papel tanto en el interior de la SEP como en eventual éxito que tiene y tendrá la reforma educativa. Aceptó y aguantó las críticas, pero también respondió con estatura y sobriedad.

 

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