Después de la tormenta electoral…
Alfredo Ríos Camarena
En los últimos días, el panorama nacional ha cambiado, la incertidumbre de las elecciones se hace más intensa; los acontecimientos suscitados con motivo de la inexplicable desaparición de más de 15 personas en Chilapa, Guerrero; la actitud violenta de los grupos magisteriales; la aparentemente inexplicable decisión de la Secretaría de Educación Pública de hacer un paréntesis en la aplicación de la reforma educativa —particularmente en la evaluación de docentes— que constituye la columna vertebral de la reforma, y sobre todo, la acción grotesca y brutal de los ataques a las oficinas del INE en Oaxaca, Puebla, Veracruz, Chiapas y Guerrero, ensombrecen el panorama cívico y debilitan las instituciones nacionales.
No obstante, el pronóstico sigue siendo el mismo que hemos publicado, es decir, el triunfo de la coalición PRI-PVEM en la elección federal con la probable participación del Partido Nueva Alianza, obtendrán más del 40% de los votos emitidos, el PAN con 26%, el PRD entre el 13 y el 14%, Morena entre el 11 y 12% y los demás rasguñando su subsistencia como partidos nacionales; habrá gran ausentismo en la mayor parte de la república.
Después de ésta tormenta electoral, se avecina —sin lugar a dudas— un tornado de impugnaciones constitucionales y legales de grandes proporciones, con motivo de los vacíos legislativos y las imprecisiones de las leyes electorales.
Las elecciones locales, especialmente donde habrá proceso para renovar gubernaturas, pueden tener un grave problema, por la interpretación que se dé a la anulación que pueda solicitarse en función de la nulidad y la no instalación del 20% de las secciones electorales propuestas, particularmente en los estados de Guerrero, Oaxaca y Michoacán, donde los radicales del magisterio pretenden evitar la elección; con ello se anularía la totalidad del proceso local en las circunscripciones donde se presente dicha situación. No así en las elecciones federales, dado que son 300 distritos electorales, sólo podrían presentarse en algunos de éstos sin afectar el resultado general.
Por otra parte, el tema de los gastos de campaña serán sumamente controvertidos ya que muy probablemente en muchos lugares excederán los topes que la ley señala, y adicionalmente la falta de claridad respecto a los mismos en relación con las candidaturas independientes.
Veremos después del proceso un combate jurídico que puede ser de grandes proporciones, pues la interpretación y operación de la ley no han sido claras, por eso, más allá del propio proceso democrático, tendremos en los próximas semanas una encarnizada batalla de carácter legal, pues con razón o sin ella, muchos de los partidos o candidatos presentaran incontables quejas que deberán atender en tiempo y forma el INE y el Tribunal Electoral.
Habrá que reflexionar sobre el voto y sus consecuencias, pero también tenemos que pensar seriamente en las fuerzas internas y externas que está provocando este tornado.
