Apareció ya en el continente americano
René Anaya
En los últimos años han aparecido brotes de enfermedades, que anteriormente no se habían identificado, causadas por virus. Pero no se crea que se debe a mutaciones de virus, tampoco son la versión moderna de una de las diez plagas bíblicas; solamente se trata de la consecuencia lógica de la intromisión en ecosistemas que se mantenían al margen de los asentamientos humanos.
Hace un año, aproximadamente, se presentaron los primeros casos en el continente americano de la fiebre chikungunya, transmitida por moscos del género Aedes, los mismos que transmiten el dengue y la fiebre amarilla. En este año se ha presentado el primer brote en América de otra enfermedad causada por un virus, el Zika, también transmitido por moscos del género Aedes.
El encuentro con los virus
El virus Zika se conoce desde 1947, cuando se descubrió casualmente en los bosques de Zika, Uganda, en un mono Rhesus cuando se realizaba un estudio sobre la transmisión de la fiebre amarilla en la selva. Cinco años después se confirmó la infección en seres humanos, en Uganda y Tanzania. Sin embargo no fue sino hasta 1968 cuando se aisló el virus de muestras de personas de Nigeria; por esas fechas se identificaron dos linajes del virus, uno africano y otro asiático.
La fiebre por Zika no es causada por un nuevo virus, lo que sucede es que antes estábamos alejados de ellos, pero al irrumpir en su hábitat e invadirlos, simplemente han aumentado las posibilidades de que sus vectores (organismos que transmiten una enfermedad) entren en contacto con nosotros y nos transmitan el virus causante de la enfermedad.
El virus Zika es un arbovirus del género Flavivirus, como los virus que transmiten el dengue, la fiebre amarilla, el virus del Nilo Occidental y la encefalitis japonesa. Una vez que comenzaron a aumentar los contactos, se propagó la enfermedad primero a los países vecinos y, posteriormente, dio el salto a otros continentes.
En 2007, se encontró el primer brote fuera de Asia y África, en la isla de Yap, perteneciente a los Estados Federados de Micronesia, en el Océano Pacífico. Allí se diagnosticaron 185 casos sospechosos, de los que se confirmaron 49 y 59 se registraron como probables.
Seis años después apareció otro brote, en la Polinesia Francesa, donde se encontraron alrededor de diez mil casos, de los cuales 70 tuvieron complicaciones neurológicas y autoinmunes. El año pasado hubo otros casos en Nueva Caledonia, en la Melanesia y en islas Cook, en el Océano Pacífico sur. De allí probablemente pasó a la isla de Pascua, en la Polinesia, que pertenece a Chile.
Recientemente, en mayo de este año, el Ministerio de Salud de Brasil confirmo la presencia del virus en muestras de pacientes de los estados de Bahía, Río Grande del Norte y Sao Paulo, por lo que se consideró que se produjo el primer brote de la fiebre por Zika en el continente americano.
La fiebre por Zika
La enfermedad hasta la fecha parece ser benigna pues no se ha registrado ningún fallecimiento causado por el virus. Se sabe que el virus lo transmiten los moscos del género Aedes, como aegypty (el más común transmisor del dengue, la fiebre amarilla y la fiebre chikungunya), africanus, furcifer y albopictus. Su periodo de incubación, es decir desde el momento de la picadura hasta la aparición de los primeros síntomas es de 3 a 12 días, pero en algunos casos no se presentan molestias o son muy ligeras.
Los principales síntomas son fiebre, conjuntivitis, dolor de cabeza, dolores musculares y de articulaciones, debilidad, fatiga, hinchazón (edema) de los miembros inferiores, erupciones en la piel que puede hacer sospechar de sarampión, varicela u otras enfermedades con manifestaciones en la piel. Con menos frecuencia puede haber dolor en la parte posterior de los ojos, pérdida de apetito, vómito, diarrea o dolor abdominal. Estos síntomas persisten por entre 4 y 7 días, sin mayores consecuencias; aunque en la Polinesia Francesa sí hubo problemas neurológicos y autoinmunes.
El tratamiento es sintomático, se administran analgésicos antifebriles, pero no aspirina porque puede causar hemorragias; antihistamínicos para disminuir la comezón por las erupciones de la piel; también se recomienda reposo y tomar muchos líquidos. Lo más importante es diferenciar la fiebre por Zika de otras como el dengue y la fiebre chikungunya, que pueden tener graves complicaciones.
Asimismo, como en todas las enfermedades transmitidas por moscos, la Organización Panamericana de Salud (OPS) recomienda a las autoridades que intensifiquen la “participación de organizaciones no gubernamentales (ONG) y organizaciones privadas; al mismo tiempo que debe mantener la comunicación y buscar la participación de toda la comunidad”.
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f/René Anaya Periodista Científico
