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Carlos Arrieta

A dos semanas de los comicios, hablar de la elección local en Chiapas, es señalar el ejercicio fraguado desde cúpulas oscuras de la política, en donde a costas de darle el triunfo al candidato por Tuxtla Gutiérrez de la coalición PRI-Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Fernando Castellanos, el gobierno ha logrado un hecho sin precedentes: que se levante un movimiento social y político en su contra.

A pesar de las declaraciones del secretario de gobierno, Juan Carlos Gómez Aranda, al siguiente día de la elección los hechos lo contradicen y fueron muchos los sucesos violentos que marcaron esta historia comicial.

La mayoría de las fuerzas partidistas han documentado junto con la ciudadanía, todas las artimañas posibles utilizadas por el candidato del Verde, para alterar la voluntad mayoritaria de los electores, con coacción y compra de votos.

“…Embarazo” de urnas, alteración y duplicidad de actas, boletas sin foliar, gastos que superaron 12 veces más del presupuesto permitido, y, sobre todo, tener a su servicio al Instituto Estatal de Participación Ciudadana, ha logrado consumar una elección facciosa.

Mientras se consumaba este despilfarro en campañas y compra de votos, el estado de Chiapas registra una pandemia de Chicungunya, en el que la administración no ha liberado recursos para la atención médica correspondiente a la población, ni para las brigadas de contención.

En contraparte, el de la alianza PRI-PVEM, arrastra una comprobación de más de 19 millones de pesos de los que se desconoce su origen.

La realidad es que fue tan evidente la intromisión de funcionarios del gobierno del estado y las anomalías durante la jornada electoral, que hasta el mismo senador del PRD Zoé Robledo, ha denunciado la intromisión de la administración estatal y se ha sumado a la red de políticos en contra del Poder Ejecutivo

Por su parte, Francisco Rojas del Partido Acción Nacional (PAN), quien se quedara a tan solo 780 votos del primer lugar, de un padrón electoral de 400 mil ciudadanos en condiciones de votar, así calificó la contienda del pasado 19 de julio y la entrega de la constancia de mayoría a su opositor, Fernando Castellanos.

Por si fuera poco, Rojas Toledo, advirtió, que Tuxtla Gutiérrez y en general Chiapas, entrarán a una etapa difícil de credibilidad a las instituciones, más allá de las acciones legales, políticas y sociales, que emprenderá.

Esto también logró que más actores políticos de otras expresiones partidistas se sumaran a la lucha de Francisco Rojas, como el caso de la excandidata de Movimiento Ciudadano, Alejandra Peralta.

Ahora, el gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, quién ha popularizado más por sus escándalos en la farándula que por sus acciones para combatir los altos índices de pobreza y marginación en su estado, no ha dado la cara a la opinión pública desde que depósito su voto en las urnas el pasado 19 de julio.

Por lo pronto, este sábado se realizará una marcha en la capital del estado en contra del triunfo del candidato favorito del gobernador verde, que deberá enfrentar a una sociedad enardecida y tendrá que aguantar, porque al que no le guste lo caliente, que no se meta a la cocina.