La Agencia Iberoamericana para la Difusión de la Ciencia y la Tecnología informó que Ana Flisser Steinbruch, doctora por la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), declaró que después de años de investigación es posible decir que en México la cisticercosis está controlada, por lo que ahora se trabaja en otros aspectos del tratamiento.
Subrayó que tras 40 años de investigación acerca de esta enfermedad -su prevalencia en cerdos y humanos, y sus formas de control-, su principal contribución en el estudio de cisticercosis tiene que ver con la identificación de cómo se desaloja y diseminan los huevecillos de la solitaria intestinal en la persona que tiene el parásito.
Explicó que la cisticercosis se debe a Taenia solium, una lombriz que vive en su estado larvario en el intestino del cerdo y que puede alojarse en sus músculos, por lo que el peligro radica en que las personas coman carne del porcino contaminado, pues una vez en el organismo los parásitos se pueden dirigir a los músculos y al intestino.
Añadió que esta lombriz puede llegar a medir hasta cuatro metros de longitud en un máximo de seis meses y sin producir síntomas se dirige al cerebro y desarrollar neurocisticercosis.
“Como el cuerpo humano no es el hospedero natural del cisticerco, el sistema inmune se acelera y produce inflamación, crisis convulsivas, parálisis severa, dolores de cabeza intensos, retraso mental y la muerte en casos severos”, detalla la inmunóloga de la UNAM.
