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Carlos Arrieta

Apenas el pasado 17 de julio, cerca de 400 pasantes de medicina del estado de Guanajuato, lanzaron un ultimátum al gobierno de esa entidad en el que exigían les fuera garantizada la seguridad, principalmente en las comunidades rurales, principalmente más incomunicadas o alejadas de la mancha urbana. El crimen organizado los asedia y al igual que con los médicos, los obligan a trabajar bajo su servicio y para su atención.

Esta problemática no se ha terminado y se corre el riesgo de que estos jóvenes y jovencitas abandonen su profesión. Pero esta no es solo un dificultad que enfrentan en el estado de Guanajuato<, se ha extendido a la mayoría de la República Mexicana.

Primero los policías, luego los niños y jóvenes, después los empresarios, y ahora, son los médicos y trabajadores de la salud los que se han convertido en blancos perfectos de la delincuencia para el secuestro, las extorsiones, los homicidios e incluso, para el reclutamiento forzado de su mano de obra al servicio de los grupos del crimen organizado.

Pero la violencia no es exclusiva hacia los médicos y pasantes, sino que también hay agresiones desde estudiantes de pregrado, hasta subespecialistas.

Aun cuando hasta el momento no se tienen datos precisos de cuántos médicos han sido víctimas del hampa, una cosa sí está confirmada, que los ataques al sector médico y farmacéutico, han incrementado en los últimos años, pero con mayor agudeza, en los recientes meses en México, aseguró, Carlos Francisco Moreno Valencia, líder nacional del Movimiento #YoSoyMédico17.

Moreno Valencia, reprochó el “levantón” y que no se sepa nada de los tres médicos desaparecidos desde el pasado 19 de junio en la comunidad de Santa Bárbara, del municipio de Chilpancingo, Guerrero, donde dijo desconocer las causas del triple homicidio.

Enfatizó, que hay muchos casos registrados en los que el narcotráfico y en sí, la delincuencia organizada, ha secuestrado a médicos y enfermeras para retenerlos forzadamente a su servicio.

“Aunque esos casos normalmente no los tenemos como reportados, definitivamente sabemos que esto sucede y que está pasando de una manera palpable en México”, reiteró.

Francisco Moreno, agregó, que tras recabar las evidencias de agresiones y actos violentos en contra del gremio médico, harán del conocimiento al Estado Mexicano, con pruebas, que se encuentran en un estado de indefensión y de violencia ante muchos factores actuales de inseguridad.

Al respecto, el especialista, detalló, que Guanajuato, Guerrero, Chiapas, Michoacán, Chihuahua y Tamaulipas, son en los estados en os que es más peligroso ejercer esa profesión, aunque dijo, que en realidad, tordo el territorio mexicano se ha convertido en un polvorín para la medicina.

Deserción de pasantes de medicina

Un claro ejemplo de la reacción que ha habido por violencia entre quiénes están por concluir su carrera de medicina en el país, es la deserción de médicos jóvenes, que están obligados a hacer su servicio social.

Tan solo en Michoacán, Felipe de Jesús Domínguez Chávez, miembro del Colegio de Médicos y especialistas de Michoacán, reveló, que ha disminuido considerablemente el número de meritorios, pues antes, había alrededor de 900 pasantes y ahora solo se tiene registro de solamente 450 de ellos, por el miedo a ser enviados a alguna zona de conflicto o de presencia del crimen organizado.

“El gremio médico está muy preocupado por eso a todos los niveles, pero donde repercute más es en los médicos jóvenes, en los que van al Servicio Social y es ahí donde las autoridades de los tres niveles de gobierno deben poner mucho interés, porque finalmente los más perjudicados son los pobladores de las comunidades donde existe presencia de grupos criminales”, concluyó, el también exdirector de la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH).

Entrevistado por separado, Carlos Francisco Moreno, líder nacional de la Asociación Civil #YosoyMédico17, agregó al respecto, que los jóvenes médicos, son en este momento, “blancos fáciles” para el narcotráfico.

“El sector más vulnerable es el de los pasantes de medicina, porque que son los que están mayormente en zonas incomunicadas y de alto riesgo, alejados de las cabeceras municipales, lo que los hace en blancos fáciles para este tipo de crímenes”, expresó.

Hechos recientes

Aunque la lista es larga y no se tienen cifras totales de violencia contra personal médico, pasantes o especialistas de alguna otra rama de la medicina, en este año 2015, han sido documentados al menos una veintena de ellos en diferentes partes del país, de los cuales, la mitad han sido relacionados con ataques del crimen organizado.

El día primero de marzo, un joven estudiante de la Facultad de Medicina en Chihuahua, Rafael Jáquez Fierro, fue “levantado” por sujetos armados mientras viajaba a bordo de su vehículo partículas en las calles de esa ciudad ubicada al norte del país. Hasta el momento, nada se sabe del joven pasante de medicina.

El 25 de marzo de este año, Rafael Velasco Barragán, presidente de la Asociación de Médicos Familiares y Generales en el estado de Veracruz, admitió que en lo que va del año, al menos 10 doctores han sido víctimas de la delincuencia, a plena luz del día y en el centro de la ciudad donde tienen sus consultorios, por lo que enfrentan una “psicosis” y exigen que las autoridades policiales los volteen a ver.

Golpeados, amarrados, secuestrados y lesionados, son los problemas de inseguridad que ahora enfrentan los doctores de la región de Córdoba, ante la poca inseguridad que se vive en la ciudad, por lo cual se han visto en la necesidad de cerrar consultorios, señaló Velasco.

En otro punto de la República Mexicana, el 20 de abril, hombres armados “levantaron” a un médico, quien viajaba en un camión de pasajeros con destino a Parral, Chihuahua, mismo que fue encontrado sin vida en la comunidad del Ojito, Durango. Según investigaciones, la víctima, identificada como Fernando Toledo y asesinada con disparos de arma de fuego.

Ese mismo día, el cuerpo sin vida y ejecutado a tiros, con claras señales de tortura, fue localizado en el municipio de Villa de Zaachila, Oaxaca, el médico especialista Mario Aguilar Carrasco, sin que aún se conozca el móvil del homicidio.

Sin embargo, apenas, el pasado 28 de junio, el fiscal general del estado, Miguel Ángel Godínez Muñoz confirmaba que los cuerpos encontrados cerca del poblado de Santa Bárbara, en el municipio de Chilpancingo, en Guerrero, correspondían a tres médicos y a un abogado desaparecidos desde el pasado 19 de junio, aunque los familiares rechazaron esa versión oficial.

Un día después, en Zapopan, Jalisco, un médico fue baleado al salir de su domicilio en la Colonia Colinas de la Primavera. La víctima fue identificada como Pablo Valero Chávez, de 50 años, de acuerdo con fuentes policiales.

También hay registro de asesinatos, secuestros y desapariciones con las mismas características en los estados de Tamaulipas, Chiapas, Durango, Estado de México y Distrito Federal, donde las autoridades imputan los homicidios a los grupos del crimen organizado.

Antecedentes

Esta práctica se mostró con mayor agudeza el mes de noviembre del 2007 cuando fueron encontrados tres médicos, que de acuerdo a las investigaciones, fueron los responsables de realizarle una cirugía plástica en el rostro, al narcotraficante mexicano, Amado Carrillo Fuentes, mejor conocido como “El Señor de los Cielos” y quién falleciera en el Hospital Santa Elena de la Ciudad de México, a consecuencias de esa intervención quirúrgica.

Los cuerpos de los tres médicos, fueron localizados sobre la carretera México-Acapulco, al interior de recipientes llenos de cemento y con claras huellas de haber sido cruelmente torturados.

En noviembre del año 2012, Médicos y pasantes asignados a zonas con presencia del crimen organizado han sido amenazados, extorsionados, secuestrados y asesinados sin que autoridades de salud ni de seguridad los protejan oportunamente, informaba Manuel Vallejo Barragán, entonces recién elegido secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS).

Vallejo Barragán, dijo que en el IMSS, por ejemplo, al menos 50 doctores habían solicitado ese año cambio de plaza por sentirse en peligro, en las regiones a las que han sido adscritos.

Más recientemente, habitantes de la Tierra Caliente de Michoacán e integrantes de las autodefensas, denunciaban la desaparición de médicos de la región, presuntamente forzados, a servirle al grupo criminal de Los Caballeros Templarios.

A pesar de que no se supo más de ellos, tampoco fueron denunciadas las desapariciones forzadas por parte de los familiares por temor a represalias de parte de los sicarios al servicio de la organización delictiva que encabezaban, Nazario Moreno “El Chayo” o “El Más Loco” y Servando Gómez “La Tuta” o “El Profe”.

Hasta este momento, no hay cifras o estadísticas, incluso oficiales, que puedan revelar el número aproximado de víctimas relacionadas con la medicina y sus diferentes ramas y especialidades, laceradas por el brazo criminal de los grupos delincuenciales en el país, pero será este septiembre, cuando médicos de toda la República Mexicana, se reúnan con autoridades del Sector Salud, de Procuración de Justicia y de Seguridad, para plantear, entre otras cosas, la problemática de violencia que arrastra a este sector de profesionistas.