El 30 de julio de 1999 llegó a los cines de casi todo el mundo, El Proyecto de la Bruja de Blair, una película que cambió la forma de ver y hacer cine. Con un presupuesto de aproximadamente 35 mil dólares, sus creadores Daniel Myrick y Eduardo Sánchez lograron horrorizar a los miles de espectadores que creían que la historia era real.

Todo comenzó en 1996; Myrick y Sánchez tenían una idea en la cabeza y muchas ganas de hacer algo diferente, por lo que a través de la revista Backstage convocaron a actores que tuvieran experiencia en improvisación. Pese a que no eran conocidos, la respuesta fue de 2 mil actores interesados en participar en el proyecto cinematográfico del que sabían poco o casi nada.

Los tres actores elegidos fueron Heather Donahue, Michael C. Williams y Joshua Leonard, quienes sólo recibieron un libreto de 35 páginas que les explicaba de manera general de qué se trataba la película, la cual sería filmada en Burkittsville, un pueblo de Maryland situado junto al Parque Nacional de Seneca Creek.

Una vez que llegaron ahí, los tres actores se adentraron en el bosque. A partir de ahí, sólo estarían en comunicación con el productor Gregg Hale, Daniel Myrick y Eduardo Sánchez a través de unos walkie talkies y notas que constantemente el staff les dejaba en ciertos puntos, a través de las cuales les indicaban lo que seguía.

Lo cierto es que durante los ocho días que duró el rodaje de la película, los protagonistas se perdieron tres veces en el bosque, la mayoría de las escenas en el que se veían aterrorizados eran reales debido a que creían que las historias de la bruja de Blair y del asesino en serie Rustin Parr eran auténticas.

Incluso, en la escena donde se mueve la casa de campaña y salen despavoridos es real, ya que Hale, Myrick y Sánchez decidieron asustarlos para que sus expresiones fueran más reales, llegando a causar una crisis nerviosa a la protagonista.

Una vez terminado el rodaje, tardaron poco más de ocho meses en editar la película, la cual sólo tenían la intención de vender a cadenas de televisión, sin embargo se les presentó la oportunidad de presentarlo en el Festival Sundance en sus sesiones de medianoche.

Pero el destino les tenía deparado otro camino, tras el éxito que tuvo la primera proyección de la película el 25 de enero de 1999, la distribuidora Artisan Films decidió comercializarla y hacerse cargo del estreno. Para ello, el ejecutivo Steve Rothenberg decidió hacer una campaña de marketing diferente, por lo que hizo creer al público que la historia era real, incluso fue la primera campaña de este tipo que se hizo en Internet.

El éxito de El Proyecto de la Bruja de Blair superó por mucho lo que esperaban, la gente no dejaba de hablar de ella, realmente creían que la Bruja de Blair existía. Al ver la película las personas experimentaban gran tensión pese a que nunca se ve a la Bruja o algo que sustente que lo que ven es real. Si hablamos de números, está película recaudó más de 200 millones de dólares y se convirtió en la pauta para este nuevo género de terror que para bien o para mal nos ha permitido ver películas como REC o Actividad Paranormal.

http://https://www.youtube.com/watch?t=137&v=bKy6BtAbTU8

¿Pero qué decían los analistas cinematográficos de El proyecto de la Bruja de Blair?

Efrén Cuevas Álvarez, doctor en Comunicación Pública de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra de Pamplona, España (Master of Arts in Cinema Studies de la Universidad de Nueva York ) estableció en el 2001 que esta película surge en buena medida como un intento por hacerse un hueco en el cambiante panorama audiovisual de las últimas décadas, con una sociedad saturada de productos audiovisuales y deseosa de acercamientos novedosos.

“El tremendo éxito experimentado por El Proyecto de la Bruja de Blair se explica en buena medida gracias a la habilidad de sus realizadores de hacerse cargo de ese contexto audiovisual contemporáneo y para explotarlo de acuerdo con sus propios intereses. Desde su mismo comienzo se percibe cómo la película convoca a un espectador joven, que ha crecido en una cultura en la que comunicación audiovisual ha ido adquiriendo una mayor protagonismo… entre una creciente sofisticación técnica y una universalización del acceso gracias a los nuevos soportes tecnológicos”.

Indicaba que El Proyecto de la Bruja de Blair era una ficción con apariencia de documental, que arranca con la promesa de no ocultar nada al espectador, de saciar su escopofilia como ninguna otra película había hecho en ese entonces. Resaltaba, que era la promesa de acceso directo y no restringido a la historia, la cual adquiría una nueva dimensión – en parte también por su inteligente uso del paratexto cinematográfico- en lo que constituye una de las campaña de marketing más innovadoras y eficaces de los últimos años.

“La película, estrenada en la segunda quincena de julio, era de hecho sólo uno de los modos posibles de acceso a la leyenda de la Bruja de Blair. El espectador disponía desde abril de una página web, actualizada semanalmente, en la que se proporcionaba información sobre la leyenda, se ofrecían imágenes no utilizadas en el filme, el diario de Heather Donahue y diversas entrevistas con autoridades del lugar en relación a la desaparición de los tres estudiantes”.

Explicó que como parte de esta campaña de marketing, al mismo tiempo se estrenaba la película, se publicaba un libro, un cómic y un CD con las canciones de una cinta encontrada en el coche de Josh Leonard, pues la película no tiene música. Así como los carteles de promoción de la película que estaban encabezados por un MISSING, con las fotos de los tres jóvenes desaparecido o el falso documental Curse of the Blair Witch mostrado en televisión, en el Sci-Fi Channel, poco antes del estreno de la película.

“Semejante despliegue creativo y de marketing comienza a desdibujar las fronteras entre el texto (la película), su paretexto y su contexto. De algún modo, el paratexto ha resultado tan ampliado que adquiere aquí la categoría de contexto, pues aunque todas esas manifestaciones mencionadas fueron creadas en torno al relato cinematográfico, su razón de ser llega a tomar cuerpo con independencia del filme, hasta invertir el proceso y convertir al filme en uno más de los canales expresivos de la leyenda de la Bruja de Blair”.

Lo cierto es que esta película fue vista desde diferentes perspectivas y aún hoy habrá quien se asuste al verla o se inspire para hacer una nueva película.