La fuga de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, ocurrió cuando el Gobierno de Estados Unidos preparaba la solicitud oficial para su extradición.

De acuerdo con fuentes oficiales del Gobierno mexicano, el Departamento de Justicia norteamericano estaba por tramitar seis solicitudes con fines de extradición hasta por 35 cargos de lavado de dinero, tráfico de cocaína y mariguana y por asociación delictuosa.

El sábado, cuando se evadía por tercera vez –segunda ocasión de un penal de máxima seguridad-, “El Chapo”, estaba sujeto a 11 procesos por actos ilícitos cometidos en México, entre ellos, delitos contra la salud, delincuencia organizada y cohecho;

De nuevo, como hace 14 años, Guzmán Loera se les adelantó a las autoridades de México y EU; en ese tiempo, el narcotraficante más buscado de México y el mundo enfrentaba una condena de 21 años por cohecho y asociación delictuosa, de los cuales ya llevaba tras las rejas casi 9 años.

De la misma manera, Guzmán Loera se fugó del Penal de Puente Grande, en Jalisco, en enero de 2001, cuando estaba a punto de ser requerido por los estadounidenses; el 17 de febrero de 2001, a un mes de su fuga, el juzgado Tercero de Distrito en Procesos Penales Federales del DF ordenó su detención con fines de extradición en el expediente 3/2001, sin embargo, el 22 de febrero de 2014 al ser recapturado en Mazatlán, Sinaloa, esta orden de detención provisional no fue ejecutada.

Funcionarios de la PGR aseguraron que la razón por la que no se llevó a cabo lo estipulado en el expediente fue porque los estadounidenses pensaban que había pasado ya mucho tiempo de los hechos imputados, por lo que resultaba complicado reunir todas las evidencias y testigos para un juicio; el Departamento de Justicia de EU pidió entonces tiempo a la PGR para reacomodar hasta seis expedientes y tramitarlos sin margen de controversia legal.

El diario Reforma consultó a la Cancillería sobre alguna solicitud de extradición, ante lo que respondió que no se tenía ninguna.