Manuel Mondragón y Kalb, titular de la Comisión Nacional Contra las Adicciones (Conadic), advirtió que revisarán las clínicas privadas de tratamiento a personas con adicciones, ya que en su mayoría no operan bajo las normas regulatorias y estándares de calidad.
Mondragón y Kalb, reveló, que hay “granjas” en dónde también se han registrado homicidios, violaciones y, en dónde “los tratan como animales”.
Y si a lo anterior se le suma que una parte importante de esos centros privados o conocidos también como “granjas” contra las adicciones, los criminales los han hecho los refugios perfectos para refugiarse y reclutar, se soporta la urgencia de que se revisen, regularicen o en definitiva se cierren.
Eso, urge. Los delincuentes no solo se refugian en esas “clínicas”, para evadir a la justicia, sino también, como sucede en Colombia, reclutan a enfermos de alcoholismo y drogadicción, para reclutarlos y engrosar sus filas.
Los grupos armados al servicio de los cárteles de la droga, aprovechan la debilidad emocional (parte de las características de un alcohólico y drogadicto) y la dependencia de estupefacientes de los internos para utilizarlos como carne de cañón.
En México, hay por lo menos 2 mil clínicas privadas y que no han sido revisadas. Tal vez es la corrupción, desatenciones mayores de autoridades, tráfico de influencias, o el interés e intromisión del crimen organizado y bandas delictivas, para consumar otra parte del gobierno paralelo que han construido con un sector que ha crecido en los últimos años.
Y es que hasta antes del 2008, los propios cárteles impedían que se quedara una cantidad excesiva de droga en México a fin de no descontrolar al país; pero a raíz de las diferentes escisiones al interior de los grupos del narco y la conformación de otras células delictivas más sanguinarias y sectarias, las cosas han cambiado y han agudizado la descomposición social.
Se ha olvidado las autoridades que esto es un problema de salud y no de Seguridad Pública, porque la Organización Mundial de la Salud (OMS), en una de sus convenciones anuales en Ginebra Suiza, declaró, que el Alcoholismo y la Drogadicción, son enfermedades progresivas, incurables y mortales por naturaleza.
Un alcohólico o drogadicto, está condenado a morir y acabar con todo lo que lo rodea, si no es atendido por alguien que haya padecido lo mismo y que le comparta cómo le ha hecho para aprender a vivir con ese padecimiento.
La enfermedad va más allá y radica más en las emociones del enfermo, que en dejar de consumir el alcohol o la droga, pues esa abstención finalmente es solo temporal sino se encuentran en un programa de recuperación, “Por Hoy” y “Para toda la Vida”. La abstinencia obligada no es la cura pues; lo sustenta la OMS. Un adicto, enferma a toda la familia.
De ahí, que las clínicas privadas, suelen ser solo un negocio de oportunistas, que al igual que los criminales, aprovechan la enfermedad del alcohólico y/o drogadicto, así como el sufrimiento y desesperación de sus familiares para llenarse los bolsillos de dinero, sin tener resultados favorables definitivos.
En ese sentido, todas las “granjas”, en donde cobran exorbitantes cantidades de dinero, se deberían de regir alineadas a las normas de salud y de operación, pero más aún en un programa de recuperación exitoso como lo ha sido por muchos años el de Alcohólicos Anónimos (AA) que desafortunadamente la ciencia no ha querido reconocer en su totalidad.
Los grupos de Alcohólicos Anónimos, de la corriente 24 Horas de todo el mundo, han demostrado que no solo se puede dejar de beber, sino que también se salvan a cada minutos miles de personas y enseñan al enfermo de alcoholismo y/o drogadicción a tener una nueva vida.
A pesar de que cuentan con estancia, no hay golpes físicos, es gratuito y no depende de ninguna secta, religión, partido político u organización alguna. Se mantiene con sus propios recursos, cita su Enunciado.
Ello inhibe que la recuperación del enfermo se vea afectada o condicionada a alguna ideología ajena al tratamiento emocional.
Por tanto, el combate a cualquier -mal llamada- adicción, no tendría que verse tan a la ligera y dejar en manos de especialistas la atención y accionar para disminuir de tajo, un problema mayor que lata a niños, adultos, mujeres y jóvenes, sin respetar condición social alguna.
Nada menos, a principios de este año, el consumo de alcohol y la adicción al mismo se ha incrementado en México en los niños, jóvenes y mujeres informó el titular de la Conadic.
“En México se está iniciando el consumo de alcohol a los 12 años, y esto es verdaderamente preocupante; tenemos alcohólicos perfectamente establecidos como adictos de 14 y 15 años, esto debe prender, ya no focos amarillos, sino focos rojos”, enfatizó Manuel Mondragón.
El funcionario del Gobierno Federal comentó que también se registró un incremento en la incidencia en el número de mujeres adictas al alcohol.
Las muertes, cifras y rango de alcance han incrementado. Las buenas decisiones se han reducido y, parece, todas se han enfocado en el experimentado exsecretario de Seguridad Pública del Distrito Federal y especialista político en la materia.
