CHARLAS DE CAFÉ
Charla con Imanol Caneyada/Autor de Hotel de arraigo
Eve Gil
Los protagonistas de Hotel de arraigo, la más reciente novela de Imanol Caneyada, no podían ser más antagónicos ni más apartados uno de la vida del otro, aunque una extraña circunstancia vinculará misteriosamente sus existencias que ni siquiera llegan a rosarse: un policía judicial corrupto de nombre Arnulfo Lizárraga y un jovencito “mirrey” de apenas dieciséis años, llamado Gabriel García, cuyo principal pasatiempo es grabar sus encuentros sexuales con niñas vírgenes de su mismo círculo social.
Los protagonistas
“Arnulfo —dice Imanol— es fundamental; de hecho tenía el personaje antes que la novela. Normalmente, cuando uno convive con las noticias cotidianas en las que aparecen secuestros en que se involucran judiciales, los vemos como agentes del mal que vienen de alguna otra parte, totalmente ajenos a nuestro entorno. Y me planteaba: estos policías que son cómplices, finalmente nacieron en este país, crecieron y se educaron entre nosotros; son parte de nuestra existencia, y me propuse construir un personaje más humano que el arquetipo. Lo rodeé de una familia, de circunstancias domésticas y cotidianas, porque cuando hablas con un judicial encarcelado te dice: «lo hice por mi familia», y no tengo por qué dudar que así sea. Cuando nos presentan estos arquetipos del mal, nunca nos cuestionamos por qué actúan como actúan, y a partir de ahí surge toda la novela”.
Por otra parte, señala Imanol, la esposa y la única hija de Arnulfo, llamada Verónica, llegan a adquirir gran relevancia en el transcurso de la trama. Ellas representan la inocencia un poco cómplice que conformamos todos nosotros, que sabemos que están sucediendo cosas pero nos negamos a reconocerlas. Imponernos la inocencia nos aparta de la obligación de actuar.
“Gabriel García —agrega Imanol— surge porque, casualmente, ahora que ahora se habla de muchachos que juegan a secuestrar y matar, es previsible y si no lo quisimos ver es porque nos da miedo, ¡pero es un hecho que la sociedad está produciendo psicópatas! No debería sorprenderme que existan estos chamacos que mataron a un niño jugando al secuestro, y de alguna manera Gabriel es un retrato de este tipo de jóvenes y tiene que ver con que la virtualidad de Intenert les ha anulado a posibilidad de juzgar lo que es real y lo que no. Es peligrosa esta permanencia de los jóvenes en las redes sociales, porque ahí no hay consecuencias de tus actos. Virtualmente puedes matar y robar y no hay consecuencias”.
Gabriel es secuestrado con el fin de solicitar un jugoso rescate a su padre, un empresario que en un día puede acompañar a su mujer a misa y por la tarde se encierra a fornicar con su guapa asistente. Por azares del destino, Arnulfo, que desde luego no es una inocente paloma, es culpado del hecho.
Sonora, sociedad machista
“No te podría afirmar —dice Imanol— que el secuestro es el delito de mayor incidencia en Sonora, me parece que sigue siendo el narcotráfico. Pero el secuestro es la mayor industria secundaria del crimen organizado. No me lo planteé porque estuviera a la alza o afectara especialmente a la región del norte, sino porque me parece escalofriante el hecho que alguien se apodere de una vida durante un tiempo, y me pareció un reto como escritor explorar las condiciones emocionales de alguien que se ve sometido a un acto tan brutal. Te confieso que me basé en el secuestro de un muchacho que ocurrió en San Luis Río Colorado. Yo lo conocí y su transformación tras ser liberado era pasmosa: de ser un joven activo, alegre, confiado, reaparece como un espectro”.
Otra de las realidades reflejada sin tapujos en Hotel de arraigo es el machismo predominante en el país, pero particularmente en Hermosillo, ciudad donde se desarrolla la novela si bien el autor no la menciona.
“Sonora es —dice Imanol—, estadísticamente hablando, el estado que mayor índices de violencia reporta donde durante el noviazgo. La idea de la mujer norteña de carácter fuerte, tipo María Félix, es más bien mítica. La sociedad sonorense es extremadamente machista y se reproduce en las nuevas generaciones, y hablo de noviazgos tempranos. No solo existe desprecio por la mujer como individuo, sino que los valores intrínsecos en el machismo son los de la violencia. Y ahí están esas mujeres sometidas, a expensas de sus maridos, víctimas y victimarias, que se asumen objetos sexuales sin importar su clase social, aunque en los casos de Verónica y Maricela, creo que representan un nuevo tipo de mujer, aunque en Sonora que también se está dando, si bien todavía hay padres que mandan a sus hijas a la Universidad para que pesquen un buen marido, no para que se conviertan en profesionistas”.
En el horno
Actualmente, el también autor de Tardarás un rato en morir y Las paredes desnudas trabaja en una novela no policiaca cuyo título tentativo es “La fiesta de los niños desnudos”, que es el significado de la palabra griega Gymnopedie de las tres maravillosas obras compuestas para piano por Eric Satie, y no, no tiene nada que ver con pedofilia: “Estoy explorando el humor negro, narrado en primera persona, en la que exploro la absoluta renuncia a todo para vivir otra vida y volver a empezar. Después regreso a la novela negra”.
La novela Hotel de arraigo está publicada por Suma de Letras, México, en 2015.
