Proceso federal inusitado
Teodoro Barajas Rodríguez
El asunto de los grupos de autodefensas que se constituyeron en un fenómeno político que exhibió la debilidad institucional en Michoacán y otros puntos de la geografía nacional y no se explicaría sin el aporte de Hipólito Mora así como José Manuel Mireles, éste último sigue recluído en un penal lo cual refleja una lección acerca de la injusticia.
Pocas, escasas lecciones de justicia en nuestro país y mucha narrativa de la injusticia es lo que tenemos, encontramos sin buscar sendas contradicciones que diagnostican la situación social de la actualidad. Hace un año fue detenido José Manuel Mireles y sigue confinado en una prisión, otras personas que han demostrado ser nocivas para el prójimo están libres, es paradójico, es lo real. En pocas palabras, esas sombras ominosas demuestran lo patético del sistema legal a la mexicana.
José Manuel Mireles fue uno de los iniciadores de los grupos de autodefensa, ellos se vieron forzados a combatir la inseguridad, evitar los despojos y la rapiña de los grupos de la delincuencia que se convirtieron en un azote principalmente en la Tierra Caliente, mientras los grupos organizados por Hipólito Mora y el propio Mireles libraban serias dificultades los diferentes niveles de gobierno omitieron su responsabilidad, se ausentaron.
Muchas fueron las crónicas sangrientas en numerosos episodios vividos bajo fuego en Michoacán, la gente cansada, desalentada ante la voracidad de las bandas criminales que sembraron pánico, despojaban, extorsionaban, asesinaban, abusaban de las mujeres. Un grupo de autodefensas se organizaron para dar la batalla, misma que por ley correspondía originalmente al gobierno. Los inconformes decidieron no postergar más su rebeldía, fue asunto de vida o muerte.
Se tejieron muchas historias respecto a lo que sucedía en la Tierra Caliente michoacana y otras demarcaciones territoriales que veían en los autodefensas una esperanza que casi moría ante el paso atroz de la impunidad.
El presidente Enrique Peña Nieto fue cuestionado en el extranjero, específicamente en Davos, con respecto a los grupos de autodefensas, a partir de ese momento por fin se volteó a Michoacán, lo demás ya es conocido, se nombró a un comisionado especial como plenipotenciario en la persona de Alfredo Castillo Cervantes, comenzó con la confianza de poder remediar los conflictos motivados por el crimen pero terminó peor. Se regularizaron los grupos de autodefensa, se concretó la alianza contra el poder fáctico del narco. Al final José Manuel Mireles fue acusado, apresado y confinado en un penal para librar un proceso federal inusitado, esa fue la respuesta del gobierno a su poco antes aliado.
Gobierno y autodefensas fueron aliados coyunturales aunque al final del día el primero desconoció a quienes le respaldaron, comenzó otra historia contradictoria. José Manuel Mireles es un preso político, no tengo duda.
Es difícil expresar qué es la justicia aunque es sencillo definir qué es el derecho, las contradicciones de nuestro sistema legal son ostensibles, Mireles debe estar en libertad eso será lo justo.
