No es difícil imaginar la molestia e indignación que deben sentir en estos momentos los integrantes de las Fuerzas Armadas que arriesgan su vida cada que capturan a delincuentes de la talla de Joaquín “El Chapo” Guzmán, como para que las corruptas autoridades del sistema penitenciario los dejen escapar en un dos por tres.
La reflexión está sustentada con el sentido común de un mexicano, porque aun cuando el análisis de un periodista, de un comunicólogo, politólogo o especialista en seguridad podría estar contaminado con tanta información, no hay excusas para que los cómplices y autoridades de la cárcel de “Máxima Seguridad” hayan colaborado; mucho menos si trabajan para un sistema en el que el propio Estado aseguraba que eso jamás volvería a ocurrir.
Por eso, ya no es válido que se justifiquen con que “recibieron amenazas”. Es decir: se selecciona el penal, el personal, las condiciones y el entorno adecuados para evitarlo. Pero no se hizo o se cuidó a medias.
Se incumplió con la promesa del presidente de la República, Enrique Peña Nieto, quién tras la recaptura de El Chapo, en enero del 2014, aseguró a León Krauze, que de volver a suceder esto, sería imperdonable.
Aquí el fragmento de la entrevista realizada por el escritor y periodista para las cámaras de Univisión:
León Krauze.- Casi 70 por ciento de los mexicanos dice que existe una posibilidad de que se vuelva a escapar Joaquín Guzmán. ¿Usted se compromete a que eso no va a ocurrir?
EPN.- Es una obligación que tiene el Estado Mexicano, y más creo yo, frente a lo que ya ocurrió en el pasado. Sería verdaderamente algo más que lamentable, digo, es imperdonable que ahora el Estado y el gobierno tomen las debidas providencias para asegurar que lo ocurrido hace algunos años se pudiera repetir esto. Pero no se hizo o se cuidó a medias.
Ya se han tomado todas las providencias, es algo en lo que he insistido y bueno, créeme que todos los días, al titular de Gobernación (Miguel Ángel Osorio Chong), es algo que le dije, y lo tienes bien vigilado, está seguro porque evidentemente es una responsabilidad que hoy tiene a cuestas el Gobierno de la República el asegurar que la fuga ocurrida hace algunos años, nunca más se vuelva a repetir…
Pero en la política no hay casualidades, sí causalidades. La fuga de Guzmán Loera, se da a tan solo un par de semanas de que Discovery Channel repitiera por varias jornadas su documental “La Leyenda de El Chapo”, y a unos días del anuncio de los acuerdos tomados entre grupos criminales antagónicos al de Sinaloa.
A través de un comunicado difundido en redes sociales el pasado 8 de julio, uno de los fundadores de Los Zetas, Rogelio González Pisana el “Z2” y un jefe de unas de las células del Cartel del Golfo, conocido como Juan Reyes Mejía González “El R1”, anunciaban una nueva alianza.
Estos elementos confirmaban que la imagen de “El Chapo” se veía en caída libre tras su detención y cuando el mensaje era que perdía territorio. Eso no era conveniente para el hampa, para cierta parte de la economía, e incluso para muchos mandatos gubernamentales.
Y es que para las autoridades mexicanas, Joaquín Guzmán Loera, ha sido el comodín en el equilibrio y control del narcotráfico en el país. Así pasó luego de su primera fuga durante el sexenio de Vicente Fox y la fallida captura al final del mandato de Felipe Calderón.
Ahora, cuando todo parecía salirse de control -luego de los frecuentes ataques a fuerzas armadas en Tamaulipas, Jalisco y Michoacán-, se consuma un segundo escape del narcotraficante más poderoso del país y uno de los más influyentes en el resto del mundo. Por eso la urgencia de que se rescatara el prestigio de su emporio.
De ahí, que una de las realidades es que El Chapo no se fugó, lo rescataron del signo de debilidad que se mostraba hacia la opinión pública, hacia el interior del crimen organizado e incluso hacia la operatividad el narco de México hacia el resto mundo.
Desde este momento se puede augurar, que los estados más lacerados por violencia, empezarán a tener una rectoría, porque cada quién regresa a su casa. Lo soporta la historia.
Ya lo dijo el periodista de investigación y escritor italiano, Roberto Saviano, en entrevista para CNN a dos meses de su primera captura, y explicado a detalle en su libro “Cero, Cero, Cero”:
“Los cárteles mexicanos facturan toneladas de dinero que ponen en el sistema financiero mundial, no sólo en el sistema mexicano, y esto hace que México sea como una mina: un país joven, un país dinámico, un país con muchos recursos y un país con mucha corrupción. Un país con poco relato de sí mismo, el mundo lo cuenta con estereotipos, normalmente”.
“’El Chapo’ Guzmán sabía que iba a ir a la cárcel o que lo matarían; éste es el destino de todos los narcotraficantes, o la cárcel o la muerte, lo saben. Pero su fuerza es justamente ésa, el hecho de que pueden terminar en prisión, pero el poder político será siempre menor con respecto al poder criminal”.
