Teodoro Barajas Rodríguez

De nueva cuenta el Chapo Guzmán, otro escándalo que se suma a una legión para socavar más la imagen del gobierno federal que no atina a superar la crisis ante la opinión pública, la corrupción como práctica común está presente porque nunca se ausentó. Peor, imposible.

La administración del presidente Enrique Peña Nieto se ha visto severamente vulnerada vía sendos escándalos como la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, presuntos actos de corrupción en los que se invoca el tráfico de influencias, Joaquín Guzmán Loera, quien encabeza el cártel de Sinaloa, está de nuevo en la calle porque se fugó de un penal de alta seguridad, primera situación de este tipo en un centro carcelario considerado inexpugnable.

En la aldea global ya se habla de la fuga de un capo que acumuló poder, los principales medios de comunicación en el orbe tratan el asunto para señalar que pone en entredicho al presidente Peña Nieto, se fugó el Chapo, parece tratarse de una película pero es la realidad sin maquillaje.

El penal de alta seguridad del Altiplano, dijo Jorge Carrillo Olea, extitular del Cisen así como exgobernador de Morelos, es una fortaleza que cuenta con todo el equipamiento técnico, no se pierde de vista a ningun interno, se trata de una instalación inviolable, pero el factor humano sí resulta falible en clara alusión a los actos de corrupción que bien pueden atrofiar la seguridad.

Se trata de la segunda vez que el Chapo logra escapar, primero del penal de Puente Grande ahora de la cárcel que se ubica en Almoloya de Juárez, una historia más plagada de irregularidades que nos remiten a la corrupción como un cáncer social esparcido por doquier.

Líder del cártel de Sinaloa, Guzmán Loera está de nuevo libre, las autoridades ya han declarado a más de 30 servidores públicos que se ubicaban en el interior del citado penal para investigar cómo sucedió el hecho, un túnel sirvió al capo para salir del encarcelamiento, ello no surge espontáneamente porque se evidencia que se ha tratado de un acto concertado que involucraría a gente de fuera y dentro del centro penitenciario.

Donald Trump al enterarse volvió a sus cuestionamientos en relación con México, en su cuenta de redes sociales el racista millonario expresó “se los dije” para señalar la “corrupción increíble” que se padece en nuestro país. Me pregunto quién refutará ese dicho lapidario del aspirante a la presidencia de Estados Unidos vía el Partido Republicano.

Peor imposible para la gestión del presidente Enrique Peña Nieto quien ha vivido sus peores momentos al frente de la presidencia de la república, otro escándalo que abona al descrédito del gobierno, una historia más que se abona a los yerros cometidos en los últimos años, ya es conveniente un golpe de timón, a sacudir al gabinete porque ha caído la noche a medio día.

A veces pareciera que diversos actos sucedidos en nuestro país fueran argumentos de ficción para la pantalla del celuloide pero no, la realidad supera la imaginación, suele ser brutal porque no es más que la verdad, la cual indica el grado de la descomposición, corrupción y deficiencia de las autoridades que no atinan porque son acumuladoras de mayor desprestigio.