Los líderes de las llamadas economías emergentes “BRICS”, por las siglas de los países integrantes –Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica–se reunirán mañana jueves 9 de julio en la ciudad de Moscú, capital de la federación rusa.

De acuerdo con el presidente Vladimir Putin, está reunión será el escenario perfecto para demostrar que Rusia sigue teniendo supremacía mundial a pesar de las fuertes sanciones económicas que Europa central y Estados Unidos le han impuesto a raíz del conflicto armado en Ucrania.

Nuevo banco mundial de desarrollo

Otra de las intenciones del gobierno soviético es promover un nuevo banco de desarrollo con una nueva moneda internacional y con reservas equiparables a las del Banco Mundial (BM) o a las del Fondo Monetario Internacional (FMI). Se llamaría el Banco de los BRICS.

Este ambicioso proyecto posicionará a Rusia como un estratega financiero que compite con las grandes instituciones de las finanzas internacionales al encontrar nuevas alianzas económicas.

El poder de los BRICS

El grupo de los BRICS es un plataforma política y económicamente muy atractiva para Rusia, y en general, se ha convertido en un grupo de gran influencia económica a nivel mundial lejos del eurocentrismo o de Washington.

Los BRICS representan en 40% de la población mundial y el 20% de la producción económica global. A pesar de ello, hay una marcada tendencia a minimizarlos ya que no cuentan con voz ni voto en las grandes instituciones financieras internacionales como el BM o el IMF ya que Estados Unidos busca disminuir su potencial a través de sanciones o restricciones al comercio.

En este contexto, la creación de un nuevo banco mundial –un proyecto soviético– es una contrapropuesta al poderío occidental que daría a los BRICS un poder multipolar.

El peligro de China

Algunos analistas anuncian que en realidad, China podría convertirse en el corto plazo, el eje dominante de los BRICS. Además, China se prevé que termine imponiendo su comercio exterior triangulado al de Estados Unidos.

El dominio de China es cuestión de tiempo. Si mantiene su crecimiento actual al 7% anual, dentro de los dos próximos años su producto interno bruto (PIB) será equivalente al de Rusia, y éste último se cree podría entrar en una recesión prolongada de mantener el bajo crecimiento económico.

Otro factor que hay que tomar en cuenta es que el comercio inter-BRICS es todavía inestable y escaso en comparación con el comercio que cada uno tiene con Europa o la Unión Americana, por lo que seguirá siendo un proyecto a mediano plazo.

Rusia busca generar con los BRICS un contra balance de poder del G-7 –el grupo de las economías más poderosas del mundo Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania, Italia y Japón. Pero, según algunos analistas, podría estar apoyando el surgimiento de una nueva potencia mundial: China.

Con información del periódico soviético The Moscow Times.