El 31 de agosto del 2010, la historia del mundo dio un giro cuando el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció que acabarían las operaciones de combate de tropas estadounidenses en Irak, dando fin a las operaciones militares que iniciaron la madrugada del 20 de marzo de 2003, luego de expirar el ultimátum de George W. Bush para que Sadam Husein abandonara Irak.

“Hoy cerramos un capítulo… A pesar de que los terroristas tratarán de arruinar nuestros avances y gracias a los sacrificios de nuestras tropas y sus aliados iraquíes, la violencia en Irak sigue en uno de sus puntos más bajos de los pasados años. El mes que viene cambiaremos de una misión militar de combate a otra de apoyo y entrenamiento de las fuerzas de seguridad iraquíes”.

No obstante, declaró que hasta finales de 2011, quedarían sobre el terreno 50.000 soldados estadounidenses para labores de supervisión y de entrenamiento de las fuerzas de seguridad iraquíes.

Cabe destacar, que en marzo del 2003, Estados Unidos y Reino Unido lanzaron los primeros bombardeos sobre Bagdad; un mes y medio después del inicio de la guerra, el 1 de mayo, Bush declaró que la misión en Irak estaba “cumplida”.

En julio de 2003, se llevó a cabo una reunión del primer consejo de Gobierno formado por 25 iraquíes, el cual fue designado por Estados Unidos. Sin embargo, desde agosto de ese año se intensificaron las acciones del grupo insurgente contra las tropas estadounidenses.

No es hasta el 13 de diciembre de 2003 que el Ejército estadounidense detiene al ex dictador, escondido en un zulo bajo tierra cerca de Tikrit., quien tras ser detenido es ejecutado – tres años después- el 30 de diciembre de 2006.

Obama cumple promesa electoral

En 2008, Obama se comprometió a ordenar el final de la guerra en 16 meses. Sin embargo, en enero de 2009, y ante la cercanía de las elecciones generales en Irak, el presidente decidió ampliar ese límite en tres meses.

En este sentido, las tropas que quedaron en Irak no participarían en operaciones de combate, aunque Obama destacó que pueden seguir siendo el objetivo de ataques por parte de radicales islámicos.

“La dura verdad es que aún no hemos visto el final de los sacrificios de EE UU en Irak”.

Asimismo, Obama aseguró que esta decisión la tomó luego de que las violencia en Irak había disminuido, lo cual días después fue desmentido por el Gobierno de Bagdad y contestado por el Pentágono, quien dijo que las cifras eran falsas.

Al respecto, no hay olvidar que durante la invasión se produjo el mayor despliegue de tropas de Estados Unidos en Irak, unos 225.000 soldados, aunados a los 45 mil de Reino Unido y 4 mil de otras nacionalidades.