Y nadie escuchó nada en el Altiplano
Félix Fuentes
Durante días y noches, varios presos de Almoloya escucharon sonidos de taladros y martilleos, incluso el sábado 11 de julio pasado, cuando el Chapo Guzmán escapó del presidio “de alta seguridad”.
Esto reveló el conductor de Televisa, Carlos Loret de Mola, en su columna del pasado 30 de julio. Dijo que los videos de esa cárcel poseen sonido y con claridad son percibidos los trabajos del túnel por donde se evadió el sinaloense.
Según Loret de Mola, además de los martillazos contra un cincel fue percibido el ruido del rotor de un esmeril para abrir el tramo de 50 por 50 centímetros por donde se escabulló el capo más famoso de todos los tiempos.
Nadie ha desmentido al conductor de noticiarios y, de acuerdo con su información, durante las noches se quejaron de tan intensos ruidos los narcos Servando Gómez, la Tuta; Héctor Beltrán Leyva, el H; Omar Treviño Morales, Zeta 42, y Jorge Eduardo Costilla Sánchez, el Coss, entre otros.
Al no conciliar el sueño debido a los golpeteos, los reclamos subieron de tono y los vigilantes respondieron que eran ¡obras de drenaje!
Loret de Mola escribió que los guardias llegaron a la celda media hora después de cuando se había fugado el Chapo. En los videos se les advierte tranquilos, sin signos de alarma. Observaron el hueco en el piso de la regadera y no emitieron voces de asombro. Sabían que el poderoso capo desaparecería.
El comentarista Héctor de Mauleón aporta informes adicionales. Hace ver que los peritajes de la PGR no registran residuos de ácidos o huellas de calor en el lugar del boquete por donde se deslizó el Chapo hacia el túnel de kilómetro y medio.
El comisionado nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, afirmó que fue “una fuga fantástica” y que para hacer dicha horadación fue debilitada la plancha de cemento “con algún tipo de ácido o calor”.
Fantástica es la mentira de Rubido. En los peritajes de la PGR, leídos por De Mauleón, se indica que los cómplices perforaron con brocas los lados del cuadro de 50 por 50, el cual fue botado hacia arriba con un gato hidráulico.
Como responsable de la seguridad nacional, Rubido debe explicar quiénes introdujeron el gato hidráulico al presidio. De lo contrario, él y sus superiores se perfilan como cómplices del Chapo, conocidas las versiones de presos que padecieron desvelos por los trabajos del túnel.
Por la versión de De Mauleón se establece que los ruidos fueron más intensos al aproximarse el día de la escapatoria, y los escucharon también Mario Casarrubias, el Sapo Guapo, y Salvador Martínez Escobedo, la Ardilla.
De las declaraciones de los custodios se desprende que desde el ingreso del Chapo al presidio del Altiplano fueron infiltrados individuos bajo sospecha e iniciaron el proyecto de la evasión. El trabajo material comenzó en mayo de 2014… y nadie escuchó nada.
Las versiones de ambos comentaristas, sin desmentido oficial, hacen ver que autoridades de la cárcel y en particular los custodios, supieron cómo avanzaba la labor del túnel.
No es casual la puesta en libertad del director técnico del Altiplano, Librado Carmona García, cinco días después de su permanencia en la PGR. Resultaron “nulas las pruebas” en su contra.
Librado es inocente y no escuchó los martillazos de semanas. Por mucho menos la PGR ha hecho arraigos de 40 días y numerosas consignaciones.
Por todo ello, expertos de dentro y fuera de México afirman que fue urdida la escapatoria del Chapo para no ser extraditado a Estados Unidos, donde revelaría sus acuerdos con funcionarios mexicanos y de la DEA.
Mientras tanto, los presuntos responsables de la evacuación siguen en sus puestos, tan campantes.
