Entrevista a Antonio de la Cuesta | Analista político independiente | Exclusiva para Siempre!
Moisés Castillo
¿Existe alguna diferencia entre PRI, PAN y PRD? Son tan parecidos que generan desconfianza por un nivel de percepción de alta corrupción. El 91% de los mexicanos no confía en los partidos políticos y el 83% no confía en los legisladores, así lo revela el estudio “México, anatomía de la corrupción” realizado por el Instituto Mexicano para la Competitividad en colaboración con el Centro de Investigación y Docencia Económicas.
La alternancia en el poder presidencial no significó una transformación del sistema político mexicano, en la llamada transición no pasó nada y los problemas se agravaron. En su más reciente libro Nuestra tragedia persistente, el politólogo Lorenzo Meyer asegura que la clase política mexicana dejó de ser creativa, útil al interés nacional.
“El vivir, y muy bien, de la política, explica en gran medida la ferocidad de las pugnas internas de la clase política mexicana, a pesar de que las diferencias ideológicas son insignificantes; se lucha por el puesto, no por el proyecto… ese golfo que afecta tanto su legitimidad como su efectividad, que hace casi imposible la empatía y la solidaridad entre gobernantes y gobernados.”
Los principales partidos renovarán sus dirigencias nacionales rumbo al 2018, pero ¿qué quieren cambiar los mismos nombres de siempre? ¿Por qué se dificulta el surgimiento de nuevos cuadros? ¿Por qué nadie habla de los efectos del Pacto por México? ¿PAN y PRD se beneficiaron del arreglo político con el gobierno de Enrique Peña Nieto? ¿Se desdibujaron ideológicamente? ¿Quién se beneficia de esta repulsión hacia los partidos políticos?
En un país en donde la clase política minimiza todo, la tragedia es solo un mal chiste. ¿Nuestra democracia está en crisis? El sociólogo Roger Bartra recomienda, a quienes se desesperan por la confusión que existe en las sociedades democráticas, leer el libro de David Runciman The Confidence Trap: A History of Democracy in Crisis from World War I to the Present (Princenton University Press, 2013). Y aparece la pregunta: ¿cómo logra escapar la democracia de las crisis que permanentemente la acosan?
“En realidad estamos en una trampa; no estamos condenados, estamos encerrados: La gente debe creer en la democracia para que ésta funcione. Cuando mejor funcione, más se cree en ella. Pero cuando más se cree en ella, es menos probable que la gente se dé cuenta de que algo está mal”, señala David Runciman, profesor de ciencia política en la Universidad de Cambridge.
La falta de autocrítica es una enfermedad endémica de los líderes de los partidos políticos, sólo hay que leer la declaración de Carlos Navarrete, presidente del PRD: “No me voy por la puerta de atrás”, a pesar de los desastrosos resultados electorales. Este padecimiento lo sufre también el presidente de la república, quien ofrece un poco de consuelo ante la economía estancada: “Hay países peores que México”.
Cada partido con su diagnóstico
Para Antonio de la Cuesta, analista político independiente, egresado de El Colegio de México, el propio sistema político mexicano crea vías aparentemente democráticas para la participación ciudadana, pero que no inciden realmente en la toma de decisiones importantes.
“La decepción ciudadana es tal que ni siquiera se interesa en la participación democrática, más allá de que se han creado mecanismos endebles para que la ciudadanía pueda intervenir en cuestiones políticas o en toma de decisiones, tal vez la gente no está interesada en ello.”
En las encuestas siempre vemos que los partidos políticos y legisladores salen mal calificados, ¿a qué se debe el descrédito? ¿Cómo afecta a nuestro sistema político?
Mucho se habla de las candidaturas independientes y el éxito que tuvieron algunos candidatos como el Bronco en Nuevo León o Pedro Kumamoto en Jalisco, pero la mayor parte de las candidaturas independientes siguen siendo un mecanismo muy complicado y que además sigue permeado por intereses tanto de los partidos como de los poderes fácticos. Todo eso también hace que la ciudadanía se decepcione aún más de estos instrumentos supuestamente diseñados para servirles fuera de la esfera de los partidos. La apatía será total y los partidos pueden correr por la libre.
PAN y PRD, crisis; PRI, rozagante
¿En qué situación se encuentran actualmente los partidos políticos? Porque se habla de una crisis democrática por tener partidos que no ofrecen proyectos de nación.
Cada uno de los partidos tiene un diagnóstico distinto. En el caso del PRI el diagnóstico es bastante favorable, lo veo rozagante, después de la elección del 7 de junio. En el proceso interno que se está llevando con un candidato único como Manlio Fabio Beltrones, habrá pocas posibilidades de tener conflictos en el interior y el exterior. Vemos que la maquinaría política les ha funcionado bastante bien en términos electorales. Por otro lado, las difíciles coyunturas económicas que no sólo vive el país sino el mundo hacen que el gobierno no dé los resultados que está prometiendo.
¿Los “Chuchos” provocaron un desastre en el PRD?
En el caso del PRD, está cumpliendo un ciclo más de renovación, con la decisión de Carlos Navarrete de poner a disposición la dirigencia nacional para una nueva elección, pero se repite un patrón: el partido entra en crisis por la gran cantidad de facciones y viene una recomposición con determinada frecuencia. Me parece que alcanzó un desgaste que tuvo por el Pacto por México y que hizo un gran daño a los dos principales partidos de oposición, en cuanto a su imagen y legitimidad como contrapesos al partido en el poder.
Ahora vendrá una renovación y se habla de la posibilidad de un externo como José Woldenberg o Juan Ramón de la Fuente, pero también se habla de llevar a cuadros más jóvenes como los legisladores Armando Ríos Piter o Fernando Belaunzarán.
En el PAN se perfila un continuismo…
En el PAN sí veo una crisis mucho más profunda. El PAN no ha comprendido el golpe que recibió después de haber gobernado 12 años este país y del conflicto que aún vive entre la acción política, su doctrina, sus valores y la militancia. Recordemos que hace unos meses hubo algunos indicadores de que el PAN no conseguía el número de miembros necesarios para conservar su registro. Se habla de una posible depuración del padrón después de la elección interna. Independientemente del resultado que se tenga entre Ricardo Anaya y Javier Corral, el PAN tiene que resolver este conflicto interno entre lo ideológico y su acción política. El PAN ha dejado de ser una verdadera opción de contrapeso en el país.
Transición fallida
Luego de la experiencia española y el hartazgo contra los partidos tradicionales, ¿es viable en México un partido como Podemos?
A la luz de la experiencia política en México se ve bastante complicado. El partido “antisistema” que pudiera ser Morena, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, es la opción más cercana a generar cuando menos un recambio, no estoy hablando de que vaya a modificar por completo el sistema, pero cuando menos que haya otros jugadores de nombre, porque la elite política sigue siendo bastante compacta. No veo que los ciudadanos, entre la apatía y desconocimiento de las entrañas del sistema político, puedan aspirar a incidir en un cambio real si no están involucrados verdaderamente en el régimen partidista.
¿Qué le hace falta a nuestra incipiente democracia para que sea más eficaz y resuelva problemas concretos?
Hubo dos grandes problemas en esta transición fallida: Vicente Fox no aprovechó el bono democrático que le dio la gente en el año 2000. En su afán de aglutinar fuerzas políticas, sumó de más. Es decir, incorporó a actores que estaban muy involucrados con el statu quo.
Es cierto que no era posible desaparecerlo de un plumazo, pero hubo muchos intereses corporativos que permanecieron intactos y que perjudicaron incluso a su sucesor, Felipe Calderón. El caso más claro fue Elba Esther Gordillo y el SNTE. Esa corrupción se mantuvo durante el sexenio de Calderón. Sabemos que el presidente Enrique Peña Nieto actuó al aprehender a la maestra, pero la corrupción no ha terminado en el SNTE, ni tampoco la reforma educativa ha ayudado a combatirla.
Por otro lado, hay que ver los efectos de la elección de 2006; ahí el sistema político en transición a la democracia perdió toda credibilidad en cuanto a la crisis de legitimidad que sufrió ante el pantano que fueron los comicios.
La toma de posesión de Calderón terminó marcando su sexenio, sobre todo el poder que adquirió el PRI, que facilitó que Calderón subiera a la tribuna de San Lázaro. Y después vimos cómo el PRI tomó posesión pero de la agenda de gobierno de Calderón en términos legislativos. Uno de los protagonistas fue Manlio Fabio Beltrones, quien seguramente dirigirá al PRI en los próximos años.
¿Quién abandera la izquierda?
¿Observa algunas diferencias político-ideológicas entre los partidos luego del Pacto por México? Tanto PAN y PRD no fueron oposición crítica ante el gobierno federal.
El PRD tuvo un golpe muy fuerte cuando Morena se convierte en partido político y las victorias que obtuvo en las recientes elecciones. López Obrador dijo en su momento que el PRD se estaba acercando demasiado al gobierno federal y vimos la firma del Pacto por México por parte de Jesús Zambrano. El recambio del PRD hace que las tribus se recompongan y habrá qué ver si hay una renovación de cuadros y le ganan espacios a Morena. La gran pregunta es quién encabezará la agenda de la izquierda.
En el caso del PAN es bastante más complicado, depende muchísimo del resultado de quién encabezará la dirigencia nacional. En dado caso de que Ricardo Anaya gane la elección, será un continuismo muy similar al que ocurrió en 2009, cuando el PAN se desploma electoralmente. Recordemos que el presidente era Germán Martínez Cázares, y luego entró César Nava, una repetición de lo realizado por su antecesor y alineado a los intereses de Calderón. En caso de que gane Javier Corral, creo que haría un revulsivo importante en el interior, porque estaría hablando de una derecha mucho más incluyente y abierta.
