Charla con Alma Delia Murillo/Autora de Las noches habitadas

 

 

Eve Gil

La primera novela de Alma Delia Murillo, Las noches habitadas, es una estupenda novela para leerse a cualquier hora del día, pero muy particularmente cuando el insomnio se instala en las madrugadas. Sus protagonistas, cuatro mujeres radicalmente distintas, de edades diversas, viven temerosas de esa hora de enfrentarse a sí mismas en la soledad y el silencio.

“El insomnio es el punto de partida para que cada una de los personajes nos muestre la parte más profunda de su infierno personal —explica la joven narradora y periodista mexicana—. La parte más profunda intenta ignorar en la cotidianidad hasta que deja de haber ruido, y no haces más que dar vueltas en la cama. Me pareció un muy buen recurso que fuera de noche, donde ninguna de las cuatro pudiera dormir por lo que trae atravesado”.

Protagonistas

Tres de las protagonistas pertenecen a la misma familia: Claudia, una impecable ama de casa; su hermana menor, Dalia, que vive atormentada por el más estigmatizado de los amores, y Carlota, hija de la primera, sobrina de la segunda; una adolescente totalmente sui géneris que destaca por no esforzarse en ser la estereotipada miss lip gloss, talla cero y su pasión por la literatura. Pero entre este padecimiento que pareciera genético, resalta otra insomne: Magdalena, la vecina perfecta, una Barbie de cincuenta años (cuya edad, naturalmente, no se nota), alta ejecutiva, tez perfecta, asediada por los más guapos y los más ricos y un fiel chofer, a la puerta, acaso su único verdadero amigo.

“Necesitaba yo —dice Alma Delia— el arquetipo de la mujer exitosa en todas las áreas de su vida, excepto en la maternidad, porque para alcanzar la perfección absoluta, es prácticamente imposible ser, además, madre. Magdalena surge de preguntarme cómo sería la vida de una mujer así, casi imposible, y los costos que implica la perfección y la aceptación absolutas, y lo hice para quitarle al lector ese corsé impuesto por la publicidad de la súper mujer que todo lo puede”.

“Por supuesto —continúa— que las otras tres quisieran ser como ella, sin imaginar hasta qué punto ese arquetipo se aproxima a sus propios deseos y trastornos. Siempre he disfrutado mucho las historias de los diferentes. Hasta la propia Claudia, que es la más tradicional, lleva en el fondo algo que la distingue de otras amas de casa clase alt, y claro, entre las diferentes, las adolescentes como Carlota son las más visibles”.

Blogs de adolescentes

Para diseñar a una Carlota no sólo verosímil, sino además entrañable, con cuya voz se identificaran plenamente lectoras de edad afín a la suya, Alma Delia Murillo buscó incesantemente blogs de chicas adolescentes, y descubrió cosas fascinantes y terribles al mismo tiempo.

“Me metí —dice Alma Delia— a muchos blogs de adolescentes. Espié y me llevé una sorpresa al advertir una tendencia efervescente de hipersexualidad, a una edad en que el cerebro ni siquiera se ha terminado de formar. Me pregunté qué pasaría con una gordita, tímida y muy inteligente, interesada en la literatura, que en el fondo eso no es más que un refugio para quien siente que no pertenece a ningún grupo y en el fondo se muere de ganas de ser aceptada. Tiene el sentido del humor más lúcido, escuda su hipersensibilidad detrás del humor negro y un cierto cinismo. Es fácil quererla porque muchas fuimos parecidas a esa edad. Ella no se deja aplastar por lo que parece una dura realidad”.

Comento a Alma Delia que, a pesar de pertenecer a un extracto social alto, cualquier mujer puede identificarse con la problemática de estas mujeres, aunque no deja de intrigarme que haya decidido colocarlas en ese ámbito.

“Fue absolutamente intencional —repara Alma Delia—. Estoy consciente de la terrible desigualdad del país, yo mismo vengo de una historia de tremendas carencias, pero no quería que su preocupación fuera el dinero, sino ocuparme de otras cosas. Conviví con muchas Magdalenas y Claudias, mujeres que tenían una carrera sólida a la que renunciaron para entregarse de lleno a la maternidad y se van apagando porque pareciera que tienen que anteponerlo todo a ellas mismas, a los sueños que las llevaron a seguir esa ruta. Para Claudia, bióloga de profesión, su esposo está en primer lugar y vive atormentada con la idea de que él le está siendo infiel, cuando podría estar ejerciendo su vocación”.

Incesto… tema tabú

“Escribir Las noches habitadas me ayudó a romper el mito de que las mujeres podemos hacer de todo y hacerlo estupendamente; que todo lo que podemos, ser culta y cool; fitness, perfectamente alimentadas, tonificadas y expertamente maquilladas, y además súper profesionistas; es inhumano. En la Edad Media éramos hija del diablo y ahora estamos obligadas a ser diosas. Y la que aspira a ser madre perfecta, no puede ser además una profesionista perfecta: imposible”.

Pero Las noches habitadas aborda además, de manera poética no exenta de intensidad, el tema del incesto, “y sé que —dice la aurora— no es moralmente muy bienvenido, pero, viéndolo bien, el amor no es más que una derivación del incesto; la historia de la humanidad no hubiera sido posible, ni siquiera desde el punto de vista religioso, sin el apareamiento de Adán y Eva que, técnicamente hablando, eran hermanos. La intensidad de Dalia, a veces es tan molesta, que no tendría cabida si no es con una relación de esta naturaleza. Al interior de prácticamente todas las familias pasan muchas cosas que nunca se cuentan, que son tabú. Bram Stocker dice que la fuerza del vampiro es que todos niegan su existencia, se alimenta en el sótano y a obscuras; eso es más o menos aplicable al tema del incesto en México”.

 

Influencias literarias

Alma Delia Murillo se declara influenciada por Dovstoievsky, el primero que empezó a leer con seriedad: “Soy la menor de ocho hermanos y fui lectora carroñera desde muy chiquita, me enseñó a leer mi hermana que ya iba a la primaria. Los rusos son los que más me gustan, por intensos, pero también me reconozco muy lectora de Paul Auster, Siri Husvedt, Pascal Quignard, Amelie Nothomb, Ian McEwan, Roberto Bolaño, Francisco Goldman, Julian Herbert, Karl Ove Knausgard, Donna Tartt y Mishima”.

Las noches habitadas está publicada por Planeta, México, 2015.