Este domingo, la Secretaría de Educación Pública (SEP) dio a conocer los resultados de la evaluación de ingreso a funciones docentes y técnico-docentes; en poco menos de una hora los medios de comunicación señalaban que el 66% de los evaluados no eran idóneos para sus puestos, pero ¿realmente esta cifra es lo importante?
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) dio a conocer el pasado 27 de julio, que en México los niveles de pobreza no han cambiado en los últimos 20 años por la reducida tasa de crecimiento económico y la desigual distribución de ingresos. Mientras que cinco días después, la SEP informó que más de la mitad de los profesores que deben formar académicamente al “futuro de México” no son idóneos para hacerlo.
Aunado a ello, el Banco Mundial dio a conocer en marzo de este año, que México sólo invierte el 5.2% del Producto Interno Bruto (PIB) en educación, dos veces y medio menos que Cuba, quien destina el 13% a este sector. No sólo cuestión de inversión.
El secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet Chemor, ha declarado recientemente que pese a los resultados de las evaluaciones “vamos avanzando, ya que esto no se había hecho nunca en México y esto significa que cada vez más los maestros están aceptando la evaluación porque saben ellos mismos que les es provechosa y les sirve para capacitarse mejor en su tarea didáctica. Tenemos que darles tutoría y cursos de capacitación”.
Sin embargo, hasta este momento no se ha dado a conocer cuándo y dónde se llevarán a cabo estas capacitaciones, pese a que el 24 de agosto inicia el nuevo ciclo escolar. El tiempo los tiene contra la pared.
Lo que ya es un hecho es que ni las marchas ni los paros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), impedirá el inicio de clases en Oaxaca, Guerrero, Michoacán o en algún otro estado en donde ésta tenga aliados y cómplices delincuenciales.
Chuayffet Chemor ya dejó claro que “pliegos petitorios laborales sólo recibimos del SNTE, así que categóricamente le digo que el titular de la relación laboral es el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación”.
Pero lo cierto es que a nivel medio superior, los sustentantes a cargos de promoción con funciones de dirección, un 47.6% es idóneo para el cargo y un 52.4% no lo es.
En cuanto a la promoción a cargos con funciones de supervisión, un 27.4% es idóneo y un 72.6% de los aspirantes obtuvo calificación no idónea. De los sustentantes a cargos con funciones de Asesoría Técnica Pedagógica, un 48.9% es idóneo y un 51.1%, no.
Estos resultados no deberían sorprender a nadie. En abril, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) informó que México sólo había logrado cumplir dos de los seis objetivos planteados en el año 2000 para el 2015, que incluyen mayor atención a la primera infancia y universalización de la educación primaria.
Y aunque “está muy cerca” en reducir un 50% el analfabetismo en el país, no tuvo los mismos resultados en secundaria. “Tampoco logrará garantizar una educación de calidad para todos ni dar oportunidades a jóvenes y adultos de alcanzar los aprendizajes indispensables”, señaló la organización.
La Reforma Educativa implementada por el Ejecutivo Federal propone tres objetivos:
- Responder al reclamo social de mejorar la calidad de la educación básica y media superior.
- Reducir la desigualdad en el acceso a la educación.
- Involucrar a los padres de familia y a la sociedad mexicana en su conjunto en la transformación de la educación por medio de consejos de participación a nivel nacional, estatal, municipal y en los planteles educativos.
Contrario a ello, los resultados que dio a conocer este fin de semana la SEP, plantean que la formación tanto de alumnos como de maestros no ha sido la adecuada y por lo tanto, los retos van más allá de un examen o una Reforma Educativa.
¿Complicado?, sí. ¿Imposible?, también. La debilidad institucional es mucha y la fortaleza de la mafia magisterial arrodillará una vez más al Estado y a los millones de niños y niñas cuyo único error fue haber caído en manos de quienes no educan, pero sí violentan su derecho constitucional y universal.
