Pável Granados

 Uno de los grandes problemas de los movimientos de izquierda ha sido la organización política. En algunos momentos del pensamiento socialista incluso se llegó a concebir la revolución como algo “inevitable”, las fuerzas económicas empobrecerían a los obreros a tal grado que no habría más que un inevitable levantamiento general. La conclusión era la inmovilidad de los intelectuales. No había más que sentarse a esperar. Pero no todos los intelectuales marxistas eran partidarios de ese inmovilismo, ya que los obreros necesitaban ser organizados para poder tener una verdadera actuación en el momento de crisis. Los autores del libro hacen una lectura del comunismo de principios del siglo XX para revisar el concepto de “hegemonía”, y sus resultados son expuestos en este polémico libro que está cumpliendo 30 años.

Es una obra escrita antes de la caída del muro de Berlín, pero vuelta a comentar por sus autores a la luz de las últimas décadas. Básicamente, el pensamiento marxista, según Laclau y Mouffe, se ha enfrentado a dos lógicas: la del espontaneísmo y la de la necesidad. Vista el mundo desde la primera, se ven fenómenos que la sociedad produce “espontáneamente”, es decir, sin un programa preciso. Los movimientos actuales de las minorías sexuales, étnicas, etc., son el mejor ejemplo. Sin embargo, no siempre (o casi nunca) el pensamiento comunista ha sabido qué hacer en estos casos, basta recordar que el Partido Comunista mexicano no apoyó a los estudiantes durante el movimiento del 68. Por otra parte, por medio de la necesidad se miran los movimientos determinados por las clases sociales, la lucha de clases. Tradicionalmente, el comunismo ha visto los movimientos “espontáneos” como aparentes, como subordinados a las luchas con contenido de clase. El centro de este libro es el pensamiento de Gramsci, y, especialmente, la idea de radicalizar la democracia. La propuesta, que despertó polémica, consiste básicamente en señalar que la idea que hace del proletariado el sujeto de la revolución es un esencialismo. Si bien Marx señaló que el proletariado podía encarnar una lucha no sólo para su causa, sino para el hombre en general, esta idea se debe a una circunstancia histórica. Pensar que es el único camino es una forma de determinar el contenido de clase del proletariado. Así que este libro es una propuesta contra el esencialismo, con el fin de ampliar la base social de un movimiento de izquierda.

Por otra parte, los autores plantean que, al quitar esa exclusividad del proletariado como sujeto de la revolución, se contribuye a terminar con la oposición entre los movimientos “necesarios” y los “espontáneos”. Construir la hegemonía es el fin de la estrategia que proponen los autores, pues como afirman: el rechazo de alianzas es conservador. Para ello, se deben de articular los movimientos “espontáneos” y radicalizarlos. Si bien es un libro centrado en la teoría, una de las especialidades del marxismo debería ser la divulgación urgente de la teoría producida en la academia.

Ernesto Laclau y Chantal Mouffe. Hegemonía y estrategia socialista: hacia una radicalización de la democracia / Hegemony and socialist strategy. Towards a radical democratic politics (1985), tr. de Ernesto Laclau, 3º ed., 1ª reimp. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2011.