Hasta podrían ocasionar cáncer

René Anaya

Los antioxidantes, como muchos otros productos milagro, han obtenido popularidad porque sus comercializadores ofrecen curar todo tipo de males o prometen preservar los bienes del organismo, siempre que el consumo de esos productos sea metódico.

Lamentablemente, los antioxidantes no son el elixir de la eterna juventud, como se creyó poco después del descubrimiento de algunas de sus propiedades, ni previenen la aparición de enfermedades, por el contrario, en algunos casos pueden propiciar el inicio de ciertos padecimientos, como el cáncer.

 

El poder de los radicales libres

A mediados del siglo pasado, el doctor Denham Harman dio a conocer sus trabajos sobre los radicales libres, los cuales no eran precisamente los jóvenes radicales del Tercer Mundo, sino sustancias químicas que se crean cuando ganan o pierden un electrón, lo cual las convierte en inestables y reactivas.

Esos radicales libres recuperan su estabilidad mediante la obtención de un electrón a costa de otra sustancia, cuando lo logran, la otra sustancia se convierte en radical libre y, a su vez, busca la estabilidad, que alcanza de otra sustancia, por lo que se crea una reacción en cadena. En el organismo estas reacciones pueden dañar a las células, especialmente al ácido desoxirribonucleico (ADN).

Denham Harman estudios esos procesos bioquímicos y consideró que los radicales libres eran los culpables del envejecimiento, pues oxidaban al organismo. La teoría se sustentaba en la evidencia de que los rayos X y las bombas nucleares desencadenan la producción de radicales libres, que producen graves daños a los tejidos. Ahora se conoce que en el propio cuerpo se producen radicales libres que se usan en procesos fisiológicos, como controlar el tono delos músculos, defenderse de las bacterias y regular la actividad de los vasos sanguíneos. Al mismo tiempo, el organismo genera antioxidantes para eliminar los radicales libres que ya no le son útiles.

Pero en los años de 1960 y siguientes, se creyó que se podía retrasar el envejecimiento y prevenir el cáncer con la administración de antioxidantes, los cuales se encuentran presentes en vegetales como ajo, zanahoria, limón, jitomate, nuez, uvas negras, brócoli, manzana, cebolla, té verde y pimientos. Además, pueden obtenerse de las vitaminas E, A y C.

De esta manera, como ha sucedido con muchos otros productos que se anuncian como buenos para todo y malos para nada, los antioxidantes cobraron gran popularidad, a pesar que la ciencia médica no tenía evidencias de su efectividad.

                                           

Riesgos

La venta de esos productos ha aumentado considerablemente, ya que los fabricantes y comercializadores argumentan que los antioxidantes son suplementos alimenticios, por lo que su venta no puede estar controlada por las autoridades sanitarias.

Lo peor es que además de representar un gasto innecesario, pueden ser perjudiciales para algunas personas. En nueve estudios realizados en diferentes partes del mundo, con pacientes a quienes se les administraron complementos de antioxidantes para prevenir el cáncer, no se encontraron pruebas de que esos productos fueran benéficos para prevenir los cánceres.

Por el contrario, otro estudio publicado el año pasado en la revista Science Translational Medicine reveló que en fumadores el consumo de suplementos antioxidantes puede acelerar el desarrollo del cáncer de pulmón. Asimismo, en otros trabajos se ha encontrado que la toma de vitamina E puede fomentar el crecimiento de algunos tumores.

En un estudio más reciente, publicado en la revista Actas de la Academia de Ciencias de los Estados Unidos (PNAS, por sus siglas en inglés), Michael C. Velarde y colaboradores, del Instituto Buck para la Investigación del Envejecimiento, informaron que modificaron a ratones para que produjeran grandes cantidades de radicales libres, los cuales dañaban las mitocondrias de su piel. En lugar de envejecer más rápidamente, como suponían, encontraron que las heridas de su piel se curaban con más rapidez; sin embargo, este efecto se perdió en la edad adulta ya que sus heridas se curaban con más dificultad.

Con base en estas investigaciones se puede considerar que esas sustancias no son necesariamente malas, pues los radicales libres son útiles para luchar contra gérmenes e incluso contra la aparición de algunas células tumorales. Por lo tanto, “este estudio muestra que es esencial que miremos a lo largo de toda la vida cuando examinemos los mecanismo implicados en los procesos de envejecimiento”, ha afirmado Judith Campisi, coautora del estudio. Y habría que añadir que no se tomen suplementos alimenticios de antioxidantes sin prescripción médica.

reneanaya2000@gmail.com

f/René Anaya Periodista Científico