Coordinación entre gobierno federal y estatal
Teodoro Barajas Rodríguez
Michoacán se perfila como el único bastión consolidado del PRD desde hace muchos años, en esta entidad se ubica el epicentro de esa expresión que fundara, entre otros, el exmandatario Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien dejó de ser militante al igual que otras figuras que han cuestionado la praxis en muchos casos discutible del Sol Azteca.
Lázaro Cárdenas Batel así como Leonel Godoy Rangel fueron gobernadores consecutivos del PRD en Michoacán, posteriormente se rubricó la alternancia al arribar el priista Fausto Vallejo, a quien le sucedieron Jesús Reyna y al final Salvador Jara Guerrero, quien recientemente signó un desplegado a favor de la entronización de Manlio Fabio Beltrones al frente del PRI.
Silvano Aureoles Conejo asumirá la gubernatura el próximo 1 de octubre, lo cual marca el retorno del PRD en Michoacán, los grandes pendientes son diversos, en ellos figura el endeudamiento público que son herencia, principalmente, de sus compañeros de partido Lázaro Cárdenas Batel y Leonel Godoy Rangel, también es detectable el rezago educativo de larga data. Michoacán destaca asimismo porque aquí se levantaron en armas los grupos de autodefensa para combatir a los cárteles de la droga, la exposición de motivos de los alzados sintetiza la ausencia de gobierno en la región de la Tierra Caliente, el peso descomunal de la impunidad, los daños traducidos en pérdidas humanas y expoliación de sus recursos a manos del crimen.
No es una asignatura fácil la gobernabilidad en Michoacán, en todo caso se espera una adecuada coordinación entre los gobiernos federal y estatal, que no subordinación.
En el cuatrienio de Leonel Godoy no se registró una eficaz colaboración entre los gobiernos federal y local, fue evidente el desdén mutuo del entonces gobernador así como el presidente Felipe Calderón.
Michoacán no está para fobias o filias, porque sería una mezquindad supeditar el interés común a intereses personalísimos o de grupo, Aureoles Conejo tendrá que mantener una interlocución con los diferentes niveles gubernamentales porque la densidad de conflictos en la entidad suele ser espesa.
La seguridad pública es una asignatura que debe abordarse, algunas de las últimas autoridades minimizan el problema y todo lo reducen a un asunto de “percepción”, lo afirman de esa manera porque ellos no enfrentan el vía crucis diario, viajan en autos blindados, con guardaespaldas, la realidad de ellos es muy distinta a la de nosotros por eso no pueden empatar con un amplio sector agraviado por la delincuencia organizada o anárquica.
Silvano Aureoles debe evitar reproducir los yerros de sus compañeros de partido que gobernaron Michoacán, al que dejaron endeudado como nunca en su historia, no debe apostar a un gabinete de bajo perfil ni de improvisados; la composición del nuevo gobierno apunta a la inclusión, priistas y panistas así como de otras expresiones se sumaron a la campaña del exdiputado federal.
Michoacán ocupa un trabajo de alta ingeniería porque los problemas no son pocos, basta recordar el del endeudamiento y la inseguridad para tener una idea clara del caos que pervive.
