Entrevista  a Jesús Cantú | Profesor-investigador en el Tecnológico de Monterrey | Exclusiva para Siempre!

 

 

Moisés Castillo

Dicen que la incertidumbre es el peor de todos los males, pero la realidad nos puede demostrar lo contrario. Y el presidente Enrique Peña Nieto no ofreció, en su discurso en la sede nacional del PRI, un mensaje de cambio de rumbo o de renovación de su gobierno tras la fuga de Joaquín el Chapo Guzmán del penal del Altiplano. Quizás era una buena oportunidad para renovar la acción política de su administración que destila incapacidad para hacer funcionar las reformas estructurales. A la mitad de su sexenio, Peña Nieto acumula problemas sin soluciones.

En su discurso en la sede nacional del PRI, el Ejecutivo federal aseguró que un amplio sector de la sociedad aún confía en el Revolucionario Institucional para darle rumbo y orden.

“Hoy nos corresponde honrar la confianza de millones de ciudadanos que han respaldado al PRI como la mejor opción de cambio positivo para México. Ésa es la responsabilidad que hoy tenemos con los electores: seguir impulsando un cambio con rumbo, un cambio con estabilidad para el país… Las decisiones populistas, demagógicas e irresponsables, destruyen en sólo unos días lo que llevó décadas de esfuerzo institucional construir.”

¿Es correcta esta interpretación sin autocrítica, triunfalista? ¿Era necesario abrir un frente contra Andrés Manuel López Obrador? Decía el escritor Jorge Ibargüengoitia que existe la posibilidad de que un gobierno se equivoque sistemáticamente en la apreciación de las necesidades de su pueblo, “y en este caso no puede producirse más que una enajenación que conduzca a la catástrofe”. ¿Hacia dónde nos quiere llevar Enrique Peña Nieto? Falta de confianza y credibilidad, es la imagen de un gobierno que no sabe cómo ser eficaz y transparente.

Ya lo dijo el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, a The Financial Times: “Podemos hacer 10 reformas energéticas, pero si no añadimos confianza, no vamos a aprovechar todo el potencial de la economía mexicana”.

Peña Nieto afirmó que no hay espacios para proyectos personales rumbo al 2018, pero la renovación de la dirigencia nacional está en puerta (16 de agosto) y el nuevo presidente tendrá la misión de mantener el PRI en el poder. ¿Quién puede ser ese priista que le regrese la confianza a la gente?

Pugna por la sucesión

Para Jesús Cantú, director de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey, será casi imposible que Manlio Fabio Beltrones llegue a la dirigencia del PRI luego del mensaje que dio Enrique Peña Nieto el pasado 25 de julio en la sede nacional del partido.

“Es un mensaje que trata de abrir posibilidades a una nueva generación más que mantener esta lógica de priistas arriba de los 50-60 años, como es el caso de Manlio Fabio Beltrones, uno de los aspirantes fuertes. Peña Nieto reacomodará las fuerzas en el interior del PRI consciente de que en estos momentos está en una posición de debilidad por la fuga del Chapo Guzmán y la situación económica.”

¿Pierde o gana el PRI si no queda Beltrones al frente de la dirigencia nacional?

Sin duda va a generar una tensión importante en el interior del PRI, pero obviamente el discurso de Peña Nieto apunta a impulsar a una generación nueva, distinta. Perdería el PRI por el oficio político, porque recordemos que Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa fueron los operadores políticos y piezas clave para sacar adelante las llamadas reformas estructurales, pero que podrían ser desplazados por algún integrante del grupo mexiquense. Eventualmente sí perdería el PRI parte de la capacidad de interlocución, de capacidad política, pero habrá que ver qué impacto final tiene sobre los votantes y electores en el proceso de 2018 y en los comicios de las gubernaturas del próximo año.

¿Cuál es su lectura del mensaje de Peña Nieto en la sede nacional del PRI?

El mensaje es que está tratando de defender su proyecto. Prácticamente es un resumen de lo que él considera sus logros, partiendo de la historia del PRI. Resume una serie de logros, algunos de ellos indiscutibles del partido, pero que hoy quedan totalmente rebasados. Por ejemplo, la referencia que hace a las instituciones de salud como el IMSS e ISSSTE, que hoy no están apoyadas por las políticas públicas del gobierno. El presidente sigue vendiendo sus reformas estructurales y sigue apostando que tendrán algún tipo de impacto.

¿Le sorprendió esta crítica del populismo y la demagogia?

Pues trata de frenar cualquier tipo de opción emergente rumbo al 2018. Hace una clara alerta para cualquier tipo de opción alternativa, pensando fundamentalmente en candidatos no partidistas luego del triunfo de Jaime Rodríguez Calderón, el Bronco, en Nuevo León, y también, sin mencionarlo, a lo que puede ser el fortalecimiento de Morena y Andrés Manuel López Obrador.

 

Sin asomo de autocrítica

¿Habrá una sucesión de “terciopelo” en la dirigencia nacional del PRI?

Sin duda habrá una pugna por la sucesión. Será muy importante quién dirigirá al Revolucionario Institucional con miras a los comicios a gobernador del próximo año y se observará cómo se reacomodarán las distintas fuerzas en el interior del gobierno y del partido para la sucesión presidencial de 2018. La gran carencia del mensaje es que no asoma la más mínima autocrítica. Es un discurso que está planteado como si viviéramos en un país de ensueño en el que todas las cosas están resultando maravillosamente.

¿Observa una especie de necedad por parte de Peña Nieto al pretender impulsar a un integrante del grupo mexiquense (se habla de Aurelio Nuño) a la dirigencia del PRI, luego de los pobres resultados que ha demostrado?

Hasta hoy es una realidad. Peña Nieto ha gobernado con su grupo más cercano, incluso ha movido a sus alfiles en distintos puestos, no habría que esperar que esta situación cambie. Es muy claro que el Presidente buscará colocar a alguien de su grupo más cercano, no sé si será Nuño, Alfonso Navarrete Prida o un factor de unidad como el caso de Enrique Martínez y Martínez, que es cercano al presidente y tuvo presencia en tiempos del llamado Tucom (Todos Unidos Con México) 2005-2006 y que buscaba impulsar a Arturo Montiel como candidato presidencial. Peña Nieto buscará a alguien de su grupo que le dé garantías desde el partido, por lo que no se ve muy sencillo que llegue Beltrones.

El reto, escuchar a la ciudadanía

¿Cuáles son los retos del próximo dirigente nacional del PRI rumbo al 2018?

Es muy evidente que el PRI ha perdido una parte importante de su voto duro. En la reciente elección del 7 de junio, a pesar de todo lo que se dice, está muy cerca del piso de votación que obtuvo en 2006 cuando el candidato presidencial fue Roberto Madrazo. Pudieron remontar ese porcentaje en función de su alianza con el Partido Verde y todo este discurso que habla de un refrendo del mandato en las urnas y de una amplia mayoría en San Lázaro, en realidad no es el mensaje verdadero que enviaron los electores. El gran reto del próximo presidente del PRI será escuchar a la ciudadanía y eventualmente poderlo traducir en un mayor porcentaje de votación, porque de lo contrario perdería la elección presidencial. No hay que olvidar que el próximo año vendrán elecciones donde se renovarán 12 gubernaturas y será fundamental el papel de la nueva dirigencia nacional.

Peña Nieto habló de que es tiempo y oportunidad de que el PRI sea un espacio de participación para los jóvenes, incluso sugirió regresar a las universidades, ¿cuál sería la estrategia para vincular este sector con el partido?

El PRI no tiene muchas posibilidades de éxito. No podemos olvidar que fue una de las estrategias centrales de la candidatura de Peña Nieto. Desde la precandidatura, el equipo de Peña Nieto estuvo trabajando intensamente en las universidades del Estado de México. Se presumía que habían logrado penetrar de alguna manera en estos círculos universitarios. Sin embargo, vino el hecho de la Universidad Iberoamericana y el movimiento #YoSoy132 y vimos los resultados en las urnas que no corresponden para nada a esta posibilidad de captar al elector juvenil. Hoy dice que buscará el apoyo de los jóvenes, pero se ve muy difícil por la relación histórica del PRI-jóvenes. Eventualmente la estrategia que podría funcionarle sería buscar a los jóvenes a través de sus aliados políticos, como el Partido Verde.


 

 

La fuga del Chapo desactivó a Osorio Chong: Camarena

 

¿Cuál es su lectura del discurso del presidente Enrique Peña Nieto?

Me pareció un discurso típicamente priista, en el que destacaría un mensaje claro hacia adentro y hacia fuera. Al interior: llegaron los tiempos de la sucesión. Al exterior dio una advertencia que le pega a dos blancos: atacó, sin mencionarlo, a Andrés Manuel López Obrador con aquello del populismo; pero también ese chaleco le queda a expresiones ciudadanas que podrían ser los émulos del triunfo de Jaime Rodríguez Calderón alías el Bronco.

¿Cómo reformar el PRI?¿Es un mensaje contra Manlio Fabio Beltrones que buscaría la dirigencia nacional?

No lo veo tan así. Creo que en el juego de mensajes ocultos y rituales priistas que son ese tipo de ceremonias, no veo que haya un mensaje en contra de Beltrones. Fue el típico discurso que no puede ser interpretado en contra de nadie de la casa y tampoco se premia a nadie. Los priistas salieron como siempre, dedicados a la especulación, sin mucho más que ofrecer y apostando a que pase el tiempo.

En la renovación de la dirigencia del PRI se mencionan nombres como el de Enrique Martínez y Martínez, Aurelio Nuño y el mismo Beltrones, ¿existe en ese partido un político capaz de reorganizar el priismo rumbo al 2018?

Vamos a entrar en la dinámica priista de especular… me inclino a pensar que la coyuntura y la gravedad de la fuga del Chapo Guzmán dejó desactivado el perfil del secretario de Gobernación a una aspiración política más alta. El PRI sería un espacio circunstancialmente ideal para que se le dé una segunda oportunidad a Osorio Chong, no como candidato presidencial sino de tener una función vital luego del terrible fiasco de la fuga. Osorio tendría un espacio en donde sería de utilidad y ya no sería humillado.

“La Feria” es la columna de Salvador

Camarena en El Financiero.

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La Triada se opone a Beltrones: García Soto

 

¿Cuál es tu lectura del discurso del presidente Enrique Peña Nieto?

Es un buen mensaje político centrado hacia el partido, pero muchos esperábamos algo más: un discurso autocrítico, que apelara a los mexicanos por el momento crítico que está viviendo el gobierno. Se esperaba un mensaje de lo que podría venir, se está hablando de la posibilidad de cambios en el gabinete, estamos a punto de iniciar una nueva legislatura en el Congreso.

Ese acto partidista era un momento clave —sobre todo por los hechos de su viaje a Francia, la fuga del Chapo Guzmán— para escuchar un discurso más a fondo y autocrítico del momento que está viviendo el país.

¿Cómo reformar el PRI? ¿Es un mensaje contra Manlio Fabio Beltrones?

Es un mensaje claro contra Andrés Manuel López Obrador y de su opción política que emergió en las pasadas elecciones. Por otra parte, se lanzó en contra de los llamados candidatos independientes. Hay una especie de contradicción: cuando ganó el Bronco en Nuevo León, el presidente envió mensajes de aceptación a este tipo de figuras. Pero el mensaje más reciente —criticando el populismo y la demagogia— está dedicado a estas figuras apartidistas. Me parece que son frentes innecesarios en los complicados momentos que está viviendo la actual administración.

En la renovación de la dirigencia se mencionan nombres como Enrique Martínez y Martínez, Aurelio Nuño y el mismo Beltrones, ¿existe en el PRI un político capaz de reorganizar el priismo rumbo al 2018?

Hay una resistencia de un grupo importante del gobierno contra Beltrones, del grupo cercano a Peña Nieto que se le conoce como la Triada que lo conforman Luis Videgaray, Miguel Ángel Osorio Chong y Aurelio Nuño. Beltrones representa un liderazgo importante en este momento, el más sólido, políticamente el más acabado, pero tiene ese inconveniente que no es bien visto por una parte del grupo gobernante, que por desgracia para él es la parte más influyente. La decisión final, que a nadie le queda duda, la tendrá una sola persona que es Peña Nieto. Todo tiene que ver con lo que esté pensando con miras al 2018: si quiere una sucesión acotada y manejada con mano dura desde Los Pinos o si quiere apertura a otro tipo de opciones y abre el juego dentro del PRI.

“Serpientes y Escaleras” es la

columna de Salvador García Soto en El Universal.