LA CULTURA HOY, MAÑANA Y SIEMPRE QUINTO AÑO. NÚMERO 124
Sin duda es un hecho histórico que se reanuden las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos. Sn embargo, no hay que echar las campanas al vuelo, como advierte en su blog abrapalabra el escritor Héctor Anaya, lo más probable es que se trate de un caballo de Troya. No obstante, los cubanos tienen bastante experiencia con los norteamericanos y no se dejarán sorprender fácilmente. En este momento parece oportuno recordar, aunque sea brevemente, la solidaridad que dos grandes de la literatura iberoamericana, García Márquez y Cortázar manifestaron a la revolución cubana. La relación con Cuba no agota, en ninguno de los dos casos, su lucha política por la liberación de nuestra América. En el caso del colombiano su libro Miguel Littín, clandestino en Chile, muestra su particular interés en la vía al socialismo de Salvador Allende, mientras Nicaragua tan violentamente dulce recuerda la entrañable relación del argentino con el sandinismo. Tampoco fueron los únicos escritores que se mantuvieron al lado de Cuba, tanto en América Latina como en el resto del mundo.
En una primera nota, se habla de García Márquez como diplomático de la izquierda, especie tal vez única. En la segunda, de Cortázar y su apasionada defensa de Cuba que lo llevan a romper con Vargas Llosa. De hecho, los pronunciamientos sobre Cuba en el caso Padilla llevaron a sus cuatro integrantes: Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes a terminar con el llamado Boom de la literatura latinoamericana. Se reproduce igualmente el célebre texto de Cortázar cuando el caso Padilla: Policrítica en la hora de los chacales. De este autor, en la nota de Sara Rosalía se cita el poema que dedicó al Che Guevara. El poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, no se anda por las ramas y considera a Fidel simplemente un genio, según se recuerda en el texto siguiente de La cultura hoy, mañana y siempre, suplemento en línea de la revista Siempre!
Una última nota, de Pável Granados, se refiere a un libro fundamental de teoría política que cumple 30 años y pone en la mesa del debate, sustentado en el concepto de hegemonía de Gramsci, la conducción de los movimientos de masas de un modo que sólo puede calificarse a la vez de práctico y revolucionario.
