Hoy se cumplen 105 años de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), universidad que a pesar de que cada año miles de aspirantes se quedan fuer es la universidad con el mayor número de alumnos en el país, convirtiéndola también en una de las más grandes del mundo, ya que de cada 10 estudiantes universitarios en México, uno va en la UNAM.
Además, tres mexicanos merecedores del Premio Nobel cursaron sus estudios en la UNAM: Octavio Paz cursó derecho y filosofía y letras, Alfonso García Robles estudió derecho y Mario Molina cursó la carrera de ingeniería química.
Durante la conmemoración de los 100 años de la UNAM, el rector José Narro, dijo que “la UNAM es parte de toda la historia, de manera muy importante parte de la historia del siglo XX. Y yo la veo muy comprometida con la sociedad mexicana del siglo XXI, manteniendo su responsabilidad y, sobre todo, los valores que ha defendido la comunidad universitaria a lo largo de su existencia”.
En este sentido, el antecedente inmediato de la UNAM es la Real y Pontificia Universidad, creada durante el periodo colonial, por cédula real del 21 de septiembre de 1551.
Sin embargo, durante la independencia de México, la Real y Pontificia Universidad fue objeto de innumerables ataques, por lo que fue suprimida por primera vez en el año de 1833 por Valentín Gómez Farías, el gran reformador liberal, con el objetivo de formar nuevas generaciones que tuvieran conciencia de lo que México era como nación y no como colonia y de su condición de ciudadanos y no de súbditos, con derechos y obligaciones.
Relata el Abogado de la UNAM, Luis Raúl González Pérez en el libro Revolución e Instituciones que “la supresión determinada por Gómez Farías no fue definitiva, ya que quedó sin efectos cuando dejó el poder en 1834, siendo restablecida por Antonio López de Santa Anna quien la organizó en 1854, pero ante el intento de la estructura universitaria por preservar sus privilegios, ritos y métodos que eran propios del periodo colonial, vuelve a ser suprimida en forma temporal en los años de 1857 y 1861 por las administraciones de Ignacio Comonfort y de Benito Juárez”.
En este contexto de disgregación de la enseñanza superior, la cual contaba con un grado considerable de intervención estatal en su organización y diseño, desde distintas tribunas el Maestro Justo Sierra, plantea la necesidad de que se reinstale la Universidad, pero esta vez con carácter nacional y dotada de autonomía, cuando menos en el ámbito académico.
La moderna Universidad Nacional Autónoma de México, surge formalmente el 22 de septiembre de 1910, fecha en la que se inauguró en un evento solemne que se enmarcó dentro de las celebraciones organizadas por el gobierno de Porfirio Díaz, con motivo de las fiestas del Centenario de la Independencia.
En esa fecha se concreta la tarea del maestro Justo Sierra, quien en ese entonces se desempeñaba como Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, y en cuyas ideas, como la señalado Jesús Silva Herzog, se encuentran todos los antecedentes de la obra educativa que posteriormente emprenderían los gobiernos emanados de la Revolución.
Para Sierra, la educación era el medio para consolidar el desarrollo y la defensa del país, al constituir la vía para crear el mexicano moral e intelectual y encender en su pecho el amor par la tierra en que nació. La función esencial del universitario estribaría en servir con lealtad y sin descanso a la sociedad de la que forma parte, con la finalidad concreta de mejorarla más cada día en provecho de todos sus componentes.
El 22 de septiembre del 2010, el rector Narro destacó que “la UNAM es parte de toda la historia, de manera muy importante parte de la historia del siglo XX. Y yo la veo muy comprometida con la sociedad mexicana del siglo XXI, manteniendo su responsabilidad y, sobre todo, los valores que ha defendido la comunidad universitaria a lo largo de su existencia”, a decir de José Narro.
Fuente:
-González Pérez, Luis Raúl. “Revolución, Universidad y Autonomía”. Editorial Cruzada, 2010.
-Fundación UNAM
Fotografía de DGOSE UNAM
