El Guernica, uno de los cuadros más famosos de Pablo Picasso, regresó a España procedente del Museo de Arte Moderno de Nueva York el 10 de septiembre de 1981. En aquel momento, el periódico El País destacaba que había sido un “desenlace fulminante y feliz de una historia repleta de negociaciones secretas, de declaraciones, de saltos hacia atrás y hacia adelante, que culmina esta mañana”.
Cabe resaltar que esta obra la realizó Picasso para la Exposición Internacional de París de 1937, bajo el encargo del Gobierno de la República-: no obstante, debido a la Segunda Guerra Mundial, Picasso decidió que la obra se quedara resguardada en el MOM.
A las 7:45 de la mañana llegó la obra El Guernica a España, el cual fue escoltado por los últimos negociadores, el ministro de Cultura, Íñigo Cavero; el director general de Bellas Artes, Javier Tusell, y sus colaboradores Miguel Ortega y Martínez Novillo.
Al respecto, el ministro de Cultura, Íñigo Cavero, declaró que la operación había comenzado un día antes a las seis de la tarde. Explicó que al cerrar el MOMA se necesitaron de siete horas para descolgar el cuadro, enrollarlo con las debidas precauciones y prepararlo para su salida.
“A la una de la madrugada todo está preparado”
Tras la salida del cuadro la responsabilidad del MOMA terminó luego de 42 años. No obstante, expertos del museo neoyorquino entregaron a la delegación cultural española un detallado informe sobre el estado y futura conservación del cuadro.
Debido al temor que existía de un posible robo, tanto el MOMA como las autoridades españolas dieron a conocer el traslado – pactado desde julio de 1981- hasta el último momento. Además, pese al riesgo, la obra no fue asegurada por el gobierno español, ante lo cual el Ministro de Cultura de España explicó que “la mejor protección son las medidas de seguridad montadas por la policía española en colaboración con la norteamericana”.
No fue hasta el 25 de octubre de 1981 que El Guernica fue expuesto en el Casón del Buen Retiro, ubicada en Madrid; fecha en la se conmemoró –también- el centenario del nacimiento de Pablo Picasso.
Finalmente, en julio 1992 el cuadro emprendió un último viaje, ya que fue trasladado al Museo Reina Sofía, en donde permanece desde entonces.
Con información de El País y ABC

