Versiones contradictorias

Manuel Nava

Iguala Gro.- A unos días de que se cumpla un año de los hechos de Iguala —26 de septiembre—, aún se desconoce el móvil de la agresión de que fueron objeto los estudiantes de la normal Isidro Burgos de Ayotzinapa y la posterior desaparición de 43 ellos.

El informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)  habla de la existencia de un quinto autobús, un Estrella Roja que los normalistas tomaron y que podría haber contenido drogas, a partir de lo cual se podría tejer la hipótesis de esa fue la causa que desató la agresión por parte del grupo criminal Guerreros Unidos.

Si bien el GIEI consideró como  inconsistentes las explicaciones de las agresiones contra los normalistas, ya sea que fueron confundidos con integrantes de la delincuencia organizada antagónicos con quienes controlan la zona, o en represalia por la toma de autobuses, se aseguró que existen otros casos que documentan el uso de autobuses de pasajeros con carga oculta de droga o armas hacia Chicago.

Sin embargo, existe un causa iniciada en Atlanta cuya investigación se encuentra en curso: una declaración jurada de un agente de la Administración para el Control de Drogas (DEA), a partir de la cual se ordenaron escuchas a miembros del grupo de Guerreros Unidos, que coinciden con la desaparición de los normalistas.

Iguala es un lugar de tráfico de heroína muy importante por los montos de dinero que se mueven y su tráfico, que permiten comprender el cruento enfrentamiento que sostienen los grupos del crimen organizado.

En por lo menos tres de las siete regiones de Guerrero, existe toda una industria bien operada que produce entre 70 mil y 100 mil dólares diarios de heroína.

El GIEI le informó a la PGR que existía otro autobús —con base en el video analizado de la central de camiones—, y que se le tomó la declaración al chofer, sin la presencia de los especialistas. Declaración que no coincide con la narración ofrecida por normalistas sobrevivientes.

De acuerdo con la relatoría de los hechos de la noche del 26 de septiembre, los normalistas tomaron cinco autobuses de la terminal de Iguala (dos Estrella de Oro, dos Costa Line y un Estrella Roja, el cual ha sido identificado con el número 3278, que se dirigía hacia Jojutla, Morelos).

En el caso del Estrella Roja, al salir hacia la carretera de Iguala a Chilpancingo, cerca de la zona del Palacio de Justicia, encontraron el paso cerrado por una motocicleta, dos patrullas de la Policía Municipal y por la Policía Federal. Adelante, los municipales disparaban contra otro autobús.

Según un manuscrito del chofer del 27 de septiembre, cuatro oficiales de la PF apuntaron hacia el vehículo con sus armas y obligaron a que los estudiantes se bajaran. Al observar que más policías municipales llegaban a la zona, los normalistas se dieron a la fuga y fueron perseguidos, para luego ocultarse en el cerro y en la colonia Pajaritos. El chofer fue retenido por la PF.

La versión de los normalistas indica que el chofer del autobús pidió a los estudiantes detenerse para que una mujer le entregara documentación y ropa que requería. Luego de esperar, el autobús llegó a la salida de Iguala-Chilpancingo en donde ya había sido detenido el autobús Estrella de Oro 1531, cerca del Palacio de Justicia —escena que debió estar contenida en los videos que el grupo reveló como desaparecidos en su informe pasado.

En ese punto, el quinto autobús fue detenido por una patrulla de la Policía Federal y los jóvenes fueron obligados a bajar y a huir a un cerro.

En la consignación de hechos ante el juez, la PGR presentó la versión de que el autobús fue destruido por los normalistas después de salir de la estación, lo cual contradice las declaraciones de los estudiantes y del chofer, así como la evidencia de que el vehículo salió de la ciudad, además de que no existe ninguna evidencia de su destrucción.

En la ciudad, todos los comentarios de los vecinos de las colonias en las que sucedieron los hechos, Pajaritos y 24 de Febrero, sólo hablan de que se escuchaban gritos y balazos, derrapes de vehículos pero, por razones obvias, todo el mundo niega haber visto lo ocurrido.

 

Estrella Roja

El 5 de diciembre de 1988, la empresa entonces llamada Estrella Blanca y Transportes Frontera, autorizó al presidente de su consejo directivo, Salvador Sánchez Alcantara, a incursionar en el sur del país.

En Guerrero, era el periodo de José Francisco Ruiz Massieu como gobernador de la entidad y quien tenía el control del transporte de carga y pasajeros en ese momento era Rubén Figueroa Alcocer, como heredero. El monopolio era a través de las empresas Figuermex y de la Flecha Roja.

Ruiz Massieu habló de la necesidad de modernizar y diversificar el servicio de transporte de pasajeros hacia Guerrero pues se contaría con una moderna autopista y el turismo fungiría como palanca del desarrollo estatal.

Estrella Blanca adquirió en paquete empresas entre las cuales figuraron Líneas Unidas del Sur México-Cuernavaca y anexas Flecha Roja; Transportes Gacela, Flecha Roja del Sur; Autotransportes del Sur Cuauhtémoc; Estrella Roja del Sur, por mencionar sólo las más importantes y de mayor cobertura en el territorio del estado.

En enero de 2006, se iniciaron confrontaciones entre los socios de la empresa. Salvador Sánchez Alcántara se retiró del Consejo de Administración y se apoderó de las rutas más productivas, las cuales ahora aprovecha con los autobuses Turistar, Futura y Estrella Roja, junto con su hijo Arturo Sánchez de la Peña.

Sánchez Alcántara y su hijo Arturo, amigos de Marta Sahagún y Vicente Fox, enfrentaban la denuncia que presentaron 40 socios de la empresa Autobuses Estrella Blanca por el delito de fraude, integrada en la averiguación previa AZC4/T3/812/03-06 y cuyo monto estimado fue superior a los mil millones de pesos, y se derivó de manejos ilegales que en los últimos 10 años hizo Sánchez Alcántara en perjuicio de los socios, como retenciones ilegales, las cuales fueron depositadas en una cuenta administrada por Arturo Sánchez de la Peña, amigo íntimo de Vicente Fox de la Concha.

El fraude empezó en 1997 cuando, a raíz de la crisis económica que enfrentaba la empresa tras el error de diciembre 1994, por medio de ilegales negociaciones en las que participó también Raymundo Gómez Flores, exsenador y socio de la empresa, lograron que el Fobaproa absorbiera la deuda de sus empresas en un solo crédito.

La deuda de Estrella Blanca pasó al IPAB a nombre de Autobuses Estrella Blanca, para socializarla entre los mil socios, pese a que la mayor parte incluyó préstamos personales a los hijos de Sánchez Alcántara: Carlos, Arturo y René.

El uso de vehículos para el traslado de droga o dinero de manera oculta es común, desde hace años, según las autoridades; sin embargo, alegando que hay investigación en proceso, no se pudieron obtener las averiguaciones que están levantadas en los casos en los cuales han sido descubiertos.

Otros refieren que ha sido el ejército quien las ha detectado y el procedimiento queda en sus manos.

 

Debilidades

La conjetura del grupo de investigadores indica que el autobús que podría haber transportado droga es, específicamente, el Estrella Roja; no se menciona en el expediente de la Fiscalía el Estrella Roja, pero habla de su destrucción por parte de los normalistas.

En los videos de la central de autobuses de Iguala se observa que se trata de unidades de Costa Line, llama la atención que se refieran a la razón social de la empresa y no al nombre de la línea.

En esas imágenes se observa que los normalistas atacan a pedradas las unidades que no se pudieron llevar de la terminal y a la salida, la unidad de referencia fue seguida por motociclistas o halcones y elementos que se presume serían de la policía municipal.

También se observa en las imágenes al Cochiloco, quien conduce a un chofer hacia una de las unidades que se llevaron. Las imágenes tampoco permiten demostrar que, efectivamente, haya sido la unidad 3278.

Sin tener una referencia directa se habla de que el autobús llevaría unos 500 mil dólares en heroína y unos 300 mil dólares en efectivo.

De las 24 cámaras que opera el C4, sólo funcionaron con normalidad cuatro.

Hay inconsistencias en las declaraciones del chofer de la unidad y los normalistas. Estos afirman que elementos de la Policía Federal detuvieron el Estrella Roja, pero también que abandonaron la unidad donde ya había sido detenido el autobús Estrella de Oro 1531, cerca del Palacio de Justicia. Los estudiantes fueron obligados a bajar, estando a 100 metros del mencionado camión, y huyeron al cerro.

Tanto la comisión como la PGR no han ido al fondo para establecer si los normalistas fueron inducidos o actuaron por ignorancia y se les hizo víctimas de su error.

El negocio del narcotráfico en Iguala es la hipótesis más consistente con la “violencia desatada contra los normalistas, y posteriormente contra el equipo de futbol Los Avispones y otras personas, confundidas con ellos”, mientras no existe una evidencia completa del suceso.