Abdiel Hernández Mendoza*
En las clases de geopolítica de García Reyes se aprende que cualquier decisión en torno al petróleo es geopolítica. Los precios del hidrocarburo, por lo tanto, responden a las relaciones de poder mundiales.
Ucrania representa el nuevo bastión a defender, ¿hasta dónde llegarán las fronteras europeas y hasta dónde las rusas? El conflicto en este país recuerda, principalmente, dos de las grandes disputas de después de la Segunda Guerra Mundial, Corea y Vietnam, mientras una quedó dividida, otra resultó ser vencedora. Pero las dos representaron en su momento los intereses de las grandes potencias de la época.
Hoy, la paz en Ucrania, significa literalmente la paz en el mundo. El respeto a los acuerdos de Minsk de 2015 en los meses siguientes a su firma, si se logra concretar derivarán en un conflicto que se piensa permanente y que puede llevar a uno todavía de mayor envergadura. O restablece las relaciones entre la UE y Rusia, pero con reglas diferentes.
Mientras se discute un acercamiento a la paz en Minsk, después de la llamada que le realiza a Vladimir Putin Barack Obama, este último decide enviar a 600 militares de su base en Italia a Ucrania para entrenar al ejercito de Kiev. Con esta acción se confirma aquella frase de Michel Foucault derivada de la máxima de Clausewitz, cuando señala que “la política es la continuación de la guerra por otros medios”
Victoria Nuland, Secretaria de Estado de Estados Unidos para temas de Europa y Estados Unidos, señaló en una entrevista que su gobierno lleva gastados más de 5 mil millones de dólares en su proyecto de conquista de Ucrania.
El problema deviene de la necesidad rusa de defensa y seguridad. Mientras que defiende a Siria, lo hace con su posición en el Mediterráneo, vía la base de Tartus; mientras que en el caso de Ucrania, lo hace con Crimea y Sebastopol, en el Mar Negro.
A 70 años después de celebrada la Conferencia de Yalta, el mundo es de nueva cuenta testigo de cómo los líderes mundiales de países clave en la geopolítica mundial se reúnen en torno al mismo tema, garantizar la paz y seguridad.
En esta ocasión está en juego la frontera del área de influencia estadounidense, vía la UE frente a Rusia. ¿Servirá un acuerdo de paz en Minsk? De ser así, habrá un alto a las hostilidades, y las sanciones económicas deberán de desaparecer, situación que daría como vencedora a Rusia. Pero en la guerra como tal, está prohibido perder, esta situación no se permitirá por la parte estadounidense.
Estados Unidos para salir airoso de ello deberá romper los acuerdos de Minsk, para continuar con el plan de desmantelamiento de Rusia. La cumbre en Minsk tratará de exhibir a Vladimir Putin como aquel que se opuso a la paz, y que, por lo tanto, provocó la guerra. La cumbre de Bielorrusia es de tres contra uno.
Del 2 de febrero:
Las Fuerzas Armadas de Novorusia (NAF) han rodeado actualmente a 8.000 soldados regulares ucranianos en Debaltsevo, en el este de Ucrania. Son muchos, aunque los medios han excluido el asunto de los titulares (como era de esperar).
Se han abierto corredores de evacuación para permitir que los civiles abandonen el área. Los combates podrían estallar en cualquier momento. Actualmente podría parecer que gran parte del ejército nazi de Kiev se podría destruir de una sola vez. Por eso Merkel y Hollande han tomado un vuelo de emergencia a Moscú para hablar con Putin. No están interesados en la paz. Simplemente quieren salvar al ejército testaferro de la aniquilación.
Espero que Putin pueda intervenir a favor de los soldados ucranianos, pero pienso que el comandante Zakharchenko se resistirá. Si deja que esos soldados se vayan ahora, ¿qué seguridad tiene de que no volverán dentro de un mes con armamento de alto poder suministrado por el Congreso belicista de EE.UU. y la Casa Blanca?
¿Qué alternativa le queda realmente a Zakharchenko? Si sus camaradas mueren en futuros combates porque dejó escapar al ejército de Kiev, ¿a quién puede culpar si no a sí mismo?
El representante rebelde de Donetsk en el Grupo de Contacto, Denis Pushilin, advirtió sin embargo de que era demasiado pronto para hablar de alto el fuego.
*Catedrático FES Acatlán y Aragón, UNAM.
@Abdieler
