Medidas a medias
Marco Antonio Aguilar Cortés
Era necesario, para bien del país y del propio presidente Enrique Peña Nieto, hacer cambios en el gabinete. Con alguna tardanza, pero ya se realizaron.
Fueron más los enroques que el ingreso de nuevos elementos; y, al parecer, no hay nadie de los posicionados que pueda aportar, a la administración federal, inéditas perspectivas y opciones de solución distinta.
El discurso del presidente Peña Nieto para explicar y justificar esos relevos puede sintetizarse: “efectúo los cambios para hacer frente a las nuevas circunstancias y desafíos que tenemos como país”.
Pero, nuestras circunstancias no son nuevas, y los actuales desafíos que enfrentamos no resultan desconocidos.
Es cierto lo escrito por el poeta argentino Francisco Luis Bernárdez (1900-1978): “Lo que el árbol tiene de florido vive de lo que tiene sepultado”. Como también es verdad, en esa misma medida, que lo que el árbol tiene de podrido adviene por las raíces que ha enterrado.
Así, nuestras circunstancias y desafíos se desprenden de nuestra raíz, tallo, ramas, hojas, flor y fruto de nuestra existencia como nación, enclavada en un planeta de naciones mundializadas.
En esa realidad, dialéctica y globalizada —amén de observar en el gabinete legal y ampliado quiénes de sus miembros están enfermos, cansados, rebasados, desgastados, incapacitados— tiene, sobretodo, que revisarse responsablemente el rumbo, la hondura, la esencia de las políticas gubernativas.
No sólo es cosa de “acelerar las acciones por parte de los nuevos funcionarios”, ya que no es la simple velocidad la que califica de buenos los actos de autoridad.
Primero, aseguremos que las acciones sean excelentes para la mayoría de las familias mexicanas, viables, oportunas, válidas, operantes, legales; y, segundo, deben ejecutarse expeditamente.
En nuestras relaciones exteriores no todo es turismo, en desarrollo social no todo es diplomacia, en educación no todo es asesoramiento y manejo de la oficina presidencial, en turismo no todo es financiamiento comercial hacia el exterior.
Con lo anterior doy ejemplos de lo que se observa en ese ramillete de cambios tan publicitado como en impugnación. Las ponderaciones son promovidas por el gobierno; los ataques por los opositores a la actual administración federal. Esos dos activos que, en su terca confronta, afectan el desarrollo de México.
Los lineamentos generales y abstractos de política gubernativa, de nuestra Carta Magna y Plan Nacional de Desarrollo deben bajarse al mundo de lo concreto y cotidiano, para bien encauzar nuestros fenómenos sociales, tan encendidos y efervescentes en este 2015.
Medidas a medias son equívocas. Si son buenas para la población deben ser enteras y a fondo, legales y prontas. Los males orgánicos de nuestra república nos afectan.
¿Ese gabinete reconfigurado auxiliará a solucionar los graves y antañones problemas que padecemos?
Si así no lo hicieren…
