Alejandro Alvarado

La poesía es una expresión artística muy enriquecedora porque entre sus virtudes está la de retratar diferentes imaginarios sociales. En cada estado del país, los poetas desarrollan su propia identidad, y no se compara lo que escriben los de Tijuana con los de Tuxtla Gutiérrez ni con los de Michoacán; y eso para Armando Salgado (Premio Joaquín Xirau Icaza del Colegio de México) le brinda la oportunidad de sumarse a estos autores y ayudar a mejorar distintos procesos, distintas originalidades de diferentes formatos únicos que engrandecen y le dan un sentido cultural a nuestro país. Este es un elemento con el que no cuentan todos los países, compara el autor de Cofre de pájaro muerto (Literatura / UNAM), novela galardonada con el Premio Joaquín Xirau Icaza por el Colegio de México; en nuestra patria, o en Mesoamérica existe un registro distinto de cosmovisiones impresionante.

En Cofre de pájaro muerto Armando Salgado retrata la filosofía de la época que estamos viviendo en este momento en México, en general; y ofrece también una perspectiva de lo que ocurre actualmente en Michoacán. Dolorido por la visión de un país herido por la violencia en que vive, la lectura de sus poemas genera al mismo tiempo distintos vasos comunicantes con otras generaciones para que se acerquen al libro y reconozcan que “la realidad que nos lacera puede transformarse por medio del arte; por eso, de repente, en mi obra hay intertextualidad con otros poetas y con esa parte generacional, con nuestra propia historia, con nuestros abuelos, con nuestros padres, y con nuestra infancia; y si a todo esto se le amasa y se le da un sentido desde la memoria de la poesía permite tener un mapa generacional para que cada quien mire su propia infancia, voltee a ver a sus propios padres, recuerde a sus abuelos y cuestione el mundo que le toca vivir, o le está tocando vivir”.

Autor, entre otros libros, de Estancia de ánimas (Premio Nacional de Poesía Joven Francisco Cervantes Vidal 2013), Litúrgicas (Premio Michoacán de Literatura Ópera Prima de Poesía 2011), Corvas Subroc (Premio Nacional de Poesía Alfonso Vidal 2011), Armando Salgado comenta que desde pequeño uno de sus mayores intereses es “poder aportar con mi obra algo a la cultura y al arte”. El escritor nacido en Uruapan, Michoacán, es profesor de primaria, maestro en educación básica por la Universidad Pedagógica Nacional y candidato al grado de Doctor por el Instituto Mclaren de Pedagogía Crítica.

Opina el poeta que todo profesor debe de leer, debe tener un contacto con la cultura. Si desea que sus alumnos adquieran una mirada crítica y honda “debe procurar proporcionárselas por medio del arte. El arte es un método necesario, así, de entrada, y hay más cosas además que deben integrarse, las cuales nos permiten enriquecer el proceso de aprendizaje del niño”. El sistema escolar mexicano tiene muchos defectos, especifica, pero “hay que voltear a los países nórdicos y ver cómo son sus clases, cómo son sus metodologías y cómo es su sistema educativo para reconocer, en la comparación, que estamos a años luz de ellos, que vivimos en un retroceso político, económico y social, a excepción de las pocas instituciones que valen la pena”.

En la primaria Emiliano Zapata, donde imparte clases Armando Salgado en Morelia, Michoacán, existe un colectivo donde cada integrante anda en busca de materiales que pueden ayudarlos a detectar inteligencias múltiples. “Con los nuevos grupos investigamos cómo aprenden y por qué aprenden. Cada uno de nosotros comparte lo que va encontrando, para que los demás lo agreguen a su metodología. No podemos satanizar la enseñanza del profesor cuando en las escuelas normales nos transmiten la imitación de un modelo de enseñanza de Texas, de Londres, de Francia. Nosotros, los profesores, debemos esforzarnos por diseñar nuevas formas de trabajo desde nuestro propio contexto”.