Artículo exclusivo para Siempre!

Carlos Arrieta

El hecho de que haya poco que festejar para miles de mexicanos en estas fiestas patrias, no le da derecho a absolutamente a nadie tratar de boicotear un acto cívico que permite unir por varias a horas a los habitantes de este país, pero principalmente a millones de familias que esperan este tipo de festejos como un escaparate a la tensión y problemática que día a día enfrentan.

No es pan y circo; se trata de usar este tipo de eventos masivos, de fiestas tradicionales para reforzar los valores universales con la más grande institución de la humanidad: La Familia.

Una vez que los mexicanos lleguen a privilegiar la unidad familiar, el respeto a los demás y en la totalidad dignifiquen sus ideales, regresará la tranquilidad y el valor de exigir a los gobernantes que hagan bien las cosas, pero de manera más inteligente que a la que le apuestan algunos inadaptados sectores que llaman en redes sociales a conflictuar una tradición. Les guste o no es una tradición.

Tal parece que el efecto lopezobradorista o noroñista ha contagiado a un sector juvenil y adulto de personas manipulables.

Es respetable que convoquen a boicotear una de las actividades que bien o mal han sido escaparates y tradiciones para la ciudadanía como lo es el Grito de Independencia. Ahora, ojalá sean lo suficiente inteligentes y piensen en cómo verdaderamente se le puede echar a perder un momento importante a su gobernante más repudiado.

Por ejemplo: la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en Michoacán amenazó con boicotear la ceremonia de “El Grito de Independencia”, debido a que el gobierno de Salvador Jara emitió cheques sin fondos por el orden de los 130 millones de pesos, como si la culpa la tuviera a ciudadanía de sus tropelías y oscuros acuerdos.

Más aun tratándose de la Capital Michoacana que tiene una de las historias más marcadas luego de que el 15 de septiembre del 2008 en plano Grito de Independencia, el crimen organizado perpetrara el primer atentado terrorista del país que dejó ocho muertos y más de cien personas lesionadas por heridas de guerra.

Justamente la población moreliana empieza a recuperarse luego de 7 años desde que ocurrió la tragedia en la Plaza Melchor Ocampo, como para que un grupo de vándalos eche a perder esa confianza que empieza a recobrar uno de los pueblos que más ha padecido la violencia.

No es sorprendente, pues la Coordinadora no se ha distinguido por ofrecer unos servicios profesionales y de calidad en bien de la Educación. Al contrario, es identificada como un nido de corruptos e sus más cupulares niveles y una borregada belicosa a otros.

Caso contrario y es de reconocerse, que hubo sensatez en la decisión del presidente de la República, Enrique Peña Nieto, de cancelar en esta ocasión la tradicional cena del 15 de septiembre en Palacio Nacional.

De acuerdo a lo que publicó Grupo Reforma, la Presidencia de la República sólo prevé que Peña Nieto dé el Grito en el balcón principal acompañado de su familia, miembros de su Gabinete y representantes de los Poderes Legislativo y Judicial.

De acuerdo a lo publicado por el Diario.Mx, la razón es que no existen condiciones para celebrar, al acercarse el aniversario de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, y el malestar e indignación de esta investigación y otros sucesos.

Además de que en los dos años anteriores el primer mandatario se ha retirado de la cena en solidaridad a entidades afectadas por los huracanes “Ingrid”, “Manuel” y “Odile”.

Y es que a dicha celebración, recurrentemente los mandatarios nacionales invitan a los diplomáticos acreditados en México, a los líderes de las cúpulas empresariales, funcionarios federales y sus familias; actores, deportistas y dirigentes de organizaciones civiles, señala el diario online.

En ese sentido, debe de quedarle claro a los grupúsculos oscuros y violentos que las fiestas patrias las hacen los mexicanos, no la clase política o la corrompida por un interés personas.