Búsqueda de una vacuna universal

René Anaya

El 24 de agosto pasado se dieron a conocer dos grandes pasos que probablemente conduzcan a la victoria final contra la influenza o gripe, que ha causado millones de muertes y cientos de bromas sobre la imposibilidad de los científicos de combatirla.

Dos grupos, uno estadounidense y otro neerlandés, informaron de la elaboración de sendas vacunas universales contra el virus de la influenza o gripe, las cuales podrán activar la respuesta inmunitaria del ser humano contra la mayoría de los tipos y cepas de la gripe, que cada año enferma a miles de personas en el mundo, como la pandemia de 2009.

Una vacuna contra todas las gripes

La principal dificultad para encontrar un remedio eficaz o una vacuna es que los virus de la gripe probablemente son de los más cambiantes que se conocen, pertenecen a la familia de los Orthomixoviridae, y sus miembros se clasifican en tres tipos: A, B y C. Los más importantes para nosotros son los tipo A porque causan una enfermedad más grave que los B y C, además son los principales causantes de las pandemias.

Los virus tipo A, aunque son pleomórficos o multiformes (tienen apariencias variables), podría decirse que se parecen al chayote con todo y espinas. Sólo que las “espinas” son de dos formas distintas que se llaman neuraminidasa (N) y hemaglutinina (H), las cuales determinan la cepa del virus.

Las H y las N se combinan entre sí de tal forma que pueden originar numerosas cepas de H y N, las más conocidas son las de las pandemias recientes, la más temida es la H5N1, que corresponde al virus de la gripe aviaria, la cual apareció en humanos en 1997, con una elevada letalidad: una de cada tres personas infectadas fallece.

La Neuraminidasa, de la cual se han identificado nueve tipos (del N1 al N9), puede neutralizar uno de los sistemas de defensa del organismo para penetrar la célula. Por su parte, la Hemaglutinina, como su nombre lo indica, aglutina o reúne los glóbulos rojos alrededor del virus, y es la responsable de adherirse y fusionarse con la célula. Actualmente se conocen 16 subtipos de hemaglutinina, que van de H1 a H16.

La vacuna contra la gripe, que anualmente se modifica de acuerdo con la cepa viral que dominó el año anterior, se dirige a la cabeza de la hemaglutinina, la cual cambia su composición periódicamente y, por lo tanto, anula la eficacia de la vacuna, como si fuera la Hidra de Lerna que venció Hércules.

Cortando las cabezas

A la manera del héroe mitológico, que pidió a su sobrino que cauterizara los cuellos de la Hidra para impedir que se regenerara su cabeza, los dos grupos de científicos lograron evadir el ataque de las cabezas cambiantes del virus de la gripe, ya que dirigieron sus ataques hacia el tronco o tallo de la hemaglutinina.

Barney S. Graham, al frente de un grupo de investigadores del Instituto Estadounidense de Alergias y Enfermedades Infecciosas y de Instituto Kanonji de la Universidad de Osaka, Japón, publicó su trabajo en la revista Nature Medicine, en el que informó que “nosotros queríamos que la respuesta inmune se centrara en el tallo para aprovechar el amplio espectro reactivo de los epítopos [estructuras de la hemaglutinina que activan la respuesta inmunitaria] de esa parte de la molécula”.

Es decir que le cortaron la cabeza a la hidra (virus) pero mantuvieron su tallo funcionando para centrar allí la respuesta inmunitaria, de tal forma que no importara qué subtipo de Hemaglutinina tuviese el virus. Los investigadores probaron su vacuna con ratones y hurones a los que infectaron con la cepa H5, la más letal. Los ratones vacunados sobrevivieron, pero dos de los seis hurones infectados fallecieron.

Por su parte, investigadores del Centro de Prevención Janssen y del Centro de Investigación Scripps, de los Países Bajos, también atacaron la cabeza de la hidra viral, pero con otro método. En la revista Science escribieron que alargaron el tallo sin afectar su estructura para que el sistema inmunitario detectara los antígenos que no mutan.

La vacuna conseguida de los antígenos de los tallos fue probada con buenos resultados en ratones infectados con el virus H5N1 de la gripe aviar. Después infectaron a un grupo de macacos cangrejeros (Macaca fascicularis), más cercanos a los humanos, con el virus A (H1N1), los seis tuvieron fiebre pero ninguno falleció. “Estas pruebas muestran que los anticuerpos activados contra un subtipo de gripe pueden proteger contra un subtipo diferente”, afirmó Ian Wilson, coautor del trabajo.

Ambas investigaciones apuntan hacia la búsqueda de una vacuna universal contra la gripe a partir de burlar los antígenos de la cabeza de la hemaglutinina, por lo que se trata de emular el segundo trabajo de Hércules: vencer a la hidra de las mil cabezas, el virus gripal.

reneanaya2000@gmail.com

f/René Anaya Periodista Científico