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Carlos Arrieta

La buena señal es que ya no hay mexicanos “A” y “B” a pesar de lo ofensivo que puede ser el hecho de que el Salario Mínimo haya incrementado 1 peso con 82 grandes centavos; es decir, la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONASAMI) presidida por Basilio González Núñez, a partir del próximo primero de octubre ya habrá un solo Salario Mínimo en el País y se elimina su designación por zonas.

La resolución del Consejo de Representantes de ese organismo tripartito, señala que el monto del salario mínimo será el mismo en todos los municipios del país.

En presencia de líderes empresariales y sindicales se anunció que la medida adoptada el pasado 24 de septiembre consiste en incrementar el salario mínimo general en el área geográfica “B” en 1.83 pesos diarios adicionales, lo que representa un aumento de 68.28 a 70.10 pesos, con lo cual se homologa por completo el monto para todo el país.

Hasta ahí podría sonar un buen camino en bien de los mexicanos, pero hay que caer a la realidad y darle su justa dimensión a esta pobre e insuficiente decisión.

En México más de la mitad de los mexicanos viven en pobreza y siete de cada 10 del total de pobreza están en una situación extrema.

Si a lo anterior le sumamos la debilidad del peso mexicano ante la moneda estadounidense, la falta de liquidez en el país y el extraordinario remate de dólares para estabilizar la situación económica de México, las cosas pintan cada vez peor.

Ahora bien, más allá del escenario de las políticas públicas regidas por el Estado y el sector empresarial, habrá que analizar para cuánto les alcanza a los ciudadanos, con esa cantidad fijada a cada jornada laboral que en muchos de los casos no se gana, ya que los salarios están muy por debajo del estipulado “por ley”.

De acuerdo al Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), la canasta básica es un conjunto de bienes y servicios indispensables para que una familia pueda satisfacer sus necesidades elementales de consumo a partir de su ingreso. La canasta básica mexicana contempla alrededor de 80 artículos, entre los cuales encontramos productos para la despensa y servicios.

¿Cómo se determina el precio de la canasta básica?

Para determinar el contenido final en la canasta básica, se toman en cuenta familias promedio, ingresos y encuestas. La Encuesta Ingreso-Gasto de los Hogares (ENIGH) emitida por el INEGI proporciona los gastos asociados de los hogares en 580 bienes y servicios.

En base a esto, el Banco de México seleccionaba ciertos productos y servicios y los integraba en una canasta básica, al final calcula el peso de cada uno en la construcción del INPC, esta acción recibe el nombre de ponderación. Actualmente el INEGI es el encargado de realizar toda la operación.

Por ejemplo: si se tomaran dos productos incluidos en la canasta básica del Banco de México: cebolla (ponderación 0.50) y pimienta (ponderación 0.05), el primero afectará más el comportamiento del INPC, puesto que tiene mayor prioridad en el presupuesto familiar (mayor ponderación) que la sal.

Según estudios del partido PT y Convergencia en el 2009 la canasta básica aumentó 63.14 por ciento, al pasar de 812.98 pesos a mil 326.32 pesos. En diciembre de 2006 eran suficientes 134 horas de trabajo de salario mínimo para adquirir la canasta básica (alrededor de 54 pesos por hora) y al día de hoy son necesarias 193 horas laborales.

El poder adquisitivo de la población ha ido disminuyendo contrario al caso del desempleo que ha estado aumentando, por eso este motivo, incrementar la carga fiscal de las personas físicas o el incremento de los bienes y servicios públicos afecta aún más los bolsillos de la población.

Precios Canasta Básica 2015

El limón y el azúcar tanto en centros comerciales como en la central de abasto de la Ciudad de México fueron los productos de la canasta básica que registraron mayores incrementos en su precio a la venta en la semana del 14 al 18 de septiembre.

De acuerdo con la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), en centros comerciales del Distrito Federal el kilogramo de aguacate se vendió hasta en 34.14 pesos y la bolsa con dos kilos de azúcar en 30.60, en tanto que cada kilo de cebolla, jitomate y limón se comercializó en 23.29, 22.32 y 18.94 pesos, de manera respectiva.

En la central de abasto de la capital mexicana dos kilos de azúcar se ofrecieron hasta en 26 pesos, en tanto que el kilo de aguacate llegó a los 20 pesos a la venta, mientras que los de limón, jitomate y cebolla se comercializaron en 15, 14 y 13 pesos, en ese mismo orden.

En mercados de Guanajuato el kilo de aguacate costó 26 pesos, el de huevo, 24; el de azúcar y el de jitomate en 14 y 12 pesos, de forma respectiva; mientras que los de cebolla y limón se ofrecieron en 11 y 10 pesos, en ese orden.

El precio del kilo de huevo en mercados de Mérida llegó a 27 pesos, mientras que el de cebolla blanca en 16 pesos, el de jitomate en 14, el de azúcar en 11, el de aguacate en 10 y el de limón en 3.0 pesos.

En mercados de Monterrey cada kilogramo de huevo se vendió hasta en 30 pesos, el de aguacate en 29 pesos y el de limón en 19 pesos, mientras que el jitomate, así como la cebolla se ofrecieron en 14 y 12 pesos.

El kilogramo de aguacate costó 28 pesos en mercados de Puebla, el de huevo en 16.50 pesos, en tanto que los de limón y cebolla se ofrecieron en 14 pesos, mientras que los de azúcar y jitomate se comercializaron en 13 y 12 pesos, en ese orden.

Productos de la Canasta Básica

La canasta básica está compuesta por 80 bienes y servicios agrupados en las categorías siguientes:

Alimentos, bebidas y tabaco; ropa, calzado y accesorios; vivienda; muebles, aparatos y accesorios domésticos; salud y cuidado personal; transporte; educación y esparcimiento, así como otros servicios.

La canasta básica tiende a actualizarse, a través de cambios en su ponderación o en la aparición o desaparición de algunos de sus componentes, dados los cambios tecnológicos, aparición de bienes y servicios, o bien un aumento del ingreso familiar y los cambios en los hábitos y preferencias de consumo de los consumidores:

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De esta manera queda claro que es desproporcional el gasto diario de los mexicanos en un país en dónde el salario sube 1.83 pesos y la inflación rebasa los 2.53 puntos porcentuales.