Gerardo Yong
Japón adoptó una política de expansión durante los años 1920-1940, que lo llevó a ocupar numerosas posiciones en países asiáticos como Mongolia, Manchuria, China, Corea, Indochina y Singapur. Durante la Segunda Guerra Mundial, también conocida como La Guerra del Pacífico, Tokio se unió a las naciones del Eje, al lado de Alemania e Italia.
Tras su derrota el 15 de agosto de 1945 como resultado del lanzamiento de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, y su rendición formal el 2 de septiembre de ese mismo año, Japón reorientó su infraestructura humana e industrial hacia una reconstrucción nacional y el repunte acelerado de su economía. El embajador de Japón en México, Akira Yamada, comentó a Siempre! los desafíos que su país tuvo que sortear tras la catástrofe atómica, los más de cuatro millones de muertos ocasionados por la guerra y sobre los compromisos globales de su país, actualmente la tercera potencia económica del mundo.
GY.- ¿En qué situación se encontraba Japón al fin de la Segunda Guerra Mundial?
AY.- La Segunda Guerra Mundial fue una de las experiencias más duras para Japón y su pueblo, ya que al término de ésta, quedó totalmente devastado en 1945 y con alto costo en vidas humanas, Sin embargo, nuestro país logró reconstruirse sobre una base de relación pacífica y democrática que contribuye al desarrollo de la paz y el mundo.
GY.- ¿Cuáles fueron los retos que su país tuvo que superar, tras el fin del segundo mayor conflicto mundial?
AY.- Japón inició una difícil tarea de reconstrucción. Pese a la devastación, tras la Segunda Guerra Mundial hubo un ambiente positivo que permitió iniciar esa reconstrucción con la colaboración de la comunidad internacional. Nuestro país recibió ayuda y cooperación económica, pero sobre todo, hubo una fuerte intención y mentalidad de hacer resurgir a la nación.
Entre las medidas que permitieron lograr esto, se encuentran las políticas económicas del gobierno para rehabilitar a la industria. En esta aventura, participaron tanto el pueblo, las empresas y el gobierno japoneses. Con esta unidad, la economía logró repuntar de manera rápida y acelerada, a tal grado que durante los años sesentas y setentas tuvimos una recuperación prácticamente milagrosa. Nuestro pueblo sufrió el impacto de dos bombas atómicas, el 6 de agosto en Hiroshima y el 9 de agosto en Nagasaki. Fue la primera vez que se perpetró un ataque nuclear en la historia de la humanidad. Se trató de un arma muy poderosa que se utilizó contra nuestra población, la cual en ese momento desconocía de qué se trataba o qué estaba sucediendo. Varios años después se comprendió el impacto y la destructividad de estas bombas.
Es por ello, que el pueblo japonés tiene un fuerte sentimiento contra este tipo de armas estratégicas y ha desarrollado una gran campaña contra su uso y proliferación. En la actualidad, Japón y numerosos países amigos, como México, hemos respaldado las políticas internacionales para la proscripción de armas nucleares en el mundo.
GY.- ¿Cómo se encuentra Japón a 70 años del fin de la Segunda Guerra Mundial?
AY.- Desde antes de la Segunda Guerra Mundial, Japón optó por una política equivocada y, por lo tanto, sufrimos no solamente los japoneses sino el pueblo de muchos países, sobre todo, asiáticos. Sin embargo, en cuanto a la historia de Japón después de la Segunda Guerra Mundial, puedo decir que estamos orgullosos de haber superado los problemas de la reconstrucción, de haber reposicionado nuestra economía, así como de contribuir a la paz y la cooperación mundial, sobre todo, en cuanto a la ayuda al desarrollo de los países en vías de desarrollo. Hemos instaurado convenios y políticas de desarrollo con muchos países tercermundistas, como resultado de estos setenta años de mentalidad pacífica; una historia que contribuye al desarrollo y la sana convivencia de las naciones en el planeta.
En la actualidad, Japón goza de una situación económica estable, basada en un sistema democrático. Creo que podemos ofrecer nuestro modelo para superar crisis económicas y sociales, como es el caso del envejecimiento de nuestra población. Nuestro país ahora está en posición de ofrecer varios elementos positivos a la comunidad internacional.
GY.- ¿Cómo afectó la Guerra Fría a Japón?
AY.- Naturalmente, la Guerra Fría fungió mucho en la diplomacia y la política de Japón durante muchos años. Japón pertenecía al lado occidental. Aunque fue un periodo muy difícil, pudimos mantener la paz durante esas décadas. Pero nos dejó algunos conflictos como el caso de Rusia, con el que hasta la fecha no tenemos un tratado de paz, el cual seguimos negociando.
La Guerra Fría fue para nosotros como una prueba para mantenernos en el desarrollo de la paz. Para nuestros jóvenes, la Guerra Fría ya es un acontecimiento bastante lejano. Muchos jóvenes incluso desconocen que pasó durante ese lapso. Creo que para nosotros, como sociedad, la Guerra Fría ya no tiene mucho sentido, porque hemos querido dejarla atrás para construir una mejor sociedad global.
GY.- ¿Ve usted posibilidad de que el potencial educativo de Japón pueda influir en la formación de mejores cuadros de recursos humanos México?
AY.- La educación ha sido el elemento más importante para el desarrollo de Japón durante más de un siglo. Después de la revolución Meiji, el gobierno de ese entonces concedió mucha importancia a los modelos educativos. Es por ello que la educación goza de uno de los mayores estándares en el gobierno japonés. EL pueblo nipón da mucha importancia a la educación de los niños.
A lo largo de estos 150 años ha habido varios cambios. No sé si nuestro modelo pueda adaptarse al de México, pero sí creo que ha comenzado a considerar a la educación como un elemento de gran importancia. Si se considera el desarrollo de México a largo plazo, la educación es pieza clave, así como para la capacitación de su pueblo y la formación de recursos humanos.
México ahora está prestando mayor importancia a los modelos educativos. Aun cuando no creo que nuestros patrones educacionales se puedan adaptar directamente a un modelo mexicano, México sí puede aprender de nuestra historia y educación.

