Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes
Raúl Jiménez Vázquez
Un hondo impacto social causó el informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. A lo largo de sus páginas se evidencia que la indagatoria de la Procuraduría General de la República acusa inconsistencias, falencias, omisiones y manipulaciones. No se preservaron pruebas capitales, como los videos tomados desde el edificio sede de los tribunales de Iguala, ni se resguardó la ropa ensangrentada de algunos de los normalistas, ni se concedió la importancia debida al hecho de que los reportes de las necropsias revelaban huellas de mordidas caninas.
Estremecedores fueron, sin duda, los señalamientos hechos en el sentido de que: I) la supuesta incineración en el basurero de Cocula es científicamente imposible; II) en distintos momentos participaron como observadores y atacantes policías municipales, policías ministeriales, policías federales, policías militares, miembros del área de inteligencia militar y efectivos del 27 batallón de infantería; III) un quinto autobús, del que jamás se dijo nada, al parecer estaba cargado con goma de opio, lo que explicaría el porqué de la agresión masiva, desproporcionada y sin sentido proyectada en contra de los muchachos, sin que tal circunstancia hubiese sido objeto de una línea de investigación.
Dado este magno desastre, los personajes interamericanos arribaron a una conclusión categórica: es necesario replantear la investigación. Todas estas puntualizaciones surtieron los efectos de un tremendo misil patriot que hizo crujir la línea de flotación del buque gubernamental comandado por Enrique Peña Nieto, cuya credibilidad, sobre todo a nivel internacional, ahora se encuentra en un gravísimo e insalvable entredicho. La “verdad histórica” proclamada hace unos meses fue derrumbada en forma estrepitosa y en el imaginario colectivo campea la idea de que se trató de una decisión de Estado urdida con el deliberado propósito de darle un ignominioso carpetazo al asunto.
La cuestión es sumamente delicada pues ha quedado probado el despliegue de maniobras de obstrucción de la justicia, la realización de actos lesivos de los intereses públicos fundamentales y la violación flagrante de derechos fundamentales reconocidos en tratados internacionales suscritos por nuestro país, como el derecho humano a la dignidad, el derecho humano a la verdad y el derecho humano a la justicia.
Además de las consecuencias que ello ineludiblemente tiene que acarrear conforme al sistema de responsabilidades de los servidores públicos, los expertos han puesto de manifiesto que el Estado mexicano no quiere hacer justicia a las víctimas de este nefando crimen de lesa humanidad y por tanto están dadas las condiciones previstas en el Estatuto de Roma para que la Corte Penal Internacional se haga cargo del caso Ayotzinapa.
El filósofo alemán Emmanuel Kant escribió la Crítica de la razón pura. Si este gran pensador viviera, luego de leer dicho informe, seguramente se habría dado a la tarea de redactar la Crítica de la razón cínica.
