La ciudad capital en sus manos
René Avilés Fabila
Una vez que Andrés Manuel López Obrador descubrió que ya el PRD no le era útil, en un golpe de audacia creó su propio partido político utilizando como núcleo a sus más leales seguidores. Atrás quedó el organismo de Cuauhtémoc Cárdenas que en pocos meses fue una fuerza poderosa y que estuvo a punto de ganar las elecciones presidenciales. Pudo al menos echar al PRI de la ciudad capital.
Pero entre los caudillos y las pugnas por el poder, la división en tendencias, más bien tribus de duro y violento proceder, el PRD ha venido a menos a pesar de que con Miguel Ángel Mancera volvió a apabullar a sus rivales.
Las pasadas elecciones le dieron nuevos aires a López Obrador, como siempre, en el Distrito Federal y su naciente fuerza se hizo de varias delegaciones y de un aceptable número de curules en la Asamblea Legislativa del DF. Tiene en este sitio 19 parlamentarios y tal número le concedió la mayoría. Con partidos casi inexistentes como el PRI y el PAN, la semana pasada el PRD consiguió aliarse con el PT, el Panal y el PH y de esta manera conseguir 19 legisladores, el mismo número que tiene Morena, sin alianzas de ninguna clase. Al parecer, la idea de AMLO es llegar a las elecciones presidenciales con un capital político no compartido con los demás.
Ahora el problema es que los asambleístas del PAN y del PRI se quedarán en calidad de espectadores y de vez en cuando podrán lanzar un tímido discurso. Están en terrenos dominados por las “izquierdas”. Ello significa que las pugnas, discusiones y debates sobre la ciudad capital estarán a cargo de “izquierdistas” contra “izquierdistas”. Los de Morena tienen una mejor situación, pues están conducidos no por ideas sino por una persona. Los perredistas siguen tratando inútilmente de quitarse la larga cola de corruptelas que dejaron en delegaciones y cargos que han ocupado.
Al parecer es Mancera quien tiene en sus manos la solución, porque sin ser de ningún partido ha logrado triunfos notables y no está vinculado a ninguna mafia disfrazada de izquierdista. Si desea, en verdad, ser candidato presidencial deberá ponerse al frente del PRD de modo decidido y hacerlo crecer, darle un matiz ideológico realmente de izquierda y enfrentar en primer lugar a la gente de Morena. Una vez conseguida esta posibilidad, podría devolverle al PRD el potencial que tuvo y que hoy se halla en picada. No creo que sea una tarea de titanes, basta la decisión de Mancera, quien debe tomar una decisión drástica y darle al PRD nuevos aires, sin duda amparándose en figuras como los principales fundadores de dicho organismo, entre otros Cárdenas.
De lo contrario, el único político audaz que tiene por ahora México, Andrés Manuel, podrá convertirse en una fuerza imbatible. Con un PRI a la baja, con un PAN desecho y un PRD que se mata entre sí, Morena camina con solidez.
El DF es una extraordinaria base de operaciones para conquistar el país. Entre tantos aspirantes presidenciales, sólo dos conocen a México: el priistas Manlio Fabio Beltrones y Andrés Manuel López Obrador, lo han recorrido de diversas formas. Nadie más; el PRI, por ejemplo, ha visto los grandes problemas nacionales desde cómodas oficinas. En efecto, del desconocido gabinete presidencial, ninguno se ha echado a caminar por poblados pobres y escuelas destartaladas en caminos de terracería, sólo Rosario Robles que lo aprendió de la izquierda. Los demás nos llegan con pomposos doctorados de universidades norteamericanas, dudo que les sean de mucha utilidad, como hasta hoy lo hemos podido comprobar, cuando de pobreza se trata o de algún otro problema central.
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