¿Estrenando gabinete?
René Avilés Fabila
A pesar de los comentarios de periodistas cercanos al sistema político dominado por el PRI, la mayoría de los mexicanos no recibió de buen grado los cambios en el gabinete de Enrique Peña Nieto. Alguien dijo que eran muchos enroques y alguna novedad desconcertante. Es verdad. Y lo que sucede es que el presidente insistió en reubicar, con vías a la sucesión presidencial, a sus amigos, a sus más cercanos colaboradores, lo cual no significa que sean los mejores y más hábiles políticos. Manlio Fabio Beltrones es sin duda un hombre con cualidades de buen estadista y no está —aunque presida el PRI— por su amistad con Peña Nieto, ha sobrevivido a las tormentas políticas merced a su talento.
El gabinete queda conformado con los cercanos a Peña, en efecto, pero allí no hay una figura pública de aceptación. La más reconocida y criticada es Rosario Robles y estoy seguro de que no es presidenciable. En cambio, entre los nombres que los medios barajan como posibles aspirantes a la candidatura presidencial del PRI, no hay más que políticos recién llegados y más de uno padece un escandaloso desconocimiento del tema y de los problemas que enfrentará.
Me refiero a quien va a la SEP. Ver su currículum y consultar la lista de dificultades que pasa la olvidada educación pública, es preocupante. O a quien de fomentar el turismo tendrá que ver con los graves problemas internacionales dentro de un elaborado proyecto de las potencias para concluir la hegemonía de la globalización. En fin. No parece un gabinete para solucionar las miserias internas, sino para ir a la confrontación electoral ante un PAN y un PRD que viven sus peores momentos. Y un Andrés Manuel López Obrador que nuevamente crece y ahora sin estorbos pues conduce su propio partido, el que lo sigue ciegamente.
Los mexicanos hemos puesto todo lo posible de nuestra parte, en especial dinero y paciencia, para conseguir una democracia real, de carne y hueso. Pero son millones los que ven sólo juegos de poder, una existencia de partidos muy costosa y sin duda poco eficaz. Las redes sociales son enjundiosas y exageradas porque los medios tradicionales están trabajando bajo sus propios intereses.
La partidocracia secuestró la naciente democracia y ahora se actúa según las reglas de esos partidos, no las de los ciudadanos. La gente sirve para pagar impuestos que alimentarán los excesos de los políticos y funcionarios. Porque podrá verse un intento de democratizar la nación, pero una total pereza en la lucha contra la enorme corrupción que encabezan los poderosos.
Los cambios en el gabinete produjeron estupor y desconfianza. Nombres de personajes sin personalidad, que apenas se han asomado por el país, todólogos cuya fuente de poder radica en su cercanía con el presidente Peña Nieto. Para los mexicanos sencillos, haber estudiado en Harvard o en Yale poco significa, lo que desean son funcionarios sensibles, que conozcan la nación y sepan, como decía Morelos, de sus sentimientos.
De nuevo me pregunto, Aurelio Nuño de dónde salió experto en educación pública, el gremio que fuera el orgullo del país y cuyos intereses han sido pisoteados y dejados en manos de líderes inescrupulosos. No es fácil imaginarlo enfrentando a los aguerridos maestros oaxaqueños y guerrerenses, ¿cuántas clases ha dado en una escuela primaria deplorable y con niños mal alimentados, con maestros que ganan una miseria?
Desde la punta de la pirámide del poder, todo parece fácil; cuando los gobernantes tratan de bajar a la base, la situación se complica. Muchos no le vemos porvenir al nuevo gabinete ni tampoco podemos imaginar que nos sacará del enorme bache en el que estamos inmersos desde hace largo tiempo. Es posible que de allí emerja un candidato de abultado currículum, pero sufrirá para convencernos de sus buenas intenciones para que México tenga igualdad, y la corrupción desparezca.
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