Ricardo Muñoz Munguía
La ciencia y la cultura, ciertamente son dos conceptos en un mismo balde. También es la afirmación y la postura que se dejó escuchar y sentir en el Festival Internacional de la Cultura Maya: La ciencia en el tiempo, el paisaje y la arquitectura del Mayab, como lo dice el nombre completo del Festival. El gobernador de Yucatán, Rolando Zapata Bello, en el Teatro Peón Contreras lo afianzó al mencionar que “aquí, en la tierra donde se descubrió el cero, donde se dio forma a la numeración vigesimal: ciencia y cultura, son los ingredientes de un binomio, el binomio del bienestar”. “Es el vivo testimonio —dijo Saúl Juárez Vega— del modo en que una cultura, su herencia y su presencia se mantienen vigentes y vivos”. Por su parte, el presidente del FICMaya, Jorge Esma Bazán, al reconocer el estado violento que existe en México, apuntaló el valor y la importancia que este Festival, así como otros festivales y todo aporte a la cultura, son necesarios para salvar de algún modo al país de la violencia. Y, sin duda, lo es. El FICMaya (del 16 al 25 de octubre) es uno de los tres principales de México, lo que lo hace uno de los mejores del mundo. Se complementó con la presencia de 18 naciones y tuvo como invitados al país de Cuba (con más de 300 artistas) y al estado de Quintana Roo (con más de 900 artistas).
El cantautor Pablo Milanés, durante su concierto de la primera noche del Festival, hizo la mención sobre los 43 normalistas, y de su ausencia.
El poeta y ensayista Roger Metri Duarte, secretario de la Cultura y las Artes de Yucatán, le cuestioné sobre el aporte de la palabra, parte fundamental de la cultura, dijo que “la poesía muchos la consideran en parte ciencia, es filosofía, es una base humanística. Los grandes filósofos griegos nos dejaron de herencia un pensamiento, una visión, un trabajo de reflexión. Y los mayas también lo hicieron en su momento, el Popol Vuh es todo un poema del Origen, de la creación del mundo, de la introspección acerca de lo que es el ser humano. Este panorama y el mundo actual, que se encuentra en convulsión, que se ha tornado un mundo con tantos problemas, con tantos hermanos migrando de un país a otro nos hace un momento propicio para que el FICMaya sea una respuesta de qué podemos aportar. Desde esta pequeña región del mundo, pero que marca un antes y un después, aquí donde cayó el aerolito que modificó o transformó la vida, es importante preguntarnos desde un castillo de Chichén Itzá o el del adivino de Uxmal a dónde vamos. A mí me parece muy importante que tengamos esta combinación y sea precisamente con mayor atención en el marco de estos diez días del FICMaya. Aquí tenemos mesas redondas que nos sirven no sólo para aprender y reflexionar sino también disfrutar nuestra herencia, herencia que está construida con la cultura y la ciencia, géneros hermanados”.
El Rector de la UNAM, José Narro Robles, en su visita a la Unidad Académica de Geofísica y al Inicio de los trabajos de construcción del Museo de Ciencias y Laboratorios del Cráter de Chicxulub, se refirió a “una sociedad llena de cultura en todo sentido porque tiene un presente esplendoroso y porque tiene un porvenir mejor, y pensamos que las potencialidades, los recursos, las posibilidades de la UNAM tienen que ayudar a todo el país y en este caso a una entidad entrañable, en la que hemos estado aquí ya más de una década”.
El FICMaya 2015, en su cuarta celebración, ha cobrado mejor sitio, y cierto es que esta fiesta es un verdadero aporte en contra de la violencia.
