Artículo Exclusivo para Siempre!

Carlos Arrieta

Lo cortés no quita lo valiente y en un Estado laico, diputados federales piden la presencia del Papa Francisco en el Congreso de la Unión, dónde más se ha desatado el diablo político. Total, pedir no empobrece y seguramente es lo que cuidan más los legisladores actuales.

Así es, son los mismos actores que han arremetido cuantas veces han podido en contra de la Iglesia Católica cuando ésta pone el dedo en la llaga de algún tema coyuntural que los exhibe como clase política.

Las tres principales fuerzas políticas de PRI, PAN y PRD han coincidido en que el Santo Padre visite “la caldera del pecado” en su calidad de Jefe de Estado, en representación de El Vaticano; le apuestan a que disemine y permeé un mensaje de reconciliación y paz al pueblo de México.

¡Exacto!… Quieren que venga a hacer su trabajo, pero desde la posición jerárquica religiosa más preponderante en este país en el que ocho de cada 10 mexicanos son católicos y de los cuales la mitad se consideran guadalupanos.

En Cuba y Estados Unidos caló la presencia de un jerarca católico –argentino- que lo único que ha hecho es llamar a la justicia social con toda claridad y énfasis; una palabra que tendrá que ser repetida como la nota roja del día, para que se entienda que esa es la clave que requiere México y una sociedad en alto grado de descomposición.

De ahí que suena hasta a pecado capital (Soberbia) que representantes de tres bancadas parlamentarias quieran acaparar el tiempo de un clérigo que ha sido un ejemplo, incluso, para los detractores del catolicismo.

La noticia la pudo haber ganado uno u otro medio de comunicación. En esta ocasión fue Carlos Loret de Mola, pero es importante saber que uno de los principales autores y gestores de esta visita de su Santidad a tierras mexicanas para el año 2016, es un empresario michoacano, Adrián Huerta Leal, expresidente de Coparmex.

Todo mundo se volvió loco en búsqueda del cardenal Alberto Suárez Inda, quien radica en Morelia, para que diera detalles y no los iba a dar porque si bien, ya había dado el sí el Papa Francisco desde el 2014, solo faltaba, como ahora, definir las fechas y lugares de recorrido.

Esa primicia no la dio Valentina Alazraki, la vocera de El Vaticano en México, o como la llaman, corresponsal de México en el Vaticano de Noticieros Televisa.

Para que quede más claro, en el año 2014, fue en el noticiario de Ciro Gómez Leyva, cuando en palabras del mismo empresario, Adrián Huerta, se daba por primera vez la confirmación de que su Santidad vendría a México.

Lo más sensible sería que el Santo Padre visite los lugares de más pobreza, violencia y  descomposición social. Si de llevar un mensaje de paz, de reconciliación y de aliento se trata: Michoacán y Guerrero no serían malas sedes para una visita papal. El Senado y la Cámara de Diputados, sería algarabía y estéril soberbia.

Ya nada más falta que la Selección Nacional de fútbol pida que visite la federación para que se vaya el demonio de la corrupción en el balompié nacional; o que lo lleven a un recorrido al penal de El Altiplano para que aparezca “El Chapo; o que recorra a sede del SNTE para que liberen a Elba Esther, o inclusive a la CNTE por dejar en la calle a niños que sin educación el día de mañana serán más vulnerables para reclutamiento criminal y el engrosamiento de la pobreza extrema, pero en fin…

Ahora resulta que ya todos son más papistas que El Papa.