La vida antes de la vida

 

Tal vez, como alguna vez señaló Carl Sagan, el Universo rebose de vida, porque nuevas evidencias parecen demostrar que apenas recién formado nuestro planeta se pobló de microorganismos, por tanto es probable que algo semejante haya ocurrido o esté ocurriendo en otras regiones del cosmos.

Según los cálculos más aceptados, la vida en la Tierra surgió hace 3 mil 800 millones de años, cuando las condiciones del planeta dejaron de ser inestables geológicamente. Pero un reciente descubrimiento parece indicar que los primeros microorganismos terrestres aparecieron hace 4 mil 100 millones de años, unos 400 millones de años después de que se formara el planeta.

El último bombardeo intenso

Los científicos calculan que la vida en la Tierra apareció hace 3 mil 800 millones de años, de acuerdo con el análisis de fósiles que se han encontrado; además, se consideraba que el Bombardeo Intenso Tardío (LHB, por sus siglas en inglés) de asteroides, que ocurrió hace 3 mil 800 millones de años, precisamente, habría hecho casi imposible el surgimiento de la vida, pues las condiciones eran muy inestables.

Ese LHB provino de una prolongación del cinturón principal de asteroides, ya desaparecido, el cual fue causado, según la teoría más aceptada, por el reposicionamiento de los planetas gigantes: Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Esos bombardeos crearon los cráteres de hasta 300 kilómetros de diámetro que se observan en la Luna. La Tierra, por su parte, sufrió el impacto de unos 70 asteroides de más de 200 kilómetros de diámetro, pero sus cráteres desaparecieron por la erosión y la gran actividad geológica del planeta.

La energía que se desprendió de esos grandes impactos fue cerca de 500 veces mayor a la que se liberó en la explosión del impacto del meteorito que fue causante de la desaparición de los dinosaurios hace 66 millones de años.

Con esos antecedentes y con las únicas pruebas de fósiles de hace 3 mil 800 millones de años, se suponía que antes no habría sido posible que surgiera la vida en el planeta. Otra hipótesis es que pudo haber formas de vida anteriores, que se extinguieron con el bombardeo, pero que a su término volvió a surgir la vida.

Esa hipótesis puede ser la más correcta, ya que investigadores estadounidenses publicaron el 19 de octubre en Proceedings of the National Academy of Sciences (Actas de la Academia Estadounidense de Ciencias, PNAS, por sus siglas en inglés) los resultados de una investigación realizada en Australia, que sitúa la aparición de vida en la Tierra unos 300 millones antes.

Las huellas de la vida

Elizabeth A. Bell, Patrick Boehnke y T. Mark Harrison, de la Universidad de California, Los Angeles, y Wendy L. Mao, de la Universidad de Stanford publicaron el artículo “Potentially biogenic carbon preserved in a 4.1 billion-year-old zircón” (Carbono potencialmente biogénico conservado en un circón de 4.1 mil millones de años).

En las colinas de Jack Hills, en Australia Occidental, los investigadores tomaron de un depósito de carbono de hace 4 mil 100 millones de años muestras de más de diez mil circones. Los circones son los minerales más antiguos del planeta, son estructuras cristalinas, casi indestructibles, que se forman a partir de roca fundida y pueden “capturar” las condiciones de su entorno. Por esas características, se estudiaron 656 muestras en las que se encontraron manchas oscuras, 79 se analizaron con espectroscopía Raman (técnica que permite ver la estructura molecular de microorganismos primitivos en tres dimensiones).

En uno de esos cristales se encontró grafito (carbono puro) o mezcla de isótopos de carbono, que se debe considerar como restos de vida. Mark Harrison, coautor del estudio y experto en geoquímica, precisó: “No existe un caso mejor ni más documentado de inclusión primaria de grafito en un mineral, y nadie ha ofrecido una alternativa plausible y que pueda explicar la presencia de grafito no biogénico en un circón”.

El hallazgo del grafito potencialmente biogénico parece demostrar que hace 4 mil 100 millones de años el planeta no era un mundo infernal, en ebullición, como parece describirlo el nombre que se le da a este primer eón geológico del Precámbrico: el Hades. Por el contrario, “la Tierra funcionaba o se comportaba básicamente como lo hace hoy”, aseguró Harrison.

Bell y colaboradores todavía tienen dudas sobre su descubrimiento, aunque reconocen que de confirmarse la relación entre el grafito del circonio con un proceso biológico “representaría un avance científico potencialmente transformador”, también advierten que demostrar que hace 4 mil 100 millones de años apareció la vida, “requerirá esfuerzos enormes y sostenidos”, ya que se han encontrado pocos circones con grafitos hadeanos (del eón Hades).

 

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f/René Anaya Periodista Científico.