Contra las plagas modernas

Dos fantasmas recorren Europa… y todo el mundo, el del terrorismo y el de la resistencia a los antibióticos, ambos son causantes de numerosas muertes, el primero con acciones que causan pérdidas de vidas y daños materiales, así como indignación y consternación; el segundo fantasma causa más fallecimientos y pérdidas económicas en todos los países, pero su acción es más silenciosa y pasa inadvertida en algunos lugares.

Tanto el antiterrorismo violento como los antibióticos son tratamientos que se administran indiscriminadamente pero causan efectos contrarios: generan más terrorismo y crean infecciones resistentes a antibióticos, por lo que el combate a estas plagas modernas debería seguir un modelo semejante al propuesto por la Organización Mundial de la Salud (OMS) contra la resistencia a los antibióticos.

Un largo camino hacia el bienestar

La lucha contra las infecciones comenzó prácticamente con la humanidad, pero la era de los antibióticos puede decirse que empezó en la década de 1940, cuando la penicilina y otros antibióticos se emplearon para sanar heridas y otras infecciones. Desde entonces han sido creados muchos otros antibióticos, cada vez más potentes, para combatir las infecciones.

El antiterrorismo con medios violentos también ha sido una actividad antigua, que tiene por objetivo eliminar los grupos de terroristas que pretenden desestabilizar gobiernos o imponer por la fuerza sus creencias e ideologías que, finalmente, les redundará en poder político y económico.

Sin embargo, ni los antibióticos ni la acción bélica contra el terrorismo han sido efectivos para combatir estas dos amenazas a la vida y el patrimonio humanos.

El abuso de los antibióticos ha provocado que las bacterias creen resistencia contra los antibióticos, como el estafilococo dorado, resistente a la meticilina (antibiótico que en sus inicios se empleó contra bacterias resistentes a la penicilina).

La directora general de la OMS, Margaret Chan, ha advertido que “el aumento de la resistencia a los antibióticos es una crisis de salud mundial y, en la actualidad, los gobiernos lo reconocen como uno de los principales retos para la salud pública. En todas partes del mundo está llegando a niveles peligrosamente altos”. Asimismo, ha reconocido “la necesidad urgente de mejorar la comprensión del problema de la resistencia a los antibióticos”.

Un planteamiento semejante podría hacerse sobre el uso de la fuerza contra el terrorismo: es urgente mejorar la comprensión del problema. Así como los antibióticos, que han podido erradicar procesos infecciosos, pero después han surgido bacterias resistentes a esos medicamentos; el uso de la fuerza ha logrado eliminar grupos de terroristas en algunos lugares, pero en poco tiempo surgen otros más, con otros nombres y otros objetivos en diferentes sitios.

Una campaña mundial efectiva

“Uno de los principales retos del siglo XXI en materia de salud exigirá que el comportamiento de las personas y las sociedades cambie en todo el mundo”, ha referido Margaret Chang. Lo mismo podría decirse en relación con el antiterrorismo violento, ya que el uso de la fuerza y la violencia aumentan la resistencia y poder de los grupos terroristas.

La OMS, bajo el lema Antibióticos, manéjalos con cuidado, ha hecho las siguientes recomendaciones para evitar la resistencia:

  • Mejorar el seguimiento de la magnitud y las causas de las resistencias.
  • Reforzar las medidas de prevención y control de la infección.
  • Reglamentar y promover el uso adecuado de los medicamentos.
  • Difundir ampliamente la información disponible sobre las consecuencias de la resistencia a los antimicrobianos y sobre el modo en que los profesionales de la salud y la población en general pueda contribuir a evitarla.

Las naciones del mundo, por su parte, bajo el lema Antiterrorismo violento, manéjalo con cuidado, podrían seguir un programa de actividades semejante:

  • Mejorar el seguimiento de la magnitud y las causas del terrorismo, que muchas veces los propios gobiernos alimentan.
  • Reforzar las medidas de prevención y control para evitar el terrorismo, como son una mayor tolerancia y el abandono de prácticas expansionistas y de apropiación de recursos naturales ajenos.
  • Reglamentar y promover el uso adecuado de armamentos, así como dejar de financiar grupos desestabilizadores en otras naciones.
  • Difundir ampliamente la información disponible sobre las consecuencias del terrorismo y sobre el modo en que los políticos y la población en general pueden contribuir a evitarlo.

Estas acciones para combatir la resistencia a los antibióticos y el terrorismo solamente podrán ser posibles con una acción coordinada de todos los países, así como con una amplia campaña educativa y de orientación que propicie, por una parte, la creación de la conciencia sobre los riesgos del uso indiscriminado de antibióticos y, por otra, la erradicación del etnocentrismo y de la intolerancia, ya que éstos, entre otros factores, son responsables del surgimiento del terrorismo.

reneanaya2000@gmail.com

f/René Anaya Periodista Científico