En el afán protagonista de evidenciar las carencias políticas y hasta de cultura general del alcalde electo de Cuernavaca, Morelos, regidores de oposición, esos que integrarán el cabildo, iniciaron una campaña mediática pidiéndole a Cuauhtémoc Blanco se ponga a trabajar; y el exdelantero considerado uno de los mejores jugadores del balompié mexicano dice “no, yo inicio hasta el primero de enero”… y se los volvió a ching…

Por segunda vez en menos de quince días y a mes y medio de que asuman mandato, los minilegisladores intentaron acaparar reflectores con una nueva rueda de prensa, en la que ya exigen que el electo haga acto de presencia y encabece el proceso de entrega-recepción del ayuntamiento de la otrora ciudad de la eterna primavera.

Sabedores, como el resto del mundo, de las carencias intelectuales, políticas y de buenas maneras que presume el ex seleccionado nacional, los opositores -según con algo más de mundillo político- intentan convencer a los más de 39 mil ciudadanos que votaron por Blanco que su decisión fue equivocada.

En su campaña mediática, recuerdan a la población cómo el popular deportista de barrio, ni siquiera esperó a recibir su carta de victoria y se largó de vacaciones a las Europas.

Cuauhtémoc Blanco tampoco quiere asistir a la capacitación especial que en todo el país se acostumbra otorgar a las autoridades municipales electas, es decir, a los presidentes municipales, como el Cuauh, y a los regidores electos y de oposición que asumirán mandato.

Si tenían dudas de cuál sería el comportamiento del fubtolista frente a esto, el propio Cuauhtémoc les aclaró el panorama: no asistirá, mandará a su gente de confianza.

Los nueve regidores electos de Cuernavaca que, vía email, carta y rueda de prensa, suplican al goleador se apersone en el ayuntamiento, se siente con ellos a elaborar un plan de trabajo o por lo menos les regale uno de sus autógrafos históricos, no entienden que simple y sencillamente, se trata del Cuauh.

Al controvertido deportista profesional no le interesa eso de establecer una agenda de gobierno porque simple y llanamente, no sabe ni qué significa eso. Cuauhtémoc es pueblo, sabe de problemas y buscará solucionarlos, pero ni por enterado está del cansado remolino institucional que representa la burocracia en México.

Igual y es una de sus metas como presidente municipal: abatir esa ancestral costumbre de hartar a la gente que se ve obligada a realizar un trámite en cualquier nivel de gobierno.

Presuntuosamente, los regidores han elaborado una larguísima lista de lo que Cuauhtémoc debería estar realizando y, por supuesto, no hace: como establecer su agenda de trabajo, integrar proyectos ejecutivos, gestionar participaciones federales, acordar con el Congreso del Estado, priorizar con la Federación, marcar la agenda de trabajo con el gobierno estatal de Morelos y mil cosas más que nomás no le despiertan el interés al americanista.

En cambio, los regidores de Encuentro Social, Movimiento Ciudadano, PRI y el Partido Verde, les ha dado por criticar álgidamente las denuncias verbales de Blanco en el tema de la venta de plazas, y en lugar de hablar de investigación o de que no solaparán ese tipo de irregularidades, se le ponen al brinco -por favor, es el Cuauh-, y le piden que no acuse sin pruebas, se les olvida pues que el futbolista está acostumbrado a trabajar bajo presión y a resolver en la marcha, pero sobre todo, a evadir los ataques de sus enemigos o contrarios.

Es pues uno de los goleadores más fructíferos que ha engendrado México, por Dios, ¡es el Cuauh!, déjenlo que llegue a gobernar.