En las últimas semanas el gobierno federal y el de los estados donde la Reforma Educativa no ha terminado de cuajar gracias a la oposición acostumbrada de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (Michoacán, Guerrero, Oaxaca, entre otros), inició una fuerte campaña de “convencimiento” para que los docentes acepten “voluntariamente” registrarse y participar en la obligada evaluación.
Detrás de las caras sonrientes y de los discursos absurdos de las autoridades mexicanas encabezadas por Aurelio Nuño, de manera constante, intensa, se transmitieron los llamados y exhortos para que los maestros aceptaran la última prórroga y se registraran.
Detrás también de esa intensa campaña de convencimiento, se dio la otra campaña, la de la amenaza velada, donde los gobernantes hicieron saber a sus profesores que, o aceptaban el registro o se quedaban sin chamba, emulando al famoso chino narcotraficante Zhenli Ye Gon y su “coopelas o cuello”.
El mensaje gubernamental maquillado con las frases de que “con el sólo hecho de registrarte, ganas, porque accederás a una mejora salarial”, era muy claro para los maestros: se registran o se quedan sin chamba.
Y la amenaza funcionó, al menos eso salió a decir Nuño cuando afirmó que “más del cien por ciento de los maestros seleccionados” se habían registrado en la plataforma del Sistema Nacional de Registro del Servicio Profesional Docente (cabe decir que el registro se abrió para todo aquél que quisiera anotarse).
Lamentablemente y, como siempre, Michoacán le viene a dar al traste a la declaración el funcionario federal, pues pese a los esfuerzos silvanistas y su absurda campaña de concientización donde hasta el cuestionado procurador José Martín Godoy Castro pidió a los que se evaluaran, en ese estado no se logró llegar a la meta del 100 por ciento y más.
Quizá esa sea una de las razones por las que el mandatario michoacano se ha negado a hablar de resultados a tres o cuatro días de que concluyera la prórroga que le autorizó el gobierno federal –junto con los varios miles de millones para infraestructura educativa-, a cambio de lograr convencer a los complicados profesores democráticos de Michoacán.
Detractores del gobernador perredista afirman que ni siquiera se llegó al 50 por ciento de la meta de los poco más de 6 mil maestros elegidos (su campaña de tres pesos fracasó, pues), y por ello no hay anuncios.
Y como respuesta a su casi amenaza, los profesores saldrán este miércoles a las calles, fortalecidos con otras organizaciones y sindicatos inconformes como el de Salud y el del Poder Ejecutivo, quienes estrangularán las principales vías de tránsito en Morelia.
El asunto se pone más álgido luego de que algunos profesores han “descubierto” que la dichosa evaluación no les dejará más que algunos dolores de cabeza, pero de aumento de sueldo, nada.
Y es que resulta que la dichosa evaluación docente es un examen de “permanencia”: si quieren seguir en el sistema, los docentes deberán aplicar la prueba en línea.
Es decir, eso que dicen de que quienes presenten la prueba, que comenzará a aplicarse en unos días más, y obtengan excelentes resultados aumentarán su salario, no es verdad.
Lo explicó uno de los profesores en línea: “para incrementar los salarios los docentes tendrían que estar en la evaluación de “Promoción en la Función”. Es la que sí permite elevar el sueldo dependiendo de los resultados y de la zona económica dónde se trabaje”.
Y de esta prueba no hay ninguna convocatoria publicada en la página web del Servicio Profesional Docente del gobierno federal. ¿Quién miente?
