Argentina le dijo “sí” al ingeniero y empresario Mauricio Macri. El liberal marcó una interesante campaña en medios electrónicos que le ayudaron a matar con una mínima diferencia el larguísimo periodo de doce años de gobierno kirchnerista, al que muchos de los argentinos califican de “parásito social”.

En honor a la verdad con lo que sucedió en Argentina, lo justo sería decir que más que ganar el proceso, a Mauricio Macri lo que le ayudó fue que el pronista Daniel Scioli, el del Frente para la Victoria, perdió y que esa derrota se gestó no ahora, sino en los últimos doce años del gobierno kirchnerista.

Si alguien tenía dudas, la deficiente administración de Cristina Fernández de Kichner los terminó de convencer.

Abanderando el eslogan “Cambiemos”, Mauricio Macri se convirtió en el nuevo presidente de Argentina con una ventaja de 51.4% a 48.6%, al 99% escrutado.

Los medios de comunicación revelan que el liberal ganó por la mínima diferencia, es decir menos de tres puntos, los que representan poco más de 700.000 votos en un país con 32 millones de personas con derecho y obligación de presentarse a las urbanas.

Los estudiosos también señalan cómo el proceso que se antojaba una de las etapas más difíciles para los argentinos debido a la dura campaña que vivieron y una primera etapa en la que Macri se trepó al pedestal de la victoria y a partir de ahí ya no se movió, la etapa se transformó en momento de tranquilidad y de gloria para los triunfadores.

Para muchos el que Macri inicie gobernando con la mitad de los argentinos a su favor pudiera representar una gran desventaja… y quizás lo es. La gran ventaja a corto y mediano plazo es que el ingeniero civil de profesión llegó a presidente de ese país con el mínimo de compromisos, lo que le permitirá un gran margen de acción y libertad para gobernar, sobre todo considerando que ni el Congreso ni el Senado de aquél país, están a favor de Mauricio.

Mauricio Macri tuvo entre sus aliados más importantes a los jóvenes de la clase media emergente que decidieron votar por el cambio, actitud que es espejo del éxito que tuvo en redes sociales y el ciberespacio la campaña de “Cambiemos” en una clara señal del hartazgo social que viven los argentinos.

El tema económico será sin duda la primera gran piedrita en el zapato del nuevo presidente que a partir de diciembre diez tomará las riendas de Argentina, pero el entusiasmo por el triunfo es tal, que a veces se antoja un problema minimizado.

Los seguidores de Macri destacan también el origen migrante de su ahora presidente electo y expresidente del Boca Junior, un poco eficiente orador político pero eficiente administrador de la herencia millonaria que le dejó su padre, lo que aseguran, le ayudarán a abrir los brazos a la concordia internacional, tan lastimada en los últimos tiempos.