Golpe de Estado en Chile
(septiembre de 1973)
El 11 de septiembre de 1973, cayó el gobierno socialista y democrático del doctor Salvador Allende en Chile. Ese día, las fuerzas armadas asestaron un cruento golpe militar que echó por tierra la esperanza —latinoamericana y mundial— de instaurar un régimen socialista por la vía de la democracia electoral y parlamentaria. Había sobradas razones de que el ensayo culminaría exitosamente.
El camino de Chile era radicalmente diferente al que siguió la Revolución Cubana en 1953 y que era el de las armas.
Chile ha sido a lo largo de su historia una de las muy pocas naciones iberoamericanas en donde la democracia echó hondas raíces y en donde el movimiento obrero-sindical se preciaba de tener —y tenía—una sólida conciencia de clase.
No era una nación capitalista desarrollada, como lo exigía el marxismo para acceder al socialismo, pero sí tenía un vigoroso movimiento obrero, otra de las condiciones. Por eso, se acariciaba el sueño de que en Chile podría darse un socialismo con rostro humano.
La terca realidad, pese a todo, terminó imponiéndose. Los muertos se contaron por miles y los exiliados también. Cayó una larga noche sobre Chile y sobre el movimiento revolucionario internacional.
