Tal vez el libro más importante de los recuperados con motivo de su centenario, sea Tres puntos cardinales, pues como lo indica el subtítulo reúne una selección de la poesía, la novela y el teatro de Solana. El autor de la selección y del prólogo es Claudio R. Delgado. Recupera poemas de sus libros Ladera (1934), Los sonetos (1936), Los espejos falsarios (1944), Cinco veces el mismo soneto (1948), Alas (1958), Las estaciones (también de 1958), Pido la palabra (1964). Llama la atención en esta poesía, que, además de las emociones del yo lírico, presenta rasgos del escritor presentes en otros géneros, como las referencias a otras obras literarias, sobre todo a Shakespeare y sus evocaciones insuperables de ciudades. En su poesía, como en los otros géneros literarios que aborda, el arte existe.

En la parte dedicada a la novela, Claudio rescató una parte de la serie La educación de los sentidos que Solana nunca terminó. En esta primera parte de la serie, titulada “El envenenado”, Villaurrutia descubre la presencia del Gide de Los monederos falsos, en cuanto a que une la narración con el ensayo.

En el teatro, se reúnen Pudo haber sucedido en Verona (1982), Son pláticas de familia (1988) y El décimo Fausto (1992). La primera ve a Romeo y Julieta casados, pero con otros y sin embargo, apenas se vislumbran se enamoran. La segunda, se divierte con las tribulaciones de los padres de Don Juan Tenorio preocupados por su enamorado hijo. La última sorprende a Margarita, ya anciana, lidiando con su joven marido, Fausto. Todas las obras con subtexto y todas comedias, porque Solana gustaba de llamarse, no dramaturgo, sino comediógrafo. En algún momento escribió que cuando todos los dramaturgos estaban muy enojados, apareció él, y de hecho tanto Argüelles, como Rascón Banda e incluso Ibargüengoitia, lo consideran un precursor de la comedia en México. Para mí, que Solana tenía en mente al gran Moliere.

Mil nombres propios reúne el periodismo de Don Rafael en un solo periódico El Universal. Para esta investigación, Claudio R. Delgado partió de que cuando le insistía a Don Rafael que escribiera sus memorias, él le contestaba que estaban en sus colaboraciones periodísticas. Ahí retrata personalidades como Plácido Domingo, Octavio Paz, Emilio Carballido, Javier Barros Sierra o Jaime Torres Bodet. Elogia la prosa de Salvador Novo o recuerda a Miguel N. Lira o a Loera y Chávez. Como en su poesía, escribe sobre ciudades, sobre el arte en esas ciudades o sobre los muchos conciertos y los montones de estrenos teatrales. Aquí o en cualquier ciudad europea.

Sabido es que su padre lo inició en la música especialmente en la ópera de Verdi, por eso Solana escribió Oyendo a Verdi, una biografía que ahora se publicó en edición facsimilar, también al cuidado de Claudio R. Delgado.

Finalmente, la Universidad Veracruzana, publicó La trompeta y otros cuentos, La lista es breve, pero excelente: “el concertó”, “la décima”, “El director”, “La capilla dorada”, “El crimen de tres bandas”, “Cirugía de guerra” y el clásico de los clásicos del humor negro: “El oficleido”. ¿Quién prologó y seleccionó los cuentos? Por supuesto, Claudio R. Delgado, fiel discípulo de Don Rafael. (Carmen Galindo)