Hace un tiempo se daba por descontado que el libro impreso era una especie en extinción. Menuda sorpresa que nos llevamos cuando se difundió que los e-books “muestran un cierto declive en su curva de crecimiento frente a los libros en papel”. Pero los focos pasaron del amarillo al rojo cuando Amazon, líder en la venta de libros en internet, abrió, en Seattle, una librería tradicional, llenos los estantes de libros impresos. Hace unos años hubo otro movimiento de Amazon que también sorprendió al mundo y fue la compra de un periódico impreso: The Washington Post. Hay que aclarar que Amazon no sólo vende libros, sino miles de artículos, de tal modo que hoy se calcula la compañía vale unos 290 mil millones de dólares. Su oferta principal en la actualidad son servicios en la nube y tecnología para empresas. Su lector, Kindle, sigue siendo el más socorrido, aunque está siendo desplazado por las tabletas y sobre todo por los teléfonos inteligentes (Iphone), que tienen otras funciones, además de servir de soporte a los libros virtuales.
La Cámara Colombiana del Libro, según la misma fuente, reporta que la venta de libros electrónicos está estancada. En los países europeos, como Francia, España y Alemania, el libro electrónico sólo alcanza el 5 por ciento. Únicamente en Estados Unidos los e-books tienen mayor venta, aunque sólo abarcan un 20 por ciento del mercado de libros.
INBA e INAH permanecen en la SEP
Desde la creación del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, (Conaculta) la indefinición jurídica del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) era una reiterada protesta de los intelectuales. En lo personal, considero que la creación de ese organismo, digamos descentralizado, a expensas de la Subsecretaría de Cultura de la Secretaría de Educación Pública, tenía la finalidad central de permitir que el capital privado sirviera de mecenas (y de patrón) de la cultura, “al modo de las fundaciones norteamericanas”, tal como lo expresó Octavio Paz cuando lo propuso al gobierno de México, en el sexenio de Carlos Salinas.
Máxima preocupación causó a expertos del tema, consultados en una revista de la competencia, que el INBA y el INAH, al crearse la Secretaría de Cultura, se separaran de la SEP. La alarma se acrecentó cuando se habló de desaparecer la ley del INBA y del INAH, e incluso trabajadores de este último instituto anunciaron que pondrían mantas en las zonas arqueológicas en protesta por lo que se consideraba su inminente privatización. Yo hablaría más bien de comercialización de esas zonas o como las prefiero llamar de “arqueoturismo”. Todos los trabajadores del sector cultura protestaron porque ya no pertenecerían al Sindicato de Trabajadores de la Educación, (SNTE) como corresponde por su adscripción a la SEP.
Sin embargo, al parecer tanto INBA como INAH permanecerán como parte de la SEP, y sólo el Canal 22 formará parte, como lo ha hecho desde su aparición, de Conaculta, primero, y ahora de la Secretaría de Cultura. Subrayo al parecer, porque todavía no hay nada seguro. Ya expresé en este mismo espacio, que no es tampoco probable que la Secretaría de Cultura, como organismo gubernamental, le cierre el paso al capital privado, como ya lo ha aceptado en Pemex y se le ve venir en la reforma educativa.
Directores de Canal 11 y Canal 22
A propósito, quisiera comentar que los nombramientos, tanto de Raúl Cremoux, como de Enriqueta Cabrera, al frente de canal 22 y canal 11 respectivamente, provinieron en su momento, no de Conaculta, sino de la SEP y apenas ocurrida la caída de Emilio Chuayffet Chemor, a la cabeza de esa Secretaría, se removió de sus cargos a uno y a otro. Nadie derramará una lágrima por Cremoux que se había ganado a pulso su salida, pero sí hay que lamentar en el caso de Enriqueta Cabrera que lo estaba haciendo muy bien en Canal Once. En canal 22, está ahora al frente un profesional de prestigio como Ernesto Velázquez Briseño, quien deja así la dirección de TV UNAM, donde estuvo alrededor de una década. Y al contrario, en canal 11 se nombra a Jimena Saldaña Gutiérrez, más conocida como deportista que como comunicóloga egresada del ITAM y aunque formó parte de las huestes de Vázquez Raña en Organización Editorial Mexicana. Suena más que fue candidata a diputada plurinominal del PRI que el voto a su favor de ser hija de Jorge Saldaña, ese sí gran comunicador. (Por cierto, uno de los aciertos de Enriqueta Cabrera fue el programa de Jorge Saldaña en Canal 11).
