Carlos Ángel Arrieta

Por avorazado, el Instituto Nacional Electoral deberá devolver al Partido de la Revolución Democrática (PRD) y al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el dinero de las multas que le descontó a ambos institutos políticos.

Así lo determinaron los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, quienes ordenaron al consejo general del Instituto Nacional Electoral reintegrar el dinero, tras determinar que el organismo violó el principio de certeza al aplicar los descuentos correspondientes al financiamiento público sin que dichas multas fueran definitivas, es decir, le ganó la prisa al INE.

El propio tribunal federal confirmó que tanto el PRD como Morena se habían hecho acreedores a diversas multas, derivadas de las irregularidades encontradas en el dictamen de la revisión de los informes de campaña de los ingresos y gastos de los candidatos a los cargos de diputados federales, correspondiente al Proceso Electoral Federal 2014-2015.

Empero, al resolver asuntos relacionados a dichos casos, el Pleno decidió revocar la determinación del INE de realizar los descuentos referentes al financiamiento público para actividades ordinarias de ambos partidos, ya que “vulneró los principios de legalidad y certeza que se deben observar en todos los actos y resoluciones que emite en ejercicio de sus atribuciones”.

Con su decisión el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación descobijó las prácticas irregulares del INE, quien ni tardo ni perezoso aplicó los descuentos a las ministraciones de los partidos políticos de forma inmediata a la notificación, sin que éstas hubieran causado estado ni fueran definitivas.

Fue el ministro Flavio Galván Rivera quien le recordó al INE que las sanciones económicas impuestas a los partidos “sólo se pueden aplicar una vez que los actos son definitivos y firmes para garantizar el principio de certeza a los institutos políticos”.

Al no hacerlo, se violenta la vigencia del principio de certeza y el principio legalidad “en cuanto al cobro de sanciones que sí sean cobrables y el no cobro, e incluso la restitución de lo cobrado indebidamente, relativo a las sanciones que no son definitivas ni firmes”, como fue el caso del PRD y de Morena.

Tras el regaño que no fue regaño, el Instituto Nacional Electoral deberá andar con pies de plomo a la hora de resolver nuevos conflictos similares o cualesquiera que impliquen sanciones o multas por hechos incorrectos de los partidos políticos.

El INE no ha aprendido a no adelantarse en sus decisiones como ocurrió con el PRD y Morena, los que ya podrán respirar con tranquilidad. Su dinero, por una omisión del árbitro electoral, está a salvo.

El problema mayor es de credibilidad para un Instituto que ha sido muy cuestionado en los últimos años y no se diga en los procesos electorales próximos pasados.

Urge, pues, que el Instituto Nacional Electoral recobre la confianza, primero, de la ciudadanía y a la par, de los mismos partidos políticos, porque claro está que lo del dinero no es lo suyo.

Mientras el presidente del INE llora porque cada vez es más latente que la construcción de su edificio se viene abajo antes de construirlo, los partidos políticos y sociedad, derrumban su emporio, egocentrismo, soberbia y desaseo en su actuar como cabeza de ese organismo que desde hace mucho tiempo dejó de ser una institución para convertirse en una cuita y hasta burla política.