Algún día sabremos la razón del cambio
No hay árbol que el viento no haya sacudido.
Proverbio hindú
El pasado martes se cumplieron tres años de que el licenciado Enrique Peña Nieto tomó posesión como presidente de la república.
Desde que tomó posesión se despertó un entusiasmo inicial por el programa de gobierno anunciado. Luego, cuando se anunció el Pacto por México y el inusitado acuerdo con las principales fuerzas políticas para negociar y lograr el consenso para presentar y conseguir la aprobación en el Congreso de reformas pospuestas durante más de quince años, algunas de ellas reformas a la Constitución.
Hubo negociaciones duras, en las cuales, como es normal, todos tuvieron que ceder un poco. Y poco a poco se logró el fortalecimiento del Estado que tantos decían que era necesario.
Sin embargo, ese fortalecimiento lastimó muchos intereses, políticos y económicos; pero eso no parecía importar en la opinión nacional e internacional. Fue tanto el impacto de la negociación con la oposición y el impacto inicial en el marco constitucional y legal de las reformas, que el gobierno peñista obtuvo un reconocimiento nacional e internacional sin precedentes.
El reconocimiento nacional e internacional llegó a alcanzar niveles de euforia. Al extremo de que las portadas de diarios, revistas y los reportajes en medios electrónicos idearon el calificativo del Mexican Moment. Reflejaban la opinión del establishment internacional, en lo político, en lo financiero y, sobre todo, en lo geopolítico.
Así hasta que empezó el verano de 2014. Fue cuando algo empezó a cambiar en el ánimo de quienes antes colmaban de elogios al gobierno peñista.
Y, contra lo que muchos piensan, no fue el escándalo de la casa blanca u otros incidentes a los cuales el gobierno no reaccionó adecuadamente. Antes de esos incidentes ya se percibía un cambio en el tono de lo que se decía, nacional e internacionalmente, de México.
Desde entonces no ha cesado la ofensiva, implacable, lo cual, más las naturales críticas por razones electorales, hizo —y hace— a quien esto escribe plantearse una pregunta, pregunta cuya respuesta desconozco.
¿Qué ocurrió a principios del verano de 2014 que hizo dar un giro radical al establishment nacional e internacional, sobre todo al internacional? ¿Qué cambió a principios del verano de 2014? Algún día, creo, sabremos qué hizo el gobierno peñista para que tan repentinamente cambiara la forma en que los medios internacionales, siempre representantes de los grandes intereses políticos y económicos, veían a México.
Por ahora sólo queda repetir una pregunta ya publicada hace ya casi un año en este generoso espacio de Siempre! que hicimos y hemos repetido en otros espacios: ¿qué se comió México?
jfonseca@cafepolitico.com
